Guía para manatíes confundidos

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La última de las decisiones unipersonales del saliente Barack Obama anuncia el inicio de la política de la tinta seca para Cuba.

A partir de ahora solo podrán quedarse en los EE UU esos cubanos que sean debida y concienzudamente preparados por la DGI castrista y autorizados por los tragantes funcionarios de la embajada gringa.

La buena noticia es que si hacemos un esfuerzo, y ponemos a un lado molestias y pasiones, podemos convertir este momento en una oportunidad ideal para la detección de los ideólogos del castro-liberalismo estadounidense.

Un ideólogo, me gusta creer, es una persona que piensa de espalda a la realidad pero con los pies —secos o mojados— apuntando hacia la rabadilla. Siempre me divierte mucho detectarlos. Son una mezcla muy cómica de payasos con contorsionistas.

La primera contorsión que se gastan con respecto a la decisión de Obama es ignorar que se trata de una trampa contra Donald Trump y de una venganza contra la comunidad cubano americana.

Los liberales gringos perdieron las elecciones presidenciales de una forma tan humillante que —lejos de hacer el análisis de conciencia que tanto necesitan— decidieron culpar a Putin y al fallecido Mas Canosa.

Su derrotado presidente —ay, mi legado—  lejos de pensar con la cabeza decidió hacerlo con la entrepierna, se apuntó al tonto principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, jaló por el teléfono, marcó línea con La Habana y le pidió a Raúl Castro que lo negociara.

Facilito, niño, Trump está en contra de la inmigración ilegal. Tienes que quitar la Ley de Ajuste, pero sin avisar ni dar tiempo. La cosa es que los cubanos protesten mucho. Así, si Trump restituye esa ley se pone en mala con sus seguidores americanos y, si no lo hace, traiciona a esos cubanos que lo ayudaron a ganar en la Florida. Además, y que conste que esto solo lo hago por ti, si Trump restituye el Ajuste yo recojo las lanchas Guarda-fronteras y le meto una crisis migratoria que ni su madre lo va a conocer. Lo tenemos cogido, niño, lo tenemos cogido a él y a los 60 millones de gringos que votaron por él.

El segundo retorcimiento que se gastan los ideólogos del castro-liberalismo es decir que la medida de Obama no favorece al castrismo. Lo hacen, claro está,  porque no pueden ver la pregunta que tienen delante del ombligo: ¿Por qué se presta Raúl Castro para una jugada que, según ellos, lo que hará es perjudicarlo? ¿Está chocheando? ¿La pamela no lo deja ver? ¿Se quedó sin asesores?

En vez de responder a esas preguntas los ideólogos de marras prefieren apuntarse a la ideíta de que a partir de ahora los cubanos se verán obligados a resolver sus problemas dentro de Cuba y a exigirle al despotismo castrista que cambie y los deje vivir. El símil que usan como referencia es el de la manida olla de presión, si se cierra la válvula de la emigración ilegal la presión aumenta hasta que la olla explota.

Guau, un análisis muy profundo que evita reconocer el hecho de que a diez de últimas siempre ha sido y siempre será el castrismo quien decida cuanta presión tendrá la olla y cuando es necesario bajar la candela, o abrir la válvula, para que esta disminuya. Nada de eso lo toman en consideración, como tampoco lo hacen con el hecho de que en Corea del Norte la válvula lleva décadas cerrada y la explosión nunca ha sucedido, o que en Venezuela está tupida y nada ha pasado.

No, es mejor decir que ya está bueno ya de que los cubanos crean que tienen que ser otros los que les resuelvan sus problemas y aprendan, de una vez y por todas, que si unen a la oposición podrán derrocar al castrismo. Y si se unen a los opositores que comulgan con el imperialismo de los liberales gringos, pues mejor.

Una vez más, están mirando para donde no es y obviando otra pegunta clave: ¿En un país en el que el gobierno tiene el control absoluto de los medios de difusión, de las armas, la comida, los puestos de trabajo, etc., etc., etc., cuántas personas hacen falta para controlar a la población?

La respuesta es triste y sobrecogedora. La cifra, dicen que calculada por los alemanes del nazi-comunismo, es de alrededor del 0,5% de la población. O sea, que en Cuba solo harían falta 55 mil castristas para mantener a los cubanos más tranquilos que estate quieto, o para evitar que la olla explote.

Esa cifra me parece una exageración y creo que en realidad podría estar alrededor del 1 o del 2% de la población. También creo que después de casi 60 años en el poder Raúl Castro cuenta, entre imbéciles, psicópatas y confundidos, con algo así como el 3% de los cubanos dispuestos a abusar en aras de defenderlo. Esbirros más que suficiente para mantener al pueblo maniatado y para lograr, incluso, la creación de opositores y periodistas independientes que defiendan con elegancia la ideología del castro-liberalismo estadounidense.

Una defensa que declara a la Ley de Ajuste como discriminatoria para otras minorías, o para esas personas que necesitan llegar a los EE UU tanto o más que los cubanos. Una contorsión que  aplaude con entusiasmo el paso de esa política de una fase de igualdad a otra de igualitarismo. A la sustitución del viejo principio democrático del de cada cual según su capacidad y a cada cual según su aporte por la aberración comunista del de cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad.

Todo parece indicar que los cubanos aportaron tanto a vida económica, política y social de los EE UU que terminaron convirtiendo la política migratoria de ese país, con respecto a ellos, en un insulto a la raíz marxista del castro-liberalismo.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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4 respuestas a Guía para manatíes confundidos

  1. David Freeman dijo:

    Brillante, como siempre Cesar. Y un saludo por el Nuevo Año, con mi mas sinceros que traiga para Ud. y su familia todas las cosas buenas del mundo.

  2. LECTOR707 dijo:

    Buen artículo. Gracias. Mi punto de referencia son los años 90s en que la olla de presión estaba al estallar pero porque básicamente estaba vacía de arroz, frijoles, yuca y boniato. Sin embargo, no estalló… y eso que estaba fresquito, para mayor inspiración, el sorpresivo “desmerengamiento”, según el pintoresco calificativo usado por el finado. Así que me parece que si no estalló de esa, nunca va a estallar.

    • Gracias a ti. Yo tuve la misma esperanza, pero al final se impuso la teoría leninista de la revolución al revés. Después de hacerla esos asesinos supieron que hacer para evitar que se la hicieran a ellos. Cerraron todos los espacios de libertad y a desgobernar eternamente.

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