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César Reynel Aguilera. La Habana, 1963. Médico y bioquímico. Escritor. Vive en Montreal desde el año 1995.

15 respuestas a Autor

  1. Felix Antonio Rojas G. dijo:

    recordando los tristes platanales de Jatibonico…

  2. ¡En hora buena! Hacia rato que te estabamos esperando

  3. ¡Felicidades! Ya era hora…

  4. simplicio dijo:

    Orlando Luis Pardo Lazo se graduo de bioquimica con diploma de oro…… estudio conmigo en el preuniversitario, ahora es de la gente que se reune con Yoani……. era un tipo muy brillante en la bioquimica, lo expulsaron del centro de ingenieria genetica y biotecnologia por querer irse del pais via canada……

  5. Pericles dijo:

    Motivado por la lectura de su libro RAZONES DE ANGOLA y mis recuerdos como participante en la aventura Argelina, unas notas, 50 años después .
    Hermenegildo Menéndez . Médico de la expedición, (por llamarle de alguna manera.)
    Saludos
    ARGELIA. MI PROPIA AVENTURA.

    RAZONES DE ANGOLA de Cesar Reynel Aguilera, es una recopilación de sucesos relacionados con las aventuras cubanas en África. Con una fundamentación bibliográfica exhaustiva y con citas confiables, arroja luz sobre un proceso que involucrando a un alto porcentaje de nuestra población e invocando las más justas causas condujo a una epopeya de envergadura continental, en la cual, evidentemente apoyado, en el orden material especialmente, por su aliado soviético, el narcisismo y el afán de protagonismo histórico que ha constituido a través de toda su historia la motivación esencial de Fidel Castro, tuvo su más larga, si bien, finalmente, poco exitosa, representación.

    Desafortunadamente, una de las fuentes que proporciona elementos valiosos, el libro de
    Papito Serguera, Caminos del Ché, no ha llegado a mis manos, no obstante, la coyuntura de haber participado personalmente en el primero de esos devaneos me estimula a profundizar en el fenómeno, con los recuerdos, matizados de las limitadas informaciones, que posteriormente se fueron enriqueciendo y un poco contrastándolas con las que aporta el autor
    Todo comenzó, -para mi por supuesto- una tarde lluviosa de Octubre de 1963, en la Unidad Militar en la que desde solo hacía tres meses prestaba servicios como Médico, en su equivalente de Servicio Social. El ciclón Flora desataba su devastadora furia en las provincias orientales y la orden de acuartelamiento, tan común que no llamaba la atención, fue relacionada con este evento.
    En breve tiempo, los preparativos que aceleradamente se sucedían sugirieron que se trataba de algo de mayor envergadura, (la entrega de armas personales o la limitación para salir o comunicarse con el exterior). No demoró mucho en materializarse una reunión, presidida por Raúl Castro, Efigenio Ameijeiras y otros oficiales, en la cual nos enteramos de que habíamos sido escogidos, voluntariamente, para una misión en el extranjero. No recuerdo que nadie solicitara mi aquiescencia, pero en aquellos tiempos estas cosas se subvaloraban y se aceptaban sin reparos. Cuatro de los voluntarios adujeron razones personales y fueron separados del grupo.
    Poco después, en un obscuro y aislado puerto habanero, el Andrés González Lines, mercante de unas 10,000 toneladas, engullía tanques y cañones en sus bodegas, mientras la abigarrada tropa, provista de unos trajes rusos, que generosamente nos habían facilitado, pretendía confundir al enemigo ocultando la condición de militares.
    Creo que a nadie se le ocurrió en ese momento analizar, que como señala Aguilera, “cruzar el Atlántico con un barco cargado de tropas y armamento, sin protección de submarinos, es cosa de locos”. Muchos años después conocimos la coincidencia de una correlación positiva y silenciosa entre las “aventuras cubanas “en África y el desplazamiento hacia el sur de los submarinos soviéticos. (Razones de Angola)
    El jefe de la tropa, en el barco, un comandante de la Sierra, (Nicaragua), parece solo tenía la tarea del viaje, porque después desapareció. En las últimas décadas nunca lo he vuelto a ver. No se si entró en desgracia o se marchó. Comía con Pepín, el capitán gallego del buque, -del cual se comentaba había estado en la guerra civil española- y el resto del tiempo se lo pasaba en su camarote. No parecía particularmente entusiasmado con la aventura.
    Afortunadamente, estuvo de acuerdo con mi sugerencia de ubicarme en el espacio que fungía como enfermería del buque, lo que me permitió hacer el viaje en primera, con, agua caliente y climatización, bastante mejor que la tropa, que pasó todo el tiempo en una bodega mal ventilada, con colchonetas en el piso y haciendo turno para ir al baño, por cuanto no se podía permitir la presencia de grupos en cubierta. Esta precaución, al menos los primeros días, cuando navegábamos en aguas cercanas, estaba justificada, porque con mucha frecuencia éramos sobrevolados por aviones de la marina norteamericana cuyos pilotos, supongo se preguntarían, que hacían aquellos sujetos, disfrazados de soviéticos, con los inconfundibles, burdos y mal cortados trajes en un buque mercante.
    Los jerarcas, por supuesto, viajaron en avión. No era el caso, para gente tan importante de clavarse un par de semanas atravesando el Atlántico, frecuentemente con mar fuerza cuatro, unas olas que sobrepasaban la cubierta y un mareo cinético, que no tuvo mayores consecuencias gracias a mi previsión de última hora de llevar una buena cantidad de Dimenhidrinato. A pesar de ello, algunos se ganaron una rehidratación parenteral en el piso de la bodega.
    Los que allí viajábamos, aunque en general desconocíamos la envergadura de los riesgos, tampoco teníamos ni puta idea de el lugar a que nos dirigíamos. Parece que, como ocurrió siempre en esos desatinos, tampoco lo tenían del todo claro los que ya en el terreno táctico tomaban las decisiones finales. Refiere Aguilera como el “alto mando en el terreno”: Angelito, Flavio Bravo, Aldo Santamaría y Pedro Luis Rodríguez, que no se quien es, decidieron, con el consenso de Boumediene, que desembarcáramos en Orán. Curiosamente, en pleno día, a la vista de la inteligencia de todos los involucrados, incluyendo el reducto militar francés existente en la zona. Unas horas después, Marruecos rompió relaciones con Cuba ante la evidente y publicitada toma de partido en aquella guerra…
    Dicen que al día siguiente, vía Canadá llegó Efigenio con 153 oficiales. (muchos oficiales me parecen para una tropa de 600 hombres. Yo nunca vi tantos. Incluso se daban casos como el mío, en el que siendo Médico, debía ser por plantilla oficial, aunque en realidad aun era soldado raso, el grado que tenía como alumno de medicina y que en esos tiempos no necesariamente confería grados, sobre todo a los profesionales, siempre un poco sospechosos de conservar rasgos burgueses.
    Parece que tampoco se había diseñado el sitio del despliegue, pues según Papito, en ese momento se “decidió” no se quien lo hizo, que fuéramos a un lugar llamado Siddi-Bel-Abés (Bedau para los franceses), antiguos dueños de la “finca” y que había sido no mucho tiempo atrás un campamento de la Legión Extranjera Francesa. Menuda fama que tenían los legionarios. Me pregunto a veces que pensarían y como nos mirarían los vecinos del pueblito aledaño
    De estos cuatro personajes que aparentemente compartían las responsabilidades relacionadas con el proyecto, conocí en los primeros días a Angelito (Ciutat), a Flavio Bravo y lógicamente a Efigenio, que finalmente quedó al mando de la tropa.
    De Angelito supe en esa época que había combatido en la Guerra Civil de España y posteriormente en la Segunda Guerra Mundial en las tropas soviéticas y que aparentemente fungía como asesor, aportando su experiencia militar. Que vivía en Cuba y que tenía una hija médico. Un tipo simpático, con halo de abuelo bonachón, en medio de una tropa de gente muy joven. En una ocasión, me libró durante unos días de la rutina y la miseria del campamento, invitándome a viajar con él a Argel, lo que me aportó además el conocimiento de la capital y de sus riquezas históricas y tradicionales, incluyendo las ruinas de un circo romano en una localidad cercana.
    Cita de Aguilera: Hay otro pasaje de Caminos del Che que además de demostrar la fuerza de la presencia soviética reduce al famoso Efigenio Ameijeiras a una simple figura decorativa. Ya con las tropas cubanas dislocadas y listas para entrar en combate, Angelito, Efigenio y Serguera tuvieron una conversación sobre los inconvenientes que podía generar, en política internacional, la entrada en combate de los cubanos. Angelito dijo que hacía un año de la crisis de Octubre y que una intervención cubana podía ponerle las cosas malas a Jruschov en el Consejo de Seguridad y por tanto empeorar las relaciones con los soviéticos. Papito y Efigenio argumentaron que Fidel había puesto esa unidad a disposición de los argelinos y que sería cosa de niños molestarlo con preguntitas… Así lo cuenta Serguera: Angelito insistió, y con la aprobación de Ben Bella, los cubanos nunca entraron en combate (C d C Pág. 156)”
    Ese interés soviético en no fomentar una crisis, aunque subordinada a múltiples factores como señala el autor, evidentemente tenía mucho que ver con la presencia de China en aquel escenario y en el más amplio del futuro de África, en un momento álgido de las
    relaciones Chino-Soviéticas.
    Si Angelito era el jefe lo disimulaba bien. No dudo que así fuera por cuanto su presencia temprana en Cuba no resultaba para nada casual. Evidentemente tenía mucho que ver con su tarea estratégica como enlace, hombre de confianza del Kremlin y mediador entre este y la naciente revolución socialista, no obstante, en la práctica, mientras estuvo, la jefatura parecía estar en manos de Efigenio, lo cual considerando su cercanía a Fidel tampoco resultaba extraño.
    Otra cosa que no me queda claro. Uno días después de nuestro despliegue, una unidad militar rusa se sumó a las tropas en la propia zona que ocupábamos? Esto era solo un montaje, una exhibición de fuerza, un movimiento en el ajedrez del momento ¿
    ¿ Es que todo aquello, en el intríngulis de la alta estrategia internacional, a pesar de su costo y riesgo era solo un mensaje enviado a los Maoístas, al naciente Movimiento de los No Alineados, que suponía una importante pérdida de hegemonía de los soviéticos en el control de los movimientos antiimperialistas y el futuro de las riquezas de los nuevos territorios, aprovechando la coyuntura propicia para satisfacer el ego lesionado del gran comandante en su ridículo internacional por la solución final de la Crisis de los misiles ¿
    Otro aspecto interesante en la geopolítica territorial. Los que vivimos de cerca aquel episodio constatamos como en el futuro desarrollo de la influencia regional, el surgimiento de Ben Bella, como líder, comenzaba a proyectar una imagen en cierto modo competitiva con la hegemonía que hasta entonces recaía en Nasser. (Argel estaba sustituyendo a El Cairo como capital anticolonialista en África. /CdC.pag 233/)
    La presencia Egipcia en el conflicto no se hizo esperar y coincidiendo con la llegada de la tropa rusa, llegó una unidad enviada por el gobierno de ese país.
    Ninguna de las fuerzas en el terreno llegó a combatir. No se si Marruecos consideró esa alianza como un riesgo que superaba las ventajas de la conquista de unos pozos de petróleo, pero finalmente se llegó a un acuerdo entre las partes involucradas
    Creo que tanto los soviéticos como los egipcios, hicieron algo así como una prueba y una demostración de fuerza e intenciones. Nasser en solidaridad o para dejar definida su posición histórica de líder magrebino, los rusos para delimitar campos a los riesgos de participación chinos y Castro, simplemente para alimentar su insaciable ego, y sentar las bases de una futura estrategia en la región recuperando una imagen de liderazgo internacional un tanto lesionada después de Octubre del 62.

    Como anécdota, durante el largo viaje, en una parada para hacer una comida de campaña con las vituallas que traíamos, y ante mi queja por la reiterativa dieta a base de carne rusa, Angelito expresó, después de meditar un poco: si hubiéramos tenido una lata de esta bendita carne en la época de la segunda guerra mundial, yo hubiese sido entonces un hombre feliz.
    Al llegar a la Embajada cubana, después de saludar y presentarnos a Papito, le soltó:
    Esta gente lleva meses sin ver un billete de banco, creo que debías proveerlos de algunos fondos para que disfruten la estancia. Papito lo complació, afortunadamente.

    A Flavio, lo recuerdo por algo que me preguntó, estando en el campamento de Siddi-Bel –Abes. Me interpeló sobre si yo era Cirujano. Le contesté, que aunque había hecho cirugía durante mi formación, yo era recién graduado. No se que pensaría él, yo por mi parte me cuestioné una vez más, la evidente improvisación y falta de cultura en la organización de un evento de este tipo, en el cual bastó con poner un nombre en la plantilla, sin considerar las características que debían conformar al que asumiera la responsabilidad. Estuvo muy poco tiempo, quizá, como dice Aguilera hasta que decidieron que la unidad permaneciera (para no irritar al Comandante) pero que no entrara en combate (para no buscarle problemas a Nikita en la ONU).
    Efigenio, perdió pronto el entusiasmo. Quizá cuando se enteró de que no habría combates, cosa que lógicamente conocería, aun que al resto del equipo nadie le contó nada. Tenía una Epidermofitosis severa, que se agudizó en los primeros días. Patiti (el otro médico) y yo estábamos convencidos que esto guardaba relación directa con el hecho de que no se bañaba nunca, pero era difícil decírselo.
    Me prestó un libro. La biografía de Antonio Maceo, recién publicada. Dentro había un poema suyo, manuscrito, que en realidad me pareció bueno.
    También se marchó bastante antes de terminar la misión dejando en su lugar a Viera. Buen socio, casi en libertad condicional por orden de Rul, después de atropellar con el auto a dos viejas. La familia de las ancianas cobró durante un tiempo una pensión, que
    según él le descontaban del salario.
    Al final, como tenía en proyecto casarse al regreso, se gastó unos pesos de los fondos de la misión en unos modestos muebles y unos trajes de Tergal, que entonces estaban muy de moda. Nada, si se compara con los atracos de gran envergadura que yo viví (ya sin que nada me asombrara) años más tarde en Angola y Mozambique. En esa época despuntaba el instinto, pero todavía le rodeaba un halo romántico y un espíritu de compartir la miseria, que no sería la norma de las futuras Misiones Internacionalistas.
    Papito me pareció un tío brillante. Años después fui pediatra de alguno de los hijos.
    Sus relaciones con Ben Bella eran muy cercanas. Se rumoraba que entraba a Palacio sin previa audiencia. Conservo algunas fotos donde están ellos y Boumediene. Ya en aquellos tiempos eran notorios los diferendos entre este último y el Presidente, que terminó poco después de nuestro regreso en el golpe miliar que depuso a Ben Bella le aisló definitivamente del escenario político y que casi le cuesta la vida. Evidentemente, Boumediene era el líder natural del ejército, con el cual compartió la guerra independentista, mientras el otro, pasó una buena parte de este período en la cárcel. También resultaba obvio que el pensamiento político de Ben Bella, mucho más a la izquierda, más cercano al socialismo contemporáneo y sus líderes estaba reñido con una mentalidad más influida por la subordinación religiosa y tradicional que predominaba en la región.

    En algún momento de la misión, creo que al final, una madrugada, fría como todas, se conmocionó el campamento, se decretó una alerta de combate, incluso Papito viajó desde Argel a Siddi Bell Abbes. La información, al menos en el estrecho círculo del mando definió la sospecha de un amago de golpe de estado, que sin mucho comentario todos sabíamos de quien y contra quien.
    Aunque saltando un poco en el tiempo, cabe aquí apuntar algunos elementos relacionados con los aportados en el trabajo de Aguilera. (XIX).
    El oficial argelino más cercano al GEI y visita frecuente al campamento, fue el Coronel Sliman Hoffman. De hecho suponía el enlace entre el grupo y la superioridad (Boumedienne y el Presidente). Fue el testigo más directo y lógicamente el más conocedor del proceso de instrucción a través del cual los soldados cubanos transfirieron a los argelinos la técnica militar con que habían viajado. En realidad, lo que se proyectó como una intervención activa en la guerra se trasmutó finalmente en la preparación de oficiales y soldados argelinos para su manejo y posterior entrega.
    Curiosamente, esta unidad, probablemente la mejor dotada y entrenada, que quedó, a la partida del personal cubano, bajo el mando directo de Sliman y Boumedien, jugó un papel determinante en el golpe de estado que derrocó a Ben Bella (Aguilera XIX)
    Parece que Papito había alertado a Ben Bella, sobre el riesgo de que esa fuerza militar podría ser fundamental para la conservación del poder, pero evidentemente esto estaba más en manos de Boumediene que del Presidente .
    Una más, de las tantas ocasiones en que al Comandante le salió “el tiro por la culata”.
    Las mismas armas que donó (o que los soviéticos le ordenaron que donara), los mismos soldados y oficiales que entrenó, fueron la base de apoyo de los que destronaron a su
    principal colaborador en el mítico ensueño de convertirse en gestor y ejecutor del proceso de descolonizar el África negra

    Anecdóticamente, recordamos expresiones de soldados argelinos y ciudadanos comunes que apuntaban como apotegma: Nuestra revolución quiere hacer el socialismo, pero no el comunismo. Sin entrar en consideraciones filosóficas o teóricas, que no estaban a su alcance cultural, a mi juicio reflejaban en primera instancia un rechazo al ateismo clásico que imponía el apelativo

    La improvisación y la despreocupación sobre los eventos que sobrevendrían, tanto en el caso de una posible participación en combates, como en la imprevisible duración de la misión, determinaron dificultades logísticas que sometieron a la tropa a situaciones complejas.
    Nadie tuvo en cuenta las condiciones climáticas. El tránsito en menos de 2 semanas del cálido sol tropical al invierno norteafricano sometió a la hueste a duras pruebas. Temperaturas cercanas a los 0 grados centígrados afrontadas con las mínimas ropas de abrigo que llevábamos en Cuba, determinaron además del malestar físico frecuentes casos de neumopatías y lesiones por congelamiento de extremidades (descubrimos los sabañones), nos encontramos con el Tracoma (del cual incluso, en esa época no se conocía con exactitud el agente causal) y consecuentemente agotamos en breve tiempo los recursos terapéuticos, conformados para un período temporal y un escenario desconocido y no estudiado.
    En eso faltó asesoría y el secretismo y la premura de la tarea para conseguir el golpe de efecto tampoco permitió a sus componentes solicitarla.
    Las primeras semanas comíamos como ricos, después entramos en la miseria.
    Para mí, fue la primera ocasión en que supe lo que era pasar hambre y me costó la pérdida de unos 20 Kg.
    Claro que alguien pensó en ello y envió un barco con provisiones. Este nunca llegó, supuestamente por averías, pero lo cierto es que parece no se disponía de otro para sustituirlo, o lo más probable, nadie se acordó más de ese asunto.
    La inventiva criolla se puso en marcha. Por las noches, el extenso territorio que rodeaba la fortaleza se llenaba de conejos, grandes y prometedores. No se necesitaban escopetas de caza, las luces del Jeep los encandilaban y se quedaban quietos, como sorprendidos, momento en que un ágil y hambriento combatiente con un garrote se lanzaba del vehículo aún en movimiento y lo convertía en presa. O una larga emboscada en una aguada, que duró toda la madrugada, le permitió a Ulises proporcionarnos un inmenso Jabalí, que se asó con gran alborozo nuestro y el manifiesto rechazo de los árabes que casi nos declaran personas non gratas por consumir carne prohibida por el Corán.
    La llegada de los Bolos, un poco que nos salvó. Compartieron generosamente sus abundantes provisiones, incluyendo el Vodka del que consumían generosas cantidades y que les encantaba ingerir en nuestra compañía.
    Claro que el Ministro “se preocupó” y un día aterrizó en el campamento, un famoso capitán, uno de sus ayudantes, con una bolsa repleta de dólares para la adquisición de los víveres, medicamentos y ropa de abrigo indispensable para la sobrevivencia.
    Al día siguiente se fueron a Argel, él, Viera y otro famoso ayudante de Efigenio.
    Este último al regreso informó que le habían robado la pistola (la malas lenguas decían que la había vendido), se resolvió lo de los muebles, los trajes de Tergal y algún que otro souvenir. En realidad, alimentos, medicinas y ropa nunca llegaron. La gente siguió cazando conejos, resolviendo en la cocina de los oficiales argelinos (esos comían bien, no carne de cerdo, pero de cualquier otra en abundancia), mientras las aguerridas tropas que cruzaron el Atlántico para constituirse en aliados no tenían ni rancho, ni medicamentos, ni abrigo.
    El problema del frío inclemente finalmente se solucionó. En algún almacén olvidado se guardaban los capotes militares de los soldados franceses muertos en campaña. Resultaron muy oportunos, en realidad abrigaban bien. Nadie le dio mucha importancia al hecho de su procedencia ni a la presencia, casi en todos, de varios orificios, con bordes un tanto manchados que sugería el destino final su antiguo propietario.
    Después supimos, todo se sabe, que el honesto oficial informó al Ministro del estoicismo de nuestras tropas, de la entereza con que soportaban las adversidades y devolvió a las arcas del tesoro todo el dinero ahorrado.
    No sé si le exigirían las facturas de lo invertido en solucionar problemas. Algunos años después cayó en desgracia por otras trampas descubiertas, pero de aquella salió indemne.
    Unos seis meses después de la partida, el regreso.
    Por sabia decisión de los que se ocupaban de la operación, se compraron unos 300 neumáticos, de camión creo, por el tamaño. Bueno, por si se producía un naufragio. Otro sueño demente.
    Cuando en medio del Atlántico tuvimos conciencia de lo que era un mar fuerza 6, cuando enormes olas cruzaban sobre la cubierta y el barco parecía sumergirse en un abismo sin aparente salida, pensábamos, un poco con la ironía que generan las situaciones de este tipo, si aquel vetusto bajel definitivamente naufragaba, quien, con qué y en que tiempo se ocuparía de inflar las cámaras en las que supuestamente sobreviviríamos.
    Dios protege la inocencia, dice un viejo refrán popular. La ignorancia, diría yo y el poco espacio que ocuparía siempre en aquella mente desajustada la vida y los intereses personales de los integrantes de aquella saga y de las que le sucedieron, generadas en la búsqueda de una inmortalidad que la historia se encargaría de negarle

    PERICLES

    Solo accedí al libro en las publicaciones realizadas, creo que fue en Penúltimos Días , Si existe en formato digital, para Ebook Kindle me gustaría añadirlo a mi biblioteca.

  6. menendag10 dijo:

    Te lo envié por correo , pero creo que el formato no quedé bien por eso lo repito por esta via LA TERCERA EDAD
    Arístides tenía 67 años. De constitución fibrosa y delgada, se mantenía fuerte y activo. A pesar de que su profesión no le exigió el trabajo físico, conservaba una capacidad y una disposición que mucho tenía que ver con sus hábitos, sus costumbres y su sentido del deber y la responsabilidad. En ocasiones, se sentía cansado, y antiguas motivaciones que estimulaban su accionar, ahora le resultaban una carga más pesada, a pesar de lo cual, no tenía la posibilidad de recrearse pensando en un retiro, en el cual, al pasar a la condición de pasivo, dejaría de percibir, las retribuciones oficiales y oficiosas que le proporcionaban los recursos para una supervivencia más o menos digna
    La vida se le fue sin darse cuenta. Le trajo alegrías y pesares, estímulos y fracasos y como sucede con el perfume de un rosal en decadencia, extrañaba la fragancia de la juventud, con sus retos y sus tentaciones, sus expectativas y sus realidades.
    No hay mucho porque luchar en la vejez. No hay caminos que despejar, ni cimas por conquistar. La perspectiva de ajustar su modesta pero cómoda existencia le amenazaba con sus atisbos y le perturbaba con sus pronósticos y la conciencia de las inevitables limitaciones que le impondría el futuro le restaba credibilidad al entorno de las ofertas, que como consuelo, el mismo se proporcionaba.
    No era el caso de considerar el aburrimiento del ostracismo senil, en realidad, pensaba, le quedaban muchos libros por leer y muchas cosas que volcar en el papel y esto podía llenar a plenitud la ausencia de las obligaciones, que durante una larga trayectoria ocuparon su actividad. No le preocupaba, como a muchos otros, que le sobrara el tiempo. Sabía en que emplearlo y como extraerle lo mejor, pero la condición para lograrlo, la sustentación material imprescindible era una quimera, un inalcanzable sueño constantemente perseguido y nunca alcanzado.
    Alguna vez, en un viaje al exterior, un amigo agradecido, pretendiendo mitigar en algo sus carencias, le llevó a un establecimiento y le indujo, respetuosa y amablemente a que eligiera lo que necesitase. A pesar de la vieja relación y del convencimiento, de que tras aquella oferta no existía ninguna intención ofensiva, Arístides, sintió tan lesionada su dignidad que se negó a aceptarla. El amigo entonces, le dijo algo que un poco le reconfortó; En realidad, tu trabajaste toda la vida, solo que, nadie te ha pagado por ello.
    Esta verdad, sencilla e inapelable, estaba ahora gravitando, no-solo sobre él, sino también sobre la mayoría de su grupo generacional y cuestiones que nunca ocuparon espacio en su pensamiento creador, en los últimos tiempos, se perfilaban con meridiana claridad.
    La entrega fue voluntaria. No podía objetar que nadie le obligó, aunque en realidad, el conjunto de resortes y presiones que se movía a su alrededor en gran medida la condicionó. Quien en la juventud se preocupa excesivamente por lo que vendrá después. La llegada del invierno, los presagios de tormenta, no se consideran en la primavera, porque esta, por definición, es la etapa propicia para los sueños.
    Solo después, la respuesta insuficiente de una expectativa falsa, que por sus propias limitaciones, resulta incapaz de propiciarlo, enfrenta al hombre con un destino que no había previsto y para el cual ya no existe solución.
    Ahora, cuando ya era tarde, se percataba de lo frágil de los presupuestos, de lo falso de las afirmaciones y de la deshonestidad de los que lo propusieron y lo sostuvieron incluso, cuando resultaba evidente su fracaso.
    El porvenir, mudo ante las interrogantes que se le planteaban, se mantenía inaccesible y en penumbras. Las comparaciones que otras sociedades exhibían para gente de su tiempo, como un índice acusador, señalaban con más rigor y fuerza la magnitud de las diferencias.
    Quizá como un problema conceptual se podía apreciar en la actualidad, desde la altura del tiempo transcurrido, que el enfoque y los anhelos del hombre para esta postrera etapa de la vida, no podían ceñirse a la simple satisfacción de las necesidades básicas, que aunque imprescindibles, no reflejan las aspiraciones de una contemporaneidad cuyas exigencias difieren de las del pasado.
    Limitar esta etapa de la vida a un vegetar absurdo en espera del final, es como adelantar la muerte y dar por concluido el trayecto vital del hombre.
    Los pálidos intentos, más politizados que reales, de exhibir una atención colectiva y una oferta recreativa, como una clásica hoja de parra que cubriendo la realidad ignora la tragedia, son lesivos al intelecto y a la dignidad de los ancianos. Como para el resto de la sociedad y para todas y cada una de las actividades, la ausencia de privacidad, de individualidad en los criterios, de la capacidad preciada de decidir que hacer y cuando hacerlo, mutila cualquier intento de abordar el tema, por cuanto ignora la verdadera esencia del hombre, en cualquier edad, pero especialmente en esta, muy sensible y donde admitir que se convierte en un estorbo y que lo que se le ofrece es como un compromiso que se cumple cual una tarea más, le resta la ternura, la fragancia y los valores mínimos para conseguir los objetivos que se propone.
    Siempre rechazó la idea, de que llegada esta etapa, otros velarían por él. El pensamiento de convertirse en un gravamen, de aceptar la dependencia y la supeditación a supuestas categorías afectivas tradicionales, no encajaban en su pensamiento, independiente y autosuficiente.
    Aceptaba placenteramente el afecto, el respeto y el calor familiar, pero se resistía a la idea de subordinación al yugo material y al acatamiento sin apelaciones de las exigencias que ello le impondría
    El pensamiento de las personas que arriban a esta edad está matizado por las contradicciones que surgen de la confrontación entre los retos, las expectativas, los logros y la ubicación que en el terreno social y familiar se alcanzaron y la realidad emergente, en la cual, las limitaciones reales y las que ellas se adjudican en virtud del proceso biológico y espiritual que lo enmarca, las colocan.
    Sería iluso pensar que un árbol, sometido a los embates de todas las tormentas, y a los cambios del terreno donde afinca sus raíces, florezca y fructifique con la riqueza y el esplendor de otros tiempos. Pero mientras la savia nutricia de la vida, alimente sus cansadas ramas y algún tímido retoño recuerde las pasadas glorias, puede aspirar, al espacio trascendente que contribuyó a crear y a que los otros, reconociendo sus valores, le otorguen la concesión de la permanencia, sin menoscabo de la sombra que aun puede irradiar y a contemplar desde la altura el horizonte que le corresponde por derecho propio.
    El denso bosque que le dio cobijo y del cual es parte consustancial desde la semilla primaveral de su origen hasta el otoño de su senectud, no puede sentirlo como extraño o anacrónico. Él es el puente entre el pasado y el futuro y como tal, imprescindible y vital. Descuajar con el hacha de la indiferencia su aporte y participación es olvidar la historia que ayudó a construir, subestimar el reto a que su tiempo lo enfrentó y las grandes o pequeñas cosas que aportó.
    Pensar, por otra parte, que esas grandes o pequeñas cosas, le convierten en alguien tan especial, que se interponga en el camino de los que le suceden, afincarse en los valores procedentes pero perecederos, que en su momento reclamaron su entrega y la asunción de una postura consecuente, desconocer la justa necesidad del relevo generacional, de la emergencia de nuevas ideas que reflejan nuevas realidades y nuevas expectativas, olvidar que el bosque, en la misma medida que envejece requiere para su supervivencia el aliento de esos nuevos troncos, de los que absurdamente olvidamos la paternidad, es aun mas criticable y lesivo, que la indiferencia en que los últimos suelen relegar a los primeros.
    Claro que los nuevos enfrentan un reto, motivador y estimulante, en una sociedad cuyas reglas han cambiado y que inexorablemente transitará transformaciones ajenas a la voluntad de los antiguos y clásicos manipuladores y de sus relevos, que esgrimiendo las consignas, gastadas y viejas, de cuya falsedad están convencidos, preparan el campo para las nuevas cosechas donde germinen sus futuros derroteros. Una nueva sociedad, con las desgarraduras de la que le precedió, con el lastre que le impuso, una moral colectiva envilecida y escéptica, está emergiendo y lentamente toma el mando de las costumbres.
    Arístides, viejo aficionado a los clásicos, recordaba una de las tantas citas de Cicerón cuya vigencia siempre le parecía actual:
    “Celio triunfaba y creía sin duda que comenzaba una nueva revolución; pero por una coincidencia extraña, iba a verse víctima del mismo error que más tarde perdió a Bruto: ambos habían contado excesivamente con el pueblo de Roma. Uno le devolvía la libertad, creyéndole capaz de desearla y de defenderla, el otro le llamaba a las armas promediándole darle una parte de la fortuna de los ricos; pero el pueblo no oyó al uno ni al otro, porque no era ya susceptible de malas pasiones ni de nobles instintos. Su misión había terminado, estaba convencido de ello: el día que abdicó en manos del poder absoluto, demostró haber perdido por completo la memoria de lo pasado. Desde entonces se le ve renunciar a toda iniciativa política, y nada hay ya que pueda arrancarle de su apatía. Aquellos derechos con tanto ardor apetecido y conquistado con tanto trabajo, aquellas codicias sostenidas con tanto esmero por los jefes populares, el tribunado y las leyes agrarias, todo le era indiferente. Es ya el pueblo del Imperio, tan admirablemente pintado por Tácito, él más miserable de los pueblos, adulador de todos los éxitos, cruel con todos los reveses, que acoge a todos los que triunfan con los mismos aplausos, y cuyo único papel en todas las revoluciones consiste en formar, terminada la lucha, el cortejo del vencedor”

    Cuantos de estos pensamientos, surgidos de las lúcidas mentes de los antiguos, pudieran tomarse como referencia para comprender, la realidad en que nos ha sumido la ambición, la egolatría y el dogmatismo pragmático, que entre otras muchas cosas, ha convertido nuestra tercera edad en un evento sin esperanzas y sin motivaciones, en un provecto camino de ignotos designios y nebulosas perspectivas, en una estrecha calleja final, sin el encanto del pasado ni las sugestivas premoniciones del porvenir.

    Pericles

  7. Hermenegildo Menéndez dijo:

    Aunque hace rato no te molesto con mis modestas opiniones, siempre reviso tu Block .
    Hoy, le estoy enviando un saludo a mis amigos con motivo del fin de año, como aún sin conocernos personalmente te incluyo en ese grupo te dejo el tuyo.

    Diciembre del 2015.
    Para mis amigos por el fin de año

    Pueden existir promesas pendientes de cumplir, deudas contraídas y nunca liquidadas, sueños de futuro que no llegaron a materializarse. Es posible que la realidad, excluyente, mandataria y aplastante, que impone sus fueros y reelabora las quimeras obstaculice la materialización del saldo.
    A pesar de ello, yo sigo siendo fiel a una vieja concepción, que formulé, para mi mismo, hace ya muchos años

    -“El concepto de amistad rebasa el enfoque estrecho del tránsito por la contemporaneidad para dejar su huella en la tradición histórica del hombre. La lealtad, su base de sustentación, marca un hito definitorio que concreta la integridad de la hombradía, representa un escalón superior, que no solo se mide en la conducta personal hacia el amigo sino también en la plenitud con que se aborda la compleja realidad que nos circunda.”-

    Como sigo siendo un convencido y devoto practicante de este dictamen, te envío, un cariñoso abrazo y la seguridad de su perdurabilidad independientemente del tiempo o la distancia.

    Hermenegildo

    • Hermenegildo, muchas gracias por sus palabras, espero que pronto nos podamos ver en persona y sellar con un abrazo nuestra amistad. Somos prueba de que dos amigos pueden rebasar “el enfoque estrecho del tránsito por la contemporaneidad”. Yo nacía cuando usted cruzaba el Atlántico camino de Argelia. Y aquí estamos, deseándonos un lindo y próspero 2016. Quién lo diría.

  8. Lilian dijo:

    Hola Reynel! Tu cuento que expusistes en el evento sobre José Martí estuvo alucinante, magnifico 🙂 La trama toda una creación literaria.

    • Hola Lilian, muchas gracias, me alegra mucho que te guste. Fue el primer cuento que escribí cuando decidí dejar la ciencia (hace ya casi 20 años). Es parte de una novela inédita que espero terminar algún día.
      ¿Bringas es tu apellido? ¿Eres cubana? Te pregunto porque conozco a una familia cubana, a la que quiero mucho, que lleva ese apellido.

  9. Yo siempre pecando de un poco extenso. Creo sin embargo, que en muchas de estas cosas podemos coincidir.
    Saludos
    Hermenegildo

    Autor: menendag10 (Pericles)

    SOBRE LA DIGNIDAD HUMANA
    Publicado el 19 noviembre, 2016 En mi blog menenag10 Word Press

    Sobre un artículo de Graziela Pogolotti..17 de Noviembre del 2016

    –Muchos intelectuales siguen dispuestos a entablar ligeras escaramuzas aunque sin llegar a criticar las verdaderas causas de los males..—
    Borris González Arenas

    Me pareció apropiado, coherente y explícito aportar esta cita por cuanto la misma enfoca una realidad inapelable. Siempre es potencialmente posible explicar y justificar una coyuntura histórica partiendo de los presupuestos que la hacen compatible con los límites de tolerancia que imponen los que la generan, y controlan.

    G.P-La abuela de Josefina aleccionaba a los nietos para que rechazaran la humillación y mantuvieran, ante todo, su dignidad personal.
    G.P:-Creo que es ese el propósito del largo batallar en favor de la emancipación humana. Es el renovado enfrentamiento a la dominación sustentada en el uso de la fuerza, el poder del dinero o el apartamiento de grupos por razón de sexo, raza o diferencias culturales.

    P:-El enunciado—con el que en principio concuerdo — sería más realista si añadiera otros elementos conceptuales con frecuencia presentes y determinantes en la génesis del fenómeno:
    -La negación coercitiva y excluyente de escuchar los juicios de los discrepantes
    -La coacción física, intelectual y social de los que disienten.
    -La lucha permanente y sin límites ni escrúpulos de los dirigentes para justificar la conservación del poder con independencia de la aceptación o rechazo de los gobernados

    G.P -Laceran la dignidad humana los sistemas que establecen esclavitud y servidumbre como todos aquellos que reducen al individuo a la condición de mercancía intercambiable y desechable.

    P:-La servidumbre feudal que imponía la esclavitud basada en su poderío económico, la esclavitud de los negros africanos generada por la insaciable sed de riqueza de los colonizadores, salvando las distancias y las condiciones que imponen las épocas, han contribuido a la génesis de otra variante de esclavitud. En la contemporaneidad en que vivimos insertos, la represión política, la eliminación física de los opositores o la generación de un éxodo creciente y permanente han condicionado un estatus, que con sus características propias es, en gran medida, una forma de sumisión, que no admite la posibilidad de cambio, por cuanto este, cualesquiera que fuese, implicaría lo único que no estarían en disposición de perder, el poder y sus ventajas.

    G.P- Ocurre entonces que algunos pueblos elaboran una actitud mesiánica, que los dota de misiones civilizatorias y justicieras. La contraparte de esta voluntad de dominio se encuentra en quienes inclinan la cabeza y aceptan como legítimas estas reglas del juego.

    P:_Presupongo que la autora se refiere a la manida estrategia de los Imperios capitalistas, pero si algo se asemeja al enunciado son “las misiones civilizadoras y justicieras de nuestro glorioso gobierno en África y Latinoamérica.
    Los pocos pueblos en que sus misiones civilizadoras lograron acercarse al poder no inclinaron la cabeza y las aceptaron como legítimas, sencillamente se las impusieron, depositando en su platillo de la balanza, quiméricas soluciones fácilmente aceptadas por la imperiosa necesidad de algún milagro. Por otra parte los resultados finales de su supuesta intención, tanto en el África negra como la América hispana han terminado en el más rotundo fracaso.

    G.P. -La dignidad humana se preserva en una sociedad que propende a la creación de un sistema de valores fundado en el principio de equidad, libre de humillados ofendidos por razón de origen, raza, sexo, creencias o tradiciones culturales.

    P:-_Y, diría yo: La libertad de pensar y hablar. Creer o ser agnóstico. Apoyar o defender el modelo que la rige o proponer, sin limitaciones ni trabas, el surgimiento y desarrollo independiente de otras versiones que a su juicio son más legítimas, pueden conducir a mejores resultados y están respaldados por un porcentaje significativo de sus ciudadanos.

    G.P.–En su momento, la Revolución francesa tradujo el ideal justiciero en los términos de libertad, igualdad y fraternidad.

    P:-Estos principios siguen siendo válidos y justos, en su intención. Las ideas que trasmitieron jugaron un papel determinante no solo en aquel período histórico sino en los que le sucedieron, conduciendo a transformaciones fundamentales, que teórica y doctrinariamente se siguen esgrimiendo y promocionando por Tirios y Troyanos. Sin embargo, la omnipresente realidad impone la aceptación de que su aplicación real, en la vida cotidiana no se ajusta a los presupuestos originarios, por cuanto, en la mayoría de los escenarios, las clases dominantes, habitualmente minoritarias y dueñas del poder solo le ofertan al ciudadano común la versión que conviene a sus intereses, y esta, con distintas exégesis , siempre forma parte de la oligarquía dominante a la cual para nada interesa la extensión de estos principios a la sociedad en su conjunto.

    G.P–El siglo de la Revolución francesa fue también el de Juan Jacobo Rousseau. El pensador ginebrino se interrogó acerca del origen de la desigualdad entre los hombres,-antecedente de la obra de Marx.

    Que el pensador ginebrino se interrogara sobre el origen de la desigualdad y fuera abrevadero donde buscara respuestas el creador de la doctrina que adoptó su nombre, es historia y como tal generalmente cierta. Como suele suceder con la dificultad que impone un fenómeno tan complejo para encontrar respuestas convincentes, en este caso, se multiplicaron los diagnósticos, lo más complejo sin embargo no era el descubrimiento de su etiología sino el tratamiento adecuado para su curación y la profilaxis para su erradicación obviando las recaídas. Creo que precisamente en este campo, el de la terapéutica, fue donde las teorías encontraron su mayor descalabro.
    Los modelos diseñados por los ilustres pensadores para eliminar el mal, ignoraron las realidades que integran la personalidad del ser humano convencional, la psicología común que norma su conducta y sus respuestas y la realidad de que somos: “Una gran imperfección con algunas virtudes” y que como dijo Cicerón hace 2000 años “La igualdad entendida como igualitarismo es la peor de las desigualdades”

    G.P- La dignidad humana se preserva en una sociedad que propende a la creación de un sistema de valores fundado en el principio de equidad, libre de humillados ofendidos por razón de origen, raza, sexo, creencias o tradiciones culturales.

    P:-Definición: Equidad- (Cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece)

    P:- Independientemente,- agregaría yo, de sus convicciones políticas, religiosas y sociales o de su adhesión a los modelos que considera más idóneos para la consecución de los mismos.
    Libre de humillaciones, castigos o exclusiones de eventos que forman parte consustancial de sus derechos.

    G.P- La dignidad de las personas es la base de la dignidad de los pueblos. Implica un andar con la frente en alto que nos hace invencibles.

    P:-La dignidad de los pueblos no puede medirse por la imagen que aparentemente exhiben si se desconocen los orígenes, la evolución y las transformaciones impuestas por la fuerza a través de largos períodos.
    La historia universal conserva para el recuerdo múltiples ejemplos de sociedades en que la coacción moral y material y la coyuntura geopolítica imperante obligaron a sus pueblos a convivir con la cabeza gacha y la ira reprimida, por cuanto la presunción de elevar la frente imponía riesgos y amenazas.

    Esa misma historia reconocerá en su momento que no siempre la frente baja es sinónimo de tolerancia sino el mecanismo defensivo inevitable para alcanzar el día en que pueda elevarla.

    Pericles

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