¿Dónde estamos, adónde vamos y qué podemos hacer?

por Frank Rodríguez 6/3/22

Vivimos bajo un gobierno que ha sido capturado por la secta religiosa de los ecosocialistas. Insiste este régimen en ver todo bajo un prisma verde que produce un daltonismo que los hace ver todo color rosado, pero que va a destruir el capitalismo. Todos los ministerios del gobierno, incluso los que nada tienen que ver con la ecología tienen que adorar en el templo de la economía verde. Los ministros del gobierno no han sido elegidos por sus méritos, están en sus puestos por su género, raza, o cualquiera de las tantas casillas que hay que rellenar en la planilla para ser considerado como acólito en esta secta. Resultado, cuanto menos sepan, mejor, así pueden repetir los coros en esta misa de la Iglesia del Nuevo Trato Verde.

El aumento de los combustibles, lejos de ser perjudicial, para ellos es la divisa que permite la transición hacia un nuevo mundo mejor, donde no nos trasladaremos en automóvil, iremos en tren, autobús, en bicicleta, motocicleta, motoneta, patineta, o a pie. En este idílico mundo, trabajaremos desde casa para no gastar gasolina. Y seremos veganos con tal de salvar el planeta.

Las grandes corporaciones tienen que rendir tributo a estos fanáticos con tal que los dejen tranquilos. Y el gobierno está poniéndoles trabas a los bancos con tal de que no les extiendan préstamos a las empresas que desean explorar petróleo. Es urgente detener estos herejes del capitalismo que han tomado la capital y ahora el capital.

En Francia, la energía nuclear ha comprobado ser limpia y segura. Pero en Estados Unidos por décadas no se instala ninguna, y de paso no se establece ninguna nueva refinería de gasolina, y de paso no se permiten nuevos oleoductos.

En la educación estos socios listos han ganado la batalla de las mentes, ya los niños están en contra del progreso, creen que es malo usar bolsas plásticas. Cuando van al supermercado usan las cajas de cartón desechadas en vez de bolsas plásticas. Pero los vegetales y frutas los meten en bolsas plásticas y la basura en la casa la botan en bolsas plásticas. Creen que están salvando el planeta.

El ecosocialismo no es más que una de las iglesias verdes. El comunismo internacional también obra en las escuelas ingresando ideas tan insólitas como que los hombres pueden tener bebés. Y también hablan de la tesis de racismo blanco donde es pecado ser blanco y los blancos son blanco de sus críticas, especialmente si son hombres, supongo que a menos de que hayan parido un bebé.

En todos los ministerios del gobierno, en todas las gigantescas corporaciones, en todo el sistema escolar, desde kínder hasta posgrado, en todas las iglesias, el ecosocialismo y el comunismo, que son la misma cosa, andan haciendo por las suyas.

El estado libre de la Florida se eleva como un atalaya en esta lucha. El gobernador y la legislatura se han enfrentado a Disney, y tenemos al exsenador estatal Manny Díaz como Secretario de Educación. Se han proscrito los libros el adoctrinamiento sexual y racial. Y se ha incorporado un curso sobre los males del comunismo. Pocos otros estados se acercan a lo que ha logrado la Florida.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos de a pie? (nunca mejor dicho, a pie.)

Se trata de bloquear, defender e ir a la ofensiva. Las cosas cambian de persona en persona. Cada ciudadano tiene que enfrentar la realidad uno a uno. No existe solución mágica. Hay que tener un plan y entonces trabajarlo día a día.

  1. Ofrecerse de voluntarios para trabajar en las elecciones.
  2. Votar en noviembre con un voto informado (o antes si es posible).
  3. Informar a la gente en nuestro círculo de quiénes han merecido nuestro voto. Esto incluye familiares más jóvenes y niños para que tengan conciencia de lo que está pasando.
  4. Expresar nuestras opiniones en los medios sociales o mediante cartas al editor.
  5. Asistir a reuniones de la junta escolar, y si podemos, postularnos para ser miembros.
  6. Si nos lo permite nuestra situación económica, contribuir a candidatos que deseamos poner en el poder o a organizaciones que estén enfrascadas en el contraataque.
  7. Quejarnos en la calle asistiendo a mítines políticos.
  8. Quejarnos en la calle cuando enfrentamos el costo de la comida y la gasolina.
  9. Leer sobre lo que está pasando y remitir a otros artículos o libros de interés.
  10. Ingresar en asociaciones que defienden la libertad.

Y como dijo Churchill, nunca, nunca, nunca rendirnos.

Publicado en Cuba | 10 comentarios

Difundir, por favor

Los primeros 59 minutos de este programa de Alexander Otaola deberían ser vistos por todos los latinoamericanos que viven en los Estados Unidos de Norteamérica.

Algún día, cuando la academia estadunidense rebase la edad oscura en la que vive hoy, esos primeros 59 minutos serán estudiados, analizados, y diseccionados, como uno de los eventos emblemáticos de la lucha de esa sociedad contra la ola de marxismo cultural —ya para entonces derrotada— que sufre en la actualidad.

Paola Ramos, hija del exitoso propagandista Jorge Ramos, nieta de nuestro admirado intelectual Carlos Alberto Montaner, e hija de la bella e inteligente Gina Montaner, es uno de los productos cimeros de esa élite demócrata que asola hoy a la nación americana. Esos mismos que pretenden imponer las ideas socialistas mientras niegan, con desprecio y como hizo Fidel Castro en 1959, cualquier vínculo con esa ideología.

La popularidad de Alexander Otaola, y sus denuncias constantes de los trucos, tácticas y estrategias de los marxistas estadunidenses, ha rebasado ya el ámbito cubano, miamense, y floridano, para empezar a extenderse al resto de la unión. Eso preocupa mucho a los estrategas del Partido Demócrata, a esa élite de la élite que siempre ha contado con un voto hispano que ahora empieza a mermar y cuyo decrecimiento obliga, con premura, a atajar el fenómeno Otaola.

Todo parece indicar que han decidido apostarle a Paola Ramos, y creo que es una muy buena apuesta. Paola es joven y gay como Otaola, Paola rima con el apellido de Alexander y puede pasar, para quien así quiera creerlo, por gringa cuando le conviene y por latina cuando le haga falta. Paola habla español con acento de Harvard, Princeton, o Yale, lo mismo da, y puede apostarle, porque fue adoctrinada para eso en la universidad, a la ancestral culpa protestante y anglosajona de una forma que Otaola, nacido en el Camagüey, nunca sabrá cómo usar.

Me parece una muy buena apuesta y, vistos los pedigrís, Paola debería haber aplastado a Otaola como a un pobre insecto inoportuno. Por desgracia, para le élite del Partido Demócrata, los primeros 59 minutos de este programa de Otaola demuestran que el camagüeyano no necesita mentir, o que no le hace falta establecer falsas culpabilidades basadas en asociaciones absurdas, para defenderse y dejar muy mal parada a esa aprendiz de propagandista llamada Paola Ramos. Lo único que tuvo que hacer Otaola fue referirse, riendo, a la inobjetable realidad.

Eso es algo que la élite del Partido Demócrata no tomó en cuenta a la hora de jugar su gambito, y es que las aproximaciones ideológicas a la realidad siempre parten, necesariamente, de negar una buena parte de esa realidad a la que se están aproximando. En eso, por desgracia para la élite del Partido Demócrata, la inteligente de Paola Ramos no ha sido una excepción, y ha tenido que pagarlo con una refutación, la de Otaola, que la deja muy mal parada.

Muchos piensan que el control de los medios que siempre ejercen los regímenes socialistas son un mecanismo de control social y de ejercicio del poder. Eso es verdad, pero también lo es que los socialistas aspiran, y muchas veces logran, el control de los medios desde mucho antes de ser poder. La razón de eso es que los ideólogos del socialismo saben que el mayor enemigo que tienen es la tozuda, inobjetable y aplastante realidad.

Con esto quiero decirles que, en cuanto se den cuenta de la derrota que Otaola acaba de infligirle a su propagandista, van a intentar sacar este programa del aire. Se van a acoger a cuanta ley de derecho de autor exista, van a usar cuanta justificación se les ocurra, o cuanta interferencia puedan, para neutralizar o minimizar este Waterloo, con Abba como música de fondo, que acaban de sufrir.

Por eso este post va dirigido a todos los “influencers”, comunicadores, e intelectuales anti castristas que existen en este planeta. A todos, desde Zoé Valdés hasta Manuel Milanés, desde Darwin hasta Carlitos Madrid, o desde Alburquerque hasta la tal Lola, les pido que dejen a un lado cualquier cuita que puedan tener con Otaola, y cuelguen este programa, o sus primeros 59 minutos, en los medios que manejan.

Al público de todos esos “influencers”, comunicadores, e intelectuales anti castristas le pido, por favor, que le envíen el enlace de este programa de Otaola a todos latinoamericanos que conozcan y, sobre todo, a los que viven en los Estados Unidos de Norteamérica.

Háganlo, por favor, no dejen pasar esta oportunidad.

Publicado en Cuba | 5 comentarios

Entre el mito, el rito y el grito

La Revista Hypermedia publica hoy una entrevista que le hice al escritor cubano Alberto Muller sobre los dos libros que presentará próximamente en la Feria del Libro de Madrid, España.

Para los interesados en leer la entrevista, este es el enlace a Hypermedia.

Para los interesados en ir a la presentación de Muller, allá en Madrid, les digo que será el sábado 28 de mayo, de 11.00 a 15.30 horas, en la Caseta 25 de la feria.

No dejen de ir, les aseguro que escuchar a Muller, y conversar con él, es un verdadero placer.

Publicado en Cuba | 4 comentarios

Viernes, 13 de mayo, con Andrés Alburquerque

El viernes pasado estuve conversando con Andrés Alburquerque sobre el aborto en los Estados Unidos, y sobre la posible derogación del famoso fallo de la Corte Suprema que se conoce como Wade vs Roe.

Publicado en Cuba | 6 comentarios

La última investigación

La Revista Hypermedia acaba de publicar un texto mío sobre la muerte de John F. Kennedy.

Para los interesados, este es el link:

La última investigación

Publicado en Cuba | 4 comentarios

Viernes, 1ro de abril, con Andrés Alburquerque

El viernes pasado, 1ro de abril, estuve en Enfoque Ciudadano, con Andrés Alburquerque.

El tema del programa fue la invasión de Putin a Ucrania, y las confusiones al respecto.

Publicado en Cuba | 9 comentarios

Ayer, en Actualidad Radio

Ayer en la tarde estuve conversando con Carinés Moncada y Agustín Acosta, en Actualidad Radio, sobre el invasión de Putin a Ucrania.

Para los interesados en escuchar ese progama, pueden acceder a través de este enlace.

Publicado en Cuba | 2 comentarios

¿Biden al rescate?

Ya es evidente, hasta para sus seguidores, que a Putin no le salieron bien sus planes en Ucrania.

El eufemismo de su Operación Militar Especial se ha convertido, gracias a la heroica resistencia del pueblo ucraniano, en una verdadera pesadilla para el déspota del Kremlin.

En la medida que las semanas pasan, y las bajas rusas aumentan, y los generales rusos son borrados del mapa, ya es evidente que Putin empieza a luchar no ya por una victoria militar en Ucrania, sino por su sobrevivencia política y, quizás, personal.

En ese sentido resultan muy reveladoras, por lógicas y acertadas, las palabras de Douglas London, un antiguo oficial de operaciones de la CIA, a la locutora Alex Wagner.  

Según London, la debacle de Putin en Ucrania, y la represión que ha tenido que desatar dentro de Rusia para evitar el costo político de esa debacle, podrían convertirse en una verdadera bonanza para las operaciones de Inteligencia de los Estados Unidos en ese país. Operaciones que podrían llevar, con un poco de suerte, al derrocamiento final de Putin.

La lógica de London, en mi opinión impecable, es que muchos rusos, a pesar de reconocer que viven bajo un régimen despótico, se muestran reluctantes a cooperar con la Inteligencia estadounidense por razones puramente patrióticas. Unas razones que merman mucho ante la situación de crisis que hoy vive Rusia por culpa de Putin.

Por desgracia, las esperanzas generadas por las palabras de London duraron bien poco. En menos de 24 horas Joe Biden se encargó de destruirlas. Las borró cuando dijo, ante las cámaras del mundo, que “en nombre de Dios, ese hombre (Putin) no puede permanecer en el poder”. Una de las frases más desacertadas en su larga lista de frases desacertadas.

No se trata de que esas palabras indiquen, claramente, en el sentido de un llamado a un cambio de régimen. No se trata de que, si las hubiera dicho Donald Trump, enseguida los medios y la élite del Partido Demócrata se habrían encargado de usarlas para montar uno de sus tantos linchamientos mediáticos. Todo eso resulta irrelevante cuando se compara con las verdaderas consecuencias políticas de esas palabras de Joe Biden.

Antes del discurso de Biden en Varsovia, y como bien explicó Douglas London, el destino político y personal de Putin empezaba a estar en el aire porque muchos rusos podrían haber estado dispuestos, por puro patriotismo, a cooperar con los Estados Unidos para deshacerse del déspota del Kremlin.

En ausencia de llamado alguno a un cambio de régimen, y con la debacle en Ucrania aumentando cada día, cualquier ruso que decidiera conspirar contra Putin podría demostrarse a sí mismo, y a otros, que lo estaba haciendo por amor a Rusia y no por seguir los dictados de ninguna potencia extranjera.

Las desacertadas palabras de Joe Biden echaron por tierra esa posibilidad y anclaron, una vez más, el poder unipersonal de Putin. Un poder que descansa en una represión que ahora tendrá, gracias a esa pifia presidencial, la justificación de ser ejercida para evitar una injerencia extranjera que fue expresada con todas sus letras.

Desafortunadamente, ese poder revitalizado de Putin se traducirá en más muertes y sufrimientos para rusos, ucranianos y, quizás, europeos.

Publicado en Cuba | 10 comentarios

Residente, rapero banana sin dientes

Escucho poco rap. Apenas hablo de rap. No me interesa mucho el rap y ayer, sin embargo, tuve una intoxicación de rap.

Por la mañana, el compositor, director de orquesta y escritor colombiano Francisco Lequerica me soltó una diatriba, muy bien argumentada, sobre la forma descarada con la que muchos raperos se apropian de composiciones musicales que no son de ellos, pero que logran distorsionar hasta que parecen originales.

Por la tarde, para más sin querer, me enviaron desde La Habana la letra de un rap escrito en respuesta a otro rap que acaba de sacar un rapero muy famoso que —ahí mismo me enteré— responde al nombre de Residente.

Claro está que, para entender la respuesta que me enviaron desde La Habana, tuve que escuchar la propuesta que la originó; y así fui a dar con un rap, del tal Residente, titulado “Esto no es América” (“This is not America”).

La idea de “Esto no es América” es bien simplona y parece reclamar —en plena sintonía con los ideólogos socialistas del Partido Demócrata de los EE. UU.—   que los inmigrantes sudamericanos tienen derecho a entrar en ese país porque sus ancestros ya estaban ahí, en América, cuando los europeos llegaron.

“Esto no es América” es una sopita de victimismo, odio retroactivo y violencia proactiva. Es una guapería con machetes enarbolados, Maras amenazantes, y llamados a una violencia que no es reconocida como un mensaje de odio porque, ya sabemos, ese sentimiento es un monopolio absoluto de los socialistas, y solo puede ser usado por quienes defiendan sus ideas.

Baste decir que, comparados con el video de Residente, los encarcelados del 6 de enero, en el Capitolio, lucen como unos angelitos acabados de llegar del cielo.

“Esto no es América” es, también, una sopita de ignorancia que pretende insinuar, entre otras cosas, que el calendario gregoriano lo inventaron los Mayas, o que la muerte de Víctor Jara —un defensor de los Gulags, de las purgas y de las hambrunas socialistas— define al continente americano más que el asesinato de Roque Dalton por los socialistas salvadoreños, o que la destrucción en vida de Reinaldo Arenas por los socialistas cubanos.

Es evidente, para cualquier persona que no tenga el oído cuadrado, que la América que pronuncia Residente no es la America de USA. La de los gringos es una America en la que la A inicial suena un poco como Ae, se pronuncia con la parte de atrás del paladar, dura entre 20 y 80 milisegundos más, y puede faltar sin que se afecte el entendimiento de la palabra porque en inglés, a diferencia del español, las vocales no son tan importantes como las consonantes.

La pretensión del pretensioso Residente, reclamando que cuando los gringos dicen America pretenden apropiarse de todo el continente hispano-americano, es absurda e ignora, con disciplina ideológica, que la pronunciación en inglés indica, claramente, que se están refiriendo a los United States of America. Llama la atención que una persona que se dice músico no sea capaz de percatarse de semejante obviedad. Es como si la música ya no quisiera dar la nota, sino estar en nota.

La inmediata popularidad del rap de Residente indica que la América de “This is not America” es un país en el que cada cual goza del derecho sagrado a su propia ignorancia. En esa América, muchos bailan y cantan enarbolando una violencia de machetes y pistolitas sin saber, por ignorantes, que los abusivos imperios de sus supuestos ancestros se derrumbaron cuando a Montezuma y Atahualpa se les ocurrió llevar lanzas a una pelea con arcabuces. Cuidado con los AR-15.

La incógnita que Lequerica y yo conversamos, asombrados, es esa de cómo un rap titulado “This is not America” ha llegado a convertirse en un fenómeno de masas hispanas, o en el ejemplo cimero de una industria capaz de convertir en millonarios a tipos que, salvo honrosas excepciones, son unos verdaderos energúmenos, violentos, ignorantes, mal hablados, e incapaces de crear rimas que un loro no pueda predecir.

En un mundo en el que toda la música clásica, todo el jazz, y todo lo mejor de la música popular están al alcance de cuatro golpes en el teclado, ¿cómo es posible que millones de seres humanos decidan gastar su tiempo, y su plata, en una música tan simplona, predecible, y muchas veces cantada por unos tipos tan violentos que padecen, a juzgar por las noticias, de una de las esperanzas de vida más bajas de este planeta?

Las respuestas a esas preguntas son bien complejas, y van desde la tontería innata de los adolescentes hasta el hecho, ya bien comprobado, de que muchos adultos nunca logran rebasar las actitudes intelectuales y psicológicas de la adolescencia.

También es verdad, me explica mi hijo cuando le pregunto por qué escucha rap, que ese ritmo es bien simple, repetitivo e hipnótico, y está diseñado para hacernos sentir bien. Es un regreso a la simplicidad del Tam-Tam africano, una forma de hacer música, por cierto, que fue muy utilizada en las trepanaciones tribales.

Otra de las posibles respuestas es que en las más recientes décadas de nuestra historia ese “capitalismo” tan odiado por Residente, que no es más que el libre mercado y la libertad individual que de él emana, ha creado suficiente riqueza para alfabetizar, darles escuelas, trabajos y, sobre todo, poder adquisitivo, a una cantidad cada vez más creciente de seres humanos con coeficientes de inteligencia muy bajos y, por tanto, con gustos mucho más cercanos a los que dan las instrucciones y no las verdaderas educaciones.

De ser así, esa sería una de las grandes ironías de estos tiempos: vivimos asediados por hordas de «odiadores» del “capitalismo” que ignoran ser el producto de una riqueza creada por eso, y por esos, que ellos tanto odian, mientras cantan.

Publicado en Cuba | 7 comentarios

Pa’ morirnos, Residente (Lawa)

Niño, me quedo de piedra

Viéndote lanzarle mierda

A to’s los que te molestan,

Pero sin ver pa’ la izquierda.

La mayor de las Antillas

Se le escapa a tu mirilla

Y no te me pongas listo

Hablando de lo “nuevo” del conflicto.

¡Chama, son más de sesenta años!

¡Desangrados en medio del engaño!

Aquí estamos, los que no pudimos irnos,

Los que ya no tienen sueños,

Los que lloramos cuando escuchamos el himno

Porque aprendimo’ a las malas

Que vivir en la patria es pa’ morirnos.

Asere, mientras el mundo lloraba por Mandela

Y los niños cubanos aprendían en la escuela lo que era el apartheid

Y clamábamos a gritos por él:

Mario Chanes de Armas se podría en una celda, ¡Planta’o!

Ni al velorio de su único hijo lo llevaron,

Si te paso este dato es porque este güey,

Estuvo en el Moncada, en el Granma y en prisión con Fidel,

Pero él no fue el único, chamaco,

Han sido miles los que comieron de ese mismo plato.

Aquí quedamos, los que no pudimos irnos,

Los que pensamos que el mal

no duraría cien años de soledad,

pero el tiempo es implacable y nos perdimos.

Ahora son nuestros hijos los que lloran

cuando le prestan atención al himno

porque ya saben que vivir en la patria

es una condena a vivir en cadenas.

El cuento del embargo, ya no cuela.

Mientras los dirigentes viven en sus mansiones

Y sus hijos se exhiben en yates, carros de lujo

Y viajando por el mundo e’ “vacaciones”,

La gente sobrevive a duras penas,

Gastando lo que no tienen

prendiendo velas pa’ pedirle a los Santos

Que se apiaden, que nos tiren un cabo

Y que el mundo nos vea.

Ver a Jara morir, claro que nos golpea,

Nadie debe morir por sus ideas,

Si tañen las campanas, todos pierden,

Pero entonces: ¡Payá y Harold!

¿Dónde están los redobles por sus muertes?

A las Damas de Blanco las arrastran

Y es que ver a mujeres armadas con sus flores

Es un brutal ataque contra el orden.

Y aquí seguimos, los que no pudimos irnos,

Los que no tenemos abuelos españoles,

Los que aprendimos que no es lo mismo

Leer de comunismo que vivirlo.

Los que sabemos de la falacia

De un sistema tan “impecable”

Si la batuta la lleva un hombre

Y en el hombre está el germen de todas las desgracias.

Tenemos la vergüenza de un Canciller

Que patalea por los límites en las remesas.

Y así, mientras las madres pierden sus hijos,

El gobierno se place insultando al exilio,

Tachándolos de apátridas y de gusanos,

De traidores, de apóstatas y anticubanos,

Pero luego reclaman por las divisas

Que generan los mismos insultados

Sudando y rompiéndose el lomo

Pa’ tirarle un cabo a sus familias.

Abuela me decía que los golpes enseñan

Más que to’a la sapiencia de mente ajena,

Pero hoy veo a Venezuela

Y a Nicaragua que se topó dos veces con la misma piedra.

No puedo yo evitar nuestra vergüenza,

Pero encima me duelen también sus penas

Por eso ahora te digo sin pelos en la lengua’

Por el bien de los chamas que te siguen a ciegas,

Otro consejo sabio que repetía mi abuela:

¡Mucho cuidado siempre con lo que deseas!

Ahora mismo, mientras todos corean tu nuevo himno,

Más de 800 hombres, mujeres y ¡hasta niños!

Están en las prisiones de este infierno moderno,

Conscientes de las farsas que serán sus juicios

Porque en este país la Justicia no es ciega,

Se largó en un avión, una balsa o una patera.

San Isidro dio voz a millones de gentes:

Con Luis Manuel Alcántara y Maykel en el frente,

Pero cuando un Estado es el dueño de todo,

La historia ha demostrado

Que esa es una batalla de león contra mono,

La ironía del cuento queda patente

Porque todos sabemos en estos lares

Que los sicarios tienen más miedo

Que to’s los cojonúos en nuestras cárceles.

Al final, del verdugo nadie se acuerda,

Los que quedan a fuego grabados en las mentes

Son los Hatuey, los Céspedes, los Maceo,

Y el Martí que estos zánganos han hundido en la mierda.

Yo no creo en los “ismos”, ni en los Partidos,

Creo en la gente, la que mira de frente,

La que no se esconde detrás de un uniforme,

La que no se disfraza de “civil” pa’ dar los tiros,

La que no se vende por una jaba,

La misma que te escucha y reza porque un día

Tu voz sirva de eco a sus agonías.

Y ya casi ni estamos, somos apenas sombras de lo que fuimos,

La perla del Caribe: la reina de lo exiguo.

Todavía gobernados por el fantasma de un Comandante

Que nacido en Oriente, se burló de su gente,

Llamándolos a todos “palestinos”.

¡Una isla con menos habitantes que el DF!

¡Y con regionalismo, el colmo del ridículo!

Pero es siempre lo mismo: Divide y vencerás,

Siempre prospera,

Una premisa anterior a nuestra era.

Aquí estamos, los que no pudimos irnos,

Los que ya no tienen sueños,

Los que lloramos cuando escuchamos el himno

Porque aprendimo’ a las malas

Que vivir en la patria es pa’ morirnos.

Publicado en Cuba | 3 comentarios