De regreso en Montreal

Antes de que se me olvide, ya está disponible en Amazon la versión en inglés de “El Soviet Caribeño”.

Como pueden ver en la imagen del encabezamiento, esa versión se titula “Soviet Cuba-The secret origins of Castro’s power”.

Anglófonos que conozcan… ya ustedes saben.

Pero a lo que iba, acabo de regresar a Montreal, hace un par de días, después de pasar varias semanas en Miami.

Podrían no ser vacaciones, sobre todo si consideramos como trabajo las entrevistas en la tele o en la radio, las presentaciones públicas, los contactos personales en bares y restaurantes, o las recholatas con amigos y más amigos.

Llegando, conocí al gran Manuel Milanés y al legendario Don Ángel de Fana.

El 29 de diciembre despedí el año en Enfoque Ciudadano con el gran Andrés Alburquerque.

Unos días después, al fin, nos vimos Andrés y yo en el bar Guantanamera, nos dimos ese abrazo que tanto nos debíamos y pasamos, además, una tarde inolvidable con los dos Orlandos, el gran Behar y el exquisito Mirabal.

El incansable y siempre tan generoso Diego Suárez me entrevistó para Radio Martí.

Esa diosa de la comunicación que es Marián de la Fuente me entrevistó para Radio Caracol:

Los excelentes periodistas Carinés Moncada y Agustín Acosta me entrevistaron para Actualidad Radio:

Mi amigo Alberto Müller no dejó pasar la oportunidad, y también me entrevistó para el canal 17 de la Televisión Pública de la Florida:

Para Actualidad Radio también me entrevistó el indescriptible, por excelente, Ricardo Brown:

Estuve en Mega TV con el extraordinario Tomás Regalado, y en La Poderosa con la legendaria Ninoska Pérez Castellón. No tengo, por desgracia, registros de esas dos últimas entrevistas.

Pude al fin conocer en persona a mi admirada María Werlau y, de paso, a su gentil y sabedor esposo. Fue un almuerzo inolvidable. Dejamos algo de vino en la botella, y muchas preguntas en el aire.

Me habrían venido muy bien un par de semanas más, pero ese virus traidor decidió dar negativo en el PCR.

A pesar de la apretada agenda, regresé con las baterías cargadas y unos deseos enormes de escribir.

Fueron, entonces, vacaciones.

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Ayer, 29 de diciembre, en Enfoque Ciudadano

Ayer, para cerrar el año, Andrés Alburquerque me invitó a estar en Enfoque Ciudadano.

Todo parece indicar que Andrés empieza a explorar la posibilidad de tener su propio canal de comunicación con una audiencia que cada vez más lo reconoce como lo que realmente es: un referente en los análisis políticos serios y de amplio espectro.

Si ese es el caso, y Andrés empieza a pensar en volar solo, creo que, al menos de inicio, va a necesitar todo el apoyo y seguimiento posible de su audiencia.

Como ya le dije a él: si lo construyes, ellos vendrán.

Ahora les toca a ustedes ir.

Feliz 2022.

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Nawep

Suena a nagüe, pero es el acrónimo en inglés de Neurological Attacks With Elecromagnetic Pulses”.

En español sería Ataques Neurológicos Con Pulsos Electromagnéticos; pero como Ancpe suena a trabalenguas, prefiero Nawep.

Olvídense de grillos, de histerias colectivas, del virus del Zika y de las fumigaciones.

Olvídense del “Síndrome de La Habana”.

Lo que pasó en la capital de Cuba fue un ataque con pulsos electromagnéticos contra –según indica la lógica— los miembros de las comunidades de Inteligencia de los EE. UU. y Canadá. Un personal que siempre tiene cobertura diplomática y que, por tanto, ha sido identificado como tal.

Lo primero que salta a la vista sobre esos ataques es que existe una campaña de desinformación alrededor de ellos. Así lo indica la lentitud en reconocerlos, la falta de transparencia sobre el número y los nombres de los afectados.

Para más desinformación, aun no se sabe ni la fecha exacta del inicio de los ataques. La mayor parte de los reportes hablan de “finales del año 2016” o del “otoño del año 2016”.

La única indicación tangencial que he podido encontrar, sobre la fecha más temprana de los ataques, es el reporte que sobre los mismos hizo el CDC (Centro para el Control de Enfermedades de los EE. UU.).

En el título de ese reporte dice “Cuba-Investigación de eventos inexplicados-Reporte final”, y en el subtítulo “Habana, Cuba, agosto 2016 a marzo 2019”. Según ese reporte, entonces, todo empezó en agosto del 2016, pero no he podido confirmarlo. La fecha exacta del inicio de los ataques es, como se verá después, muy importante, y quizás por eso han decidido esconderla.

Las campañas de desinformación alrededor de los ataques se pueden dividir en dos grandes grupos:

 1) Las conducidas por los propios implicados, que en este caso serían el castrismo, la inteligencia rusa, la CIA, y la Inteligencia canadiense.

 2) Las conducidas por esas personas que han sido adoctrinadas en el odio a los EE. UU.  y que aprovechan cualquier circunstancia que les permita poner a ese país bajo una luz negativa.

Al segundo tipo de desinformación, la de los odiadores, pertenece un artículo del New York Granma (perdón, Times), diciendo que –según los expertos que ese libelo siempre tiene a mano– la idea de los ataques acústicos es “más apropiada de una película de James Bond”. Hay frases que envejecen muy mal, y ese libelo es experto en ellas.

Otra desinformación de un odiador fue la publicada por un tal Bartholomew diciendo, agárrense, que una “explicación” alternativa a la teoría de los ataques es que todo fue un episodio de histeria colectiva.

Según ese sesudo del odio, un personal diplomático o de Inteligencia altamente seleccionado, entrenado, y constantemente evaluado médica y psicológicamente, de malas a primeras sufrió, porque así lo necesita el camarada Bartholomew, un ataque de histeria colectiva. Es bien sabido que el odio embrutece… colectivamente.

Las desinformaciones de rusos y cubanos se han reducido a negar enfáticamente cualquier implicación en esos ataques, a hablar de grillos y a citar constantemente, claro está, las oportunas desinformaciones creadas por el New York Pravda (perdón, Times), o por tipejos como el tal Bartholomew.

La CIA y la Inteligencia canadiense, por sus lados, han usado las desinformaciones descritas al inicio de este texto y lo han hecho, creo, por razones distintas. La CIA para no reconocer, al menos de inicio, la magnitud del ataque sufrido y así ganar tiempo para investigar o enterrar esa historia.

La Diplomacia/Inteligencia canadiense tendría como razón fundamental de sus desinformaciones el no reconocer abiertamente que colabora con la CIA y, más importante aún, que no lo hizo durante la presidencia de Donald Trump.

A pesar de todas esas campañas de desinformación, lo que se ha reconocido hasta ahora es que varias decenas de los miembros del personal diplomático de los EE. UU. en La Habana sintieron un ruido intenso, en la mayor parte de los casos de alta frecuencia, y en algunos de baja frecuencia, acompañado de una sensación de opresión y malestar que después les dejó secuelas como zumbidos auditivos (acúfenos o tinitus), dolor de oídos, mareos, dolores de cabeza, trastornos cognitivos, insomnio y otros trastornos neurológicos.

Sobre los diplomáticos canadienses se ha dicho que no sintieron los sonidos iniciales, aunque es difícil saber si eso fue referido por razones de encubrimiento, o porque realmente fue así. Lo que sí se sabe es que recientemente, en el año 2021, un “diplomático” canadiense fue víctima de uno de esos ataques y sí refirió, bajo condiciones de anonimato, haber escuchado los sonidos de marras.

Es importante recordar que, si una característica diferencia a las armas electromagnéticas de las convencionales es, precisamente, que las primeras pueden ser moduladas; o sea, que la intensidad de un ataque electromagnético puede ser siempre distinta y en dependencia del tipo de blanco escogido o del efecto que se quiera lograr. Eso podría contribuir, entre otras cosas, a la heterogeneidad de las molestias iniciales y de los cuadros clínicos presentados por las víctimas.

En La Habana, los ataques ocurrieron en dos tipos de localidades específicas. La mayor parte de ellos en las casas de los diplomáticos y algunos, los menos, en los hoteles Capri y Nacional.

Es importante recordar que esos dos hoteles son famosos en Cuba por la fuerte presencia en ellos de los Kajoteros, que son los miembros del (¿antiguo?) departamento KJ de la Contrainteligencia castrista y que tienen a su cargo los seguimientos físicos, las escuchas electrónicas, las porno-filmaciones y demás lindezas.

Los ataques fueron selectivos. De los ciento y pico de diplomáticos estadounidenses que estaban trabajando en La Habana en ese momento solo unas decenas fueron víctimas de los ataques.

Los ataques fueron específicos. En algunos casos las víctimas refirieron estar en la misma habitación con otra persona y, sin embargo, solo ellos fueron afectados.

Los ataques fueron dirigidos. En algunos casos las víctimas se desplazaron dentro de la habitación, en el momento del ataque, y reportaron que el sonido los seguía hacia donde fueran. Algunas de las víctimas reportaron que, al abrir la puerta de la casa, y salir de ésta, el ataque cesó.

Muchos cubanos recordamos, en cuanto los ataques fueron reportados en el 2017, aquellos cuentos que tanto repetían los antiguos soldados cubanos en Angola. Unas historias de camiones con armas electromagnéticas soviéticas que llegaban cuando los francotiradores de la UNITA no los dejaban vivir.

Llegaban aquellos camiones, la tropa cubana tenía que meterse en el fondo de sus trincheras, los bolos hacían su gracia electromagnética y al otro día no había un solo francotirador de la UNITA por los alrededores.

En el 2017, cuando salieron los primeros reportes de los ataques, muchos pensamos que lo que había pasado en La Habana era una versión moderna y miniaturizada de aquellas historias de Angola. Por eso, quizás, nos dieron tanta risa las desinformaciones del New York Xinhua (perdón, Times) o del camarada Bartholomew.

El primer estudio médico de las víctimas que he podido encontrar data del 2018 y describe los hallazgos clínicos, fundamentalmente auriculares (enrojecimiento), vestibulares (mareos) y neurológicos (disfunciones cognoscitivas).

Alguien podría explicarle al camarada Bartholomew que hay cosas que ni los mejores histéricos pueden fingir; pero sería perder el tiempo, porque el odio embrutece tanto que termina afectando el entendimiento de las verdades más simples.

En el 2019, unos investigadores canadienses de Nueva Escocia se apearon con la teoría de que los ataques no eran tales, y que todo se había debido a una intoxicación con los compuestos químicos organofosforados que se usan para fumigar contra los mosquitos.

Esos organofosforados inhiben una proteína llamada Acetilcolinesterasa, que es la encargada de degradar a la Acetilcolina, que es uno de los principales neurotransmisores en el sistema nervioso central. De esa forma, si la fumigación inhibe la degradación, el neurotransmisor dura más, ejerce su efecto por un período de tiempo mayor que el normal o requerido, y termina creando un despelote neurológico.

La teoría de esos expertos canadienses hace agua, claro está, por los cuatro costados. Para empezar, los organofosforados tienen una vida media relativamente corta (de unas cuantas horas). Además, las mediciones de Acetilcolinesterasa que esos expertos reportaron fueron hechas en el suero de los pacientes, y es bien sabido que esas proteínas existen mayoritariamente unidas a la pared de los glóbulos rojos. Por último, los estándares de referencia para valores normales de Acetilcolinesterasa reportados por esos investigadores no fueron los adecuados. 

Sin embargo, como consecuencia de esos expertos a la carta, el puesto a dedo de Trudeau pudo respirar aliviado porque pudo decir que sus “diplomáticos” nada tenían que ver con los de los EE. UU.

También, y como consecuencia de esos expertos a la carta, los héroes canadienses atacados en Cuba se quedaron sin la posibilidad de recibir ayuda financiera del gobierno federal canadiense. Ese estudio fue muy oportuno y obediente para dejar a los héroes canadienses sin sopa.

En el año 2020, y teniendo en cuenta que en el 2019 varios diplomáticos estadounidenses en China sufrieron episodios similares, el gobierno de los EE. UU. decidió crear un comité de expertos para analizar todos los estudios hechos a las víctimas (incluido uno muy extenso del NIH que, para más desinformación, todavía no ha sido publicado) y poder así, de ser posible, llegar a una conclusión sobre qué fue lo que realmente sucedió.

El reporte de esos expertos –titulado: “Una evaluación de la enfermedad de los empleados del gobierno de los EE. UU. y sus familias en las embajadas extranjeras”—llegó a la conclusión, después de analizar y descartar todas las hipótesis manejadas hasta el momento (incluida la de la histeria colectiva, por cierto), de que: “mucho de los signos y síntomas agudos y distintivos, así como de las observaciones reportadas por los empleados del Departamento de Estado, son consistentes con el efecto de una energía de radiofrecuencia pulsátil y dirigida”.

En pocas palabras: fueron Ataques Neurológicos Con Pulsos Electromagnéticos.

Si aceptamos que los ataques fueron selectivos y dirigidos; si observamos la reticencia de los gobiernos de los EE. UU. y Canadá a identificar a las víctimas; si reconocemos que los verdaderos diplomáticos son funcionarios públicos que no necesitan, para nada, esconder sus identidades; y si recordamos todos los esfuerzos desinformativos que se desataron desde el mismo inicio del reporte de los ataques, podemos aceptar que, con una alta probabilidad, las víctimas de esos ataques fueron, en su inmensa mayoría, funcionarios de las comunidades de Inteligencia de los EE. UU. y del Canadá.

De ser así estaríamos hablando, entonces, del ataque más devastador que han recibido esas comunidades de Inteligencia en sus respectivas historias; porque, hasta donde sé, o logro recordar, no ha existido antes una situación en la que en unos cuantos meses hayan sido neutralizadas tantas decenas y decenas de miembros de las Inteligencias americana y canadiense de una sola vez.

Les dieron duro y no precisamente consejos; y sufrieron también, a juzgar por las víctimas civiles cuya existencia ya ha sido reconocida, un sucio y cobarde acto de terrorismo de estado cometido por rusos y castristas.  Estamos en presencia, por decirlo de otra forma, del Pearl Harbor de la CIA y sus compañías.

¿Se imaginan ustedes que al ataque a Pearl Harbor le hubieran llamado el “Síndrome de Hawái”?

¿Se imaginan que durante años los americanos hubieran dicho que estaban estudiando si el ataque a Pearl Harbor fue realmente un ataque o solo una explosión en cadena por un mal manejo de los proyectiles en los barcos?

¿Se imaginan que años después del ataque a Pearl Harbor todavía no se supiera la fecha exacta del ataque, ni los nombres de unos afectados que serían descritos bajo el término genérico de “navegantes”?

¿Se imaginan que después del Ataque a Pearl Harbor hubieran salido un montón de teorías intentando decir que fue un meteorito, o un mini ciclón, o un acto de histeria colectiva de la marina de los EE. UU.?

Salvando las distancias, algo así ha estado sucediendo con los ataques sufrido por los oficiales de Inteligencia americanos y canadienses en La Habana.

La heroicidad de esas víctimas (porque para mí son héroes y víctimas reales) ha quedado sepultada bajo un alud de campañas de desinformación desatadas por sus propios servicios de Inteligencia, por los odiadores de los EE. UU., por la DGI del castrismo, por los rusos y, quizás, hasta por los mismos chinos.

Solo recientemente ha quedado en evidencia, y ha empezado a ser aceptado, que lo que sucedió fue lo que realmente sucedió y no lo que muchos hubieran querido que sucediera. Solo recientemente han empezado a ser identificados los verdadero implicados en esa monstruosidad, y la vieja historicidad de esos ataques.

Para los interesados, les recomiendo los artículos que ha publicado el analista Tom Rogan en el Washington Examiner. Si los leen podrán enterarse de que ya la comunidad de Inteligencia de los EE. UU. acepta que fue atacada con armas de pulso electromagnéticos, que los rusos están detrás de esos ataques, y que el oficial de Inteligencia ruso que se ocupa de ese asunto es el viejo y fuerte amigo del castrismo Nicolai Patrushev.

Tom Rogan ha descrito también que dos oficiales de Inteligencia americanos sufrieron ataques con pulsos electromagnéticos en el año 1996, cuando todo parece indicar que estaban trabajando clandestinamente en Rusia.

Además, ese analista refiere que, según las memorias de la ex primera dama de los EE. UU. Laura Bush, su esposo, el entonces presidente George W. Bush, sufrió en el año 2007 una situación que recuerda mucho a la descrita por las víctimas de esos ataques que empezaron en La Habana, y ya se han extendido a China Viet Nam, Colombia, etc.

Creo que ya nadie en su sano juicio se atreve a negar que los ataques sucedieron y han seguido sucediendo, que el arma es un nuevo tipo de arma basada en pulsos electromagnéticos, y que son los rusos quienes están, al menos tecnológicamente, detrás de esos ataques.

En el caso de los que ocurrieron y han seguido ocurriendo en La Habana, es evidente que no pudieron haber ocurrido sin el conocimiento y la cooperación del castrismo. El reconocimiento de eso nos lleva, a su vez, a dos preguntas:

  1. ¿Cuáles son las ventajas que los rusos esperarían obtener de esos ataques?
  2. ¿Cuáles son las ventajas que los castristas esperarían obtener de esos taques?

La alta dirigencia rusa, para desgracia del pueblo ruso, todavía vive con las ínfulas de dirigir una superpotencia que Rusia nunca ha sido, es, ni será. Esos dirigentes parecen olvidar que el país que ellos dirigen tiene un producto interno bruto equivalente al del estado de Nueva York, una población que decrece en flecha, y una riqueza económica que depende esencialmente de los hidrocarburos.

A pesar de esas limitaciones evidentes e insalvables, la autocracia rusa de hoy se ha enfrascado en una guerra asimétrica contra occidente, una guerra que solo ha tenido éxito cuando las administraciones estadounidenses han decidido, por odio a su propio país, concederles a los autócratas rusos unas ventajas que ninguna potencia real, como los EE. UU., le daría a un país tan desvencijado como Rusia.

A través de las campañas de influencia mediática, de los sobornos de políticos occidentales, de las interferencias en las elecciones extranjeras, del asesinato de opositores y disidentes, o del aprovechamiento oportunista de las debilidades estadounidenses, los rusos han hecho avanzar su agendita global y han llegado a creerse que en realidad siguen siendo una superpotencia.

En ese sentido, los ataques con armas de pulso electromagnéticos encajan perfectamente con la estrategia de guerra asimétrica que Rusia ha estado desarrollando desde hace tiempo, y que recientemente se ha visto obligada a intensificar con vista a lo que parece ser su objetivo estratégico más importante a corto plazo: invadir y controlar, al menos, la costa al mar negro de Ucrania. Pobre pueblo ruso.

En el caso del castrismo, o de las ventajas que el régimen de La Habana podría derivar de su autorización a unos ataques rusos desde su territorio, la explicación no es tan clara o evidente. Sobre todo, si se toma en cuenta que las negociaciones y las puestas a punto de esos ataques tienen que haber sucedido en plena luna de miel entre el castrismo y la administración de Barack Hussein en los EE. UU.

Para decirlo en forma de pregunta: ¿en un momento en el que el régimen de la familia Castro parecía estar a punto de lograr que los EE. UU. terminaran convirtiéndose en proveedores, o en lo que antes habían sido la URSS y Venezuela, qué ventajas podrían haber obtenido autorizando a los rusos para ejecutaran la chapucería (desde el punto de vista del trabajo de Inteligencia) de fundirle el cerebro a los espías canadienses y americanos en La Habana?

Es verdad que siempre ha existido una lealtad perruna del castrismo hacia la Inteligencia soviética, de inicio, y la rusa después. Es verdad que los lazos de “amistad” llegan hasta el punto de que una buena parte de los autócratas del castrismo de hoy fueron entrenados, cuando eran jóvenes, en las academias de la Inteligencia Militar Soviética (GRU), una institución que es, dicho sea de paso, la rama de la Inteligencia rusa de hoy que muchos identifican como la que está detrás de los ataques.

Todo eso es verdad, pero incluso reconociendo ese fondo “solidario” es importante reconocer, también, las posibles ventajas que podría obtener un castrismo que en aquellos momentos (y hoy aún más) ya estaba boqueando y con la lengua afuera. Unas ventajas que, aunque están interrelacionadas, podrían ser separadas en dos grandes categorías: políticas u operativas.

Por desgracia, para poder saber o intuir cuál de esas dos ventajas pesó más, es necesario saber la fecha exacta en la que se iniciaron los ataques.

Si los ataques se iniciaron después de noviembre del 2016, o de la elección de Donald Trump como presidente de los EE. UU., sería posible pensar que la decisión de autorizarlos fue más política que operativa.

Si se iniciaron después de esa fecha, sería posible pensar que el castrismo decidió usar los ataques para dar marcha atrás o congelar una luna de miel que ya imaginaban, con toda certeza, condenada a desaparecer bajo la administración Trump. Además de poder usar la agresión para pasar el mensaje de que con ellos hay que negociar a las buenas o a las malas, o de que el ya evidente movimiento de odiadores de Trump tenía en la autocracia de La Habana a un aliado muy fiel.

Ahora bien, si los ataques se iniciaron a partir de agosto del 2016, como parece indicar el reporte del CDC, entonces las razones operativas tienen que haber tenido más peso, al menos de inicio, que las razones políticas. Con esto quiero decir que el castrismo tiene que haber pensado en unas ganancias operativas, a largo plazo, que eran más importantes que lograr parasitar a los EE. UU.

¿Cuáles pueden haber sido esas razones operativas?

No lo sabemos, y es muy probable que tengamos que esperar un largo tiempo antes de tener una idea de qué fue lo que realmente sucedió. Por el momento, sin embargo, sí podemos aventurar hipótesis que intenten explicar los hechos conocidos.

Es bien sabido que Cuba fue, durante décadas, el punto más avanzado de la guerra electromagnética de la antigua URSS contra los EE. UU. La base electrónica de Lourdes es bien famosa por haber sido el centro de las operaciones de escucha, rastreo, intercepción y posible interferencia, que los soviéticos se montaron en el hemisferio occidental. La base, ya sabemos, fue cerrada en el año 2002.

En el año 2013, sin embargo, la contrainteligencia de los EE. UU. parece haber detectado a un espía ruso dentro de las operaciones electromagnéticas de su comunidad de Inteligencia. Ese posible espía, llamado Edward Snowden, fue inmediatamente convertido por los rusos, como muchas veces sucede, en uno de esos soplapitos (whistleblower) que se dedican, antes de desertar físicamente hacia el país de sus manejadores, a revelar esas informaciones que tanto estimulan la culpa blanca, protestante y puritana que yace en el centro de las creencias, y de la propaganda, de los odiadores de los EE. UU.

Otra consecuencia de la deserción de Snowden fue, claro está, que los rusos se sintieron con el derecho moral de reabrir en Cuba, en el año 2014, otro equivalente de la base de “escucha” de Lourdes. De más está decir que ante esa propuesta rusa el castrismo mostró, una vez más, esa vieja virilidad de entrar en caja por la puerta chiquita, de espalda, y engrasado.

Ese era uno de los tantos contextos que existían cuando los EE. UU. reabrieron su embajada en Cuba, en el año 2015, y a La Habana empezaron a llegar muchos “diplomáticos” americanos, junto con muchos contenedores repletos de unos equipos que a los castristas les tienen que haber sonado mucho peor que a Hatuey los arcabuces españoles.

A partir de ese contexto los castristas pueden haber pensado que los ataques electromagnéticos ofrecidos por los rusos, para adelantar su guerrita asimétrica, podrían servir para mantener a raya o neutralizar, de una forma secreta, macroscópicamente inmaterial, y legalmente indemostrable, a esa nueva arribada de “diplomáticos” americanos armados con tecnologías tan avanzadas.

Al mismo tiempo, los castristas pueden haber razonado que si, por algunos de esos azares incontrolables de la vida, Donald Trump terminaba siendo elegido presidente de los EE. UU., ya ellos tendrían emplazada, y a su disposición, una forma de presionar o, llegado el caso, de atacar a los representantes del gobierno americano en La Habana.

Hasta ahí las cosas encajarían si los ataques electromagnéticos se hubieran circunscrito a una sola ola. O sea, si entre el 2016 y el 2017 los castristas se hubieran dedicado a cerrar la luna de miel con el socialismo estadounidense sacando a unos cuantos americanos de Cuba en camillas.

Después podrían haberse recogido a la buena conducta mientras hablaban de unos grillos, o de unos ataques de histeria colectiva, que saldrían respaldados por el dato innegable de que los “episodios” no se habían repetido. Pero, por desgracia para las víctimas, los ataques continuaron.

El hecho de que los ataques continuaron queda demostrado por las declaraciones, anónimas, de un diplomático canadiense que refiere haber sido atacado este año (2021) y haber sentido el zumbido característico de los ataques.

Al mismo tiempo, después del inicio de los ataques, y como sería lógico hacer, el personal de reemplazo ha sido sometido, antes de partir hacia Cuba, a estudios clínicos y de laboratorio, incluidas las técnicas de imaginería del cerebro, que permitirían comparar, en caso de nuevos ataques, con los hallazgos derivados de los mismos.

Resulta interesante observar que, en el artículo de los investigadores canadienses de Nueva Escocia, se refiere que seis de los pacientes estudiados tenían estudios anteriores que permitieron establecer comparaciones. Eso implica que, con toda probabilidad, algunos o todos de esos seis pacientes fueron atacados después de la primera ola de ataques.

La pregunta ahora es: ¿qué ventaja operativa pueden haber obtenido los castristas autorizando ola tras ola de esos ataques? La respuesta, una vez más, es que no sabemos, pero podemos aventurar una hipótesis que, lejos de negar las anteriores, podría añadirse como una dimensión más a esos objetivos que el castrismo pudiera querer alcanzar con los ataques.

A partir de los años 90s, y con la innegable derrota económica, tecnológica y militar del socialismo real, los ideólogos del socialismo, sobre todo en los EE. UU., desplazaron la lucha a favor de su adorada doctrina hacia la esfera cultural.

¿Se acuerdan de aquella letanía que repitió durante décadas la grandeza económica del socialismo? ¿Se acuerdan de aquella letanía que repitió durante décadas la crisis final y la destrucción imparable de eso que los socialistas llaman capitalismo? ¿Se acuerda de como en los años 90s el socialismo real se derritió como la plasta de mierda congelada que siempre fue?

Bueno, a partir de ese momento el discurso de los socialistas de este mundo, con los estadounidenses a la cabeza, se desplazó hacia la esfera cultural. A partir de ese momento dejaron de hablar de superioridad económica y de victoria imparable para empezar a trabajar, culturalmente, en el asesinato del carácter, de la historia y de la idiosincrasia de los Estados Unidos de Norteamérica. Como ya no podían alabar al derrotado se dedicaron a vilipendiar al victorioso.

Como resultado de esa revolución cultural, que se inició en los años 90s y se extendió a las escuelas, las universidades, los medios, etc. surgió una nueva generación de estadounidenses que, después de la elección de Barack Hussein a la presidencia de los EE. UU., pudo acceder a la alta política de su país. Se trata, entonces, de la primera generación de americanos que había sido adoctrinada, desde el kindergarten hasta la universidad, en un odio profundo y multifacético a su país.

Esa es la generación de la Ocasio-Cortez, de Ben Rhodes, de Emily Mendrala y de una larga lista de chiquillos que muestran como signo de pertenencia un odio irracional a su país y, por compensación, una admiración sin límites hacia esos que, según ellos, osan enfrentarse a los EE. UU.

En el caso del ejército y la comunidad de inteligencia, por desgracia para esos chiquillos, el acceso a los altos niveles de dirección no depende de elecciones o designaciones, sino que requiere, necesariamente, del retiro o la neutralización de unos funcionarios que ocupan esos puestos, que tienen una larga experiencia en sus trabajos y que, por sus edades, no pertenecen a la generación de los adoctrinados.

Desde esa perspectiva, es posible ver a los ataques electromagnéticos continuados como una especie de poda del jardín de la comunidad de Inteligencia de los EE. UU. O sea, como una especie de tijera de jardinero que le permitiría a rusos y castristas ir seleccionando a esos cuadros de la Inteligencia americana que no les resultan tan negativos (tontos útiles), que les resultan apetecibles (adoctrinados en el odio a los EE. UU.) o necesarios (agentes ya reclutados).

Eso explicaría por qué los castristas continuaron con los ataques incluso después de la llegada al poder del régimen Biden. Una cosa que parece absurda si recordamos que el único obstáculo que tiene ese régimen, para devolverle al castrismo todas las dádivas de Barack Hussein es, precisamente, el hecho de que los ataques no cesan.

Una explicación lógica de ese sin sentido aparente podría ser que los castristas están posicionando, a través de esos ataques, a los cuadros que después le permitirán obtener algo mucho mejor que unas simples dádivas que siempre estarán sujetas a los vaivenes de la política estadounidense.

Si eso es así, creo que hay que mirar con mucho detenimiento y cuidado a los reemplazantes de los héroes, tanto en La Habana como en Langley. En ese sentido, me he estado preguntando recientemente si detrás de la operación con Yúnior García Aguilera no podría estar una funcionaria americana joven, recién nombrada en La Habana como reemplazo y adoctrinada, desde chiquitica, en el odio a su país. Sería interesante averiguarlo.

Nota: Guarden, por favor, este texto en un fichero aparte. No se los pido para que si mañana, o ayer, me empiezo a quejar de mareos, dolores de cabezas, acúfenos e insomnio, puedan pensar que esos “padeceres” no se deban a los rasgos histéricos de mi personalidad. No se los pido para que si mañana, o pasado, tengo un incidente desagradable en una frontera, o se cae el avión en el que voy, puedan imaginar de dónde salió el golpe. No se los pido por nada de eso porque, en realidad, para mí todo eso no pasa de unas simples caricias escrotales. Se los pido para que algún día, cuando se sepa la verdad sobre esos ataques electromagnéticos, porque es seguro que algún día esa verdad se sabrá, alguno de ustedes les lleve este texto a las víctimas de esos ataques, o a sus familiares, y les diga que en una Cuba libre ellos siempre serán recordados como lo que realmente fueron: héroes en la lucha contra el socialismo.  

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La costra nossa desesperada

La costra nossa castrista está tan desesperada que sigue intentando vender a Yúnior, a cómo dé lugar, como un opositor real.

Suerte que hay cubanos, como Manuel Milanés, que no se cansan de avisar de que hay jugada y es mejor estar atentos.

Para los que no entienden de qué va la cosa, quizás estas aproximaciones más relajadas al tema los haga entender. Ojalá.

Del refranero popular

Si quiere correr veloz,

en noche de plenilunio,

olvide los “Tortolós”

y busque los tenis “Yúnior”.

Himno nacional del archipiélago

¡Con Colgate reíd, Miamenses!

Que la España me espera sabrosa;

No temáis por mi muerte gloriosa,

Que salir de la patria es vivir.

Con sanciones vivir es morir.

Y ese Tuerto me tiene cogido.

De mis pies escuchad los chillidos;

¡Van calientes de tanto correr!

Versitos sencillitos del Tuerto

Les meto cosita blanca,

con Yúnior de mensajero.

No soy amigo sincero,

y mi mano nunca es franca.

Y a Yotuel con su tranca,

De negro reguetonero,

le meto cosita blanca,

con Yúnior de mensajero.

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Los Pichy Boys dando cuero

Mírenlo rápido

Miren que la censura es cada vez más rápida.

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Hoy soy europeo, y firmo

En Europa a 1 de Diciembre del año 2021

En los últimos años los activistas cubanos en Europa hemos sido contundentes en nuestro reclamo de apoyo a los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil en los países donde residimos. Naciones donde hemos establecido nuestras vidas combinando el amor a nuestro país y a nuestras respectivas segundas patrias. Si bien es cierto que nos han apoyado muchas organizaciones y partidos a nivel europeo, otros grupos de las mismas características, no han estado a la altura en lo que refiere a la lucha contra la violación de los DD.HH. en Cuba. En esta ocasión queremos denunciar el complot de una parte de la clase política europea, que se reconoce y se ve a sí misma como de izquierdas, y de la social democracia europea. Destacamos la vergonzosa complicidad, que se da entre estas organizaciones políticas y la dictadura militar de Cuba. La postura de estos ha sido  ignorar los constantes horrores y violaciones de los  derechos humanos  cometidos en Cuba por el régimen a pesar de las denuncias y evidencias presentadas ante la cámara Europea, en las cámaras nacionales y regionales de Europa.  Una parte importante de estos grupos de izquierdas y social demócratas,  insisten en un diálogo inútil con la dictadura. Por  experiencias dolorosas sabemos que la tiranía no va a renunciar al poder. Dialogar con esta solo propicia que la agonía del pueblo cubano se siga alargando, mediante la omisión de los derechos fundamentales que la  dictadura de Cuba, ejecuta de forma arbitraria contra los cubanos cada día. Existen una serie de grupos del bloque europeo, integrados por políticos que por romanticismo ideológico, chantajes o simple convicción, continúan apoyando y financiando públicamente a la tiranía que rige la vida de los cubanos. Los grupos a los que pertenecen son: 

Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo.

Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea.

Grupo de la Izquierda en el Parlamento Europeo – GUE/NGL.

Nos sorprenden también los intentos de entronizar mediante el cuarto poder de la prensa, a  un supuesto defensor de la sociedad civil cubana, persona que no demuestra respeto en sus declaraciones a la labor realizada por miles de patriotas fuera de la isla  y que como el mismo ha expresado en varias entrevistas, le falta información de la política europea y la actualidad . Con estas acciones se pretende minimizar el trabajo de activistas, plataformas y organizaciones, con el claro objetivo  de catapultar a un “opositor” que ahogó en la máxima traición a la implosión del pueblo de Cuba del 11 de julio en una «marcha planificada en dictadura militar» en un 20 de noviembre, para sembrar la maquinaria de terror del desgobierno cubano sobre los participantes declarados en las listas que la plataforma Archipiélago exigió a sus adeptos. Si bien el pacto zanjonero del 27 de noviembre del cual también fue partícipe consagrado,  fue socavar de manera no explícita la incomodidad ciudadana nacida dentro de la guarida del Movimiento San Isidro (MSI), la dimensión de la traición de ese cobarde hablantín a la rebelión del pueblo de Cuba revelando los nombres de muchos de los participantes , y luego dejándole abandonado a su suerte en lo que huía hacia España son actitudes que cualquier ser humano digno del planeta juzgaría con todo valor. Además las bases de cada una de nuestra formaciones no lo reconocen, y no confían en su accionar. Nos referimos a Yunior García Aguilera, dramaturgo cubano que se encuentra actualmente en Madrid.

Sume el acercamiento que viene realizando el dramaturgo con aquellos partidos políticos que niegan la violación de los DD.HH. en Cuba. Posicionándose con el PSOE, (Partido Socialista Obrero Español), que gobierna en España y elude la palabra dictadura cuando al régimen se refiere, evidentemente por su complicidad ideológica y económica con la dictadura cubana. MÁS PAÍS, una escisión de PODEMOS, que condena de forma falsa la dictadura, o M5S en Italia. Todos estos, continúan argumentando que el problema de Cuba  es lo que la propaganda comunista denomina como “bloqueo”. En lugar de embargo comercial, cuestión que como siempre, es una tergiversación torticera de la victimización, y del idioma, con el fin de continuar dando una imagen al mundo de país  oprimido, cuando en realidad el bloqueo lo ejerce el propio estado contra todo cubano.  

Por lo antes expuesto, hemos consensuado plasmar en este documento nuestra postura en relación a lo que consideramos Yunior García Aguilera representa. Posiciones de izquierdas teñidas de falso “progresismo” y la conservación de una ideología  que ha sometido a nuestro pueblo y otros pueblos hermanos iberoamericanos en los últimos 62 años. Añadido a una falsa inclusividad y la intención de dialogo con un régimen asesino y torturador como es la dictadura militar que rige en la república de Cuba. Por eso nos identificamos como cubanos libres de la oposición Cubano-Europea  a la dictadura comunista de Cuba. Un bloque monolítico compuesto por asociaciones, plataformas, y activistas,  que luchan por el derrocamiento del régimen comunista cubano, para alcanzar la libertad y los derechos fundamentales en nuestra patria. Somos el grupo interlocutor que viene trabajando hace años en toda Europa, que ha conseguido grandes avances en el camino de la liberación de Cuba, y el desenmascaramiento del régimen ante la opinión internacional, a través de un trabajo serio de denuncias de lo que acontece en la isla. Cabe destacar que nuestros colectivos en sus preceptos,  tienen como deseo convertir en ley para Cuba y el mundo, la resolución del Parlamento Europeo condenatoria del comunismo (2019/2819 RSP). Siguiendo la estela de unos 20 países entre ellos, miembros de la U.E, que prohíben de forma parcial o total el comunismo. (1)

DECLARAMOS:

  • Nuestro compromiso con la Libertad de Cuba es total y sin fisuras. Este trabajo desde distintas posiciones, nos ha llevado a que en este momento, más del 50% de la cámara del Parlamento Europeo, tenga una posición condenatoria hacia la dictadura cubana. (2)
  • No apoyamos, promocionamos o practicamos en el presente ni en el futuro, diálogo alguno con ningún representante del régimen de Cuba, o campaña alguna que entrañe algún vínculo directo o indirecto con la dictadura cubana. Condenamos cualquier intento de diálogo con esa tiranía asesina.

1)https://bit.ly/CondenaUE-al-Comunismo

(2)https://bit.ly/CondenaCUB-UE

https://bit.ly/UE-CUB

https://bit.ly/UE-Cub1

  • No apoyamos a Yunior García Aguilera, quien claramente tiene una agenda política de izquierda favorable al régimen, según su trayectoria y planteamiento públicos. Por lo que hacemos un llamado, a los partidos políticos europeos a tomar en consideración esta nuestra postura común, y a no ser cómplices de una clara campaña manipulada para limpiar la imagen del régimen en esta parte del orbe.
  • Apoyamos la ley de La Libertad de 1996. Por lo que nos oponemos al fin del embargo comercial al régimen cubano. Consideramos que es un ejemplo a seguir por los gobiernos, partidos y empresarios europeos, quienes a día de hoy, contribuyen de forma directa e indirecta, con la falta de libertad del pueblo de Cuba a través de vínculos comerciales con el régimen.

DENUNCIAMOS:

  • Lo que consideramos un blanqueamiento del régimen totalitario y dictatorial con un objetivo electoral local en Europa, con el claro objeto de dar una falsa imagen de compromiso con la libertad de nuestra nación, cuando sabemos que no es así. En el caso de España, toda la izquierda, una parte importante de la social democracia y el nacionalismo regional, apoyan a la dictadura y la justifican envolviéndola en actos supuestamente solidarios como son el acogimiento de terroristas.

(https://bit.ly/ETARRAS-CUBA)

  • La complicidad de una parte de la clase política española, en contubernio con las muchas empresas españolas radicadas en Cuba. Es sabido que España se encuentra entre los diez primeros socios comerciales de la dictadura, (3) ocupando el tercer puesto, y contribuyendo cuantitativamente al empobrecimiento de los ciudadanos cubanos, residentes en la isla, mediante el trabajo esclavo, y el apuntalamiento de un sistema de represión, y violación de los DD.HH. de los cubanos que viven fuera y dentro de la isla. 
  • La red europea de asociaciones que se dedican a hacer proselitismo de la dictadura militar cubana, y que además, utilizan los fondos europeos, regionales, y municipales,  para a través de un entramado de supuesta ayuda al pueblo cubano, continuar alimentando las arcas de la dictadura, y preservar así las organizaciones que reprimen los derechos fundamentales de los cubanos. (4)
  • Las  posiciones de izquierdas camufladas de “progresistas” que pretende mantener en Cuba, la ideología Marxista-Leninista que ha condenado a nuestra nación a la más absoluta pobreza, el hambre, la persecución, y justificar en el embargo comercial, la coartada ideal para el autoritarismo de una dictadura.

SOLICITAMOS:

  • Al resto de partidos del centro derecha y la derecha de toda Europa, a seguir trabajando por la real y auténtica libertad de Cuba. 
  • Invitamos a aquellos miembros de partidos de izquierdas, y social democracia europeos, que ven en la dictadura de Cuba un símbolo que hay que mantener, a costa del sufrimiento de pueblo cubano, a reflexionar sobre la situación de indefensión que viven sus habitantes por la falta de democracia, marco principal de convivencia y pluralismo ideológico en Europa. No se debe hablar de libertad y derechos fundamentales, si se es cómplice de aquellos que ejecutan lo contrario.
  • Exigir institucionalmente desde la cámara europea, y las cámaras nacionales del continente Europeo, la inmediata libertad de los presos políticos cubanos, sin condiciones, y con garantías sociales de reinserción en la sociedad civil. Con la seguridad, de que no se repita la violación de sus derechos fundamentales, que reciban indemnizaciones, resarcimiento moral, social y sanitario, y que todos estos beneficios también,  puedan ser extendidos a sus familias.
  • Que la UE y los 27 de forma independiente, reconozcan que en Cuba hay una dictadura militar.
  • Que el gabinete español, derogue los convenios de más de 2 millones de euros pactados con el régimen, para la compra de armamento, partiendo del hecho que el articulo nº 4, de la ilegítima Constitución del 24 de febrero del 2019, avala el uso de las armas contra el pueblo, de querer este influir en el cambio de sistema en Cuba. https://bit.ly/constitu-CUB
  • La derogación del PDCA (Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba) que oxigena al régimen de La Habana en detrimento del pueblo cubano. https://bit.ly/PDCA-CUB
  • Que se investigue a aquellas organizaciones europeas que hacen intermediaciones para acceder a fondos europeos, regionales, o municipales, con el objetivo de sostener a la dictadura a través de ayudas destinadas a la sociedad civil. Representada oficialmente por las organizaciones que sirven al régimen y son hacedores de este como F.M.C, F.E.U, C.D.R, C.T.C, M.T.T, Asamblea Nacional del Poder Popular y demás. https://bit.ly/Robo-Dinero1
  • Más contundencia en cuanto a que más de un 90% de los DD.HH. recogidos en la D.U.D.H, son violados sistemáticamente en Cuba, sin que exista aún una penalización por ello.
  • Exigimos que las más de 300 empresas europeas, que practican esclavismo en Cuba, aplique los códigos de conducta corporativos como los principios Sullivan. https://bit.ly/Sullivan-Principios

Con lo expuesto anteriormente ratificamos que es una posición común en favor de los derechos y libertades de todos los cubanos sin distinción de lugar de residencia, y así queda reflejado por los firmantes. Nuestro objetivo queda claro , nuestra lucha no cesará hasta lograr el derrocamiento del régimen, estamos en pie de guerra contra una tiranía asesina, no contra un cubano en específico. Este documento podrá ser firmado por todo aquel que se sienta identificado con esta declaración en el enlace que aparece abajo.

(3)https://bit.ly/socios-Comerciales-de-CUB

(4)https://bit.ly/Red-Dinero-Pub-CUB 

Firmantes:

Lázaro Mireles Galban

AIECC, SOS Cuba, Resistencia Madrileña

España.

Sayde Chaling-Chong

Presidente de la Alianza Iberoamericana Europea contra el comunismo.España, ámbito Europeo.

Zoe Valdés

Escritora, Plataforma Zoe-Post

Francia-España

Dr. Emilio Arteaga

Gremio Médico de Cubanos Libres

España y otros países.

Luis Dener

Artista, influencer, Noruega.

Marco Rodríguez Pellitero

Presidente de Cubanos por la Democracia, EU, España.

Carlos Cue Domínguez

Portavoz de MAP, Mesa de Acción Política.

Lázaro Víctor Gómez Moreira

Frente cubano por la libertad y la democracia (FCLD), y Asociación  Mundo Latino. Italia.

Duamiex Soñora San Juan

Asociación Patria y Vida Baleares

Islas Baleares, España.

Doramis Larralde Vinet

Asociación Cubana de Navarra

España.

Brian Infante Machín

Unión Masónica por la libertad de Cuba

Grupo Cuban Space. España.

Roberto Martínez VargasPresidente de la Cofradía Helvética, Suiza.

Elianne Martínez Rodríguez

Coordinadora de la Embajada Cívica Cubana.

Celia Maraña Asenjo

Cubanos Libres en Barcelona, España.

María Ares

Asociación Berlín Opus Cuba, Alemania.

Dr. Nelson Gandulla Diaz

Director general de la Fundación Cubana por los Derechos LGTBI.

José Miguel Rodríguez López y Gretta Martínez Flores

Plataforma de Cubanos de la región de Murcia 

España.

Evelyn Rodríguez de Villafuerte

Asociación de cubanos libres en Andalucía (ACLA) España.

Carlos Ramírez

Decub.de y Cubanos libres de Alemania.  

Abigail Marián Rodríguez Villasclaras

Asociación Cubanos en Gran Canarias. España.

Royanna Thompson Rodríguez

Coalición Cubana Belga  Bélgica.

Lázaro Víctor Gómez Moreira

Frente Cubano por la Libertad y la Democracia (FCLD), Asociación  Mundo Latino. Italia.

Victor Grinan

Cubanos libres de Finlandia.

Sara Sánchez

Vicepresidente FCLD, Italia.

Avana De la Torre

Plataforma Chilli Habanero y La Papaya cubana. Madrid, España.

Hailin Vives

Gruppo Opposizione Verona, Italia.

Roberto Castillo

Cubanos Libres en Turquía.

Rainer Álvarez

Cubanos en Tenerife.

Irving Calderón González

Cofradía Helvética, UNPACU , Suiza.

Yordanka Domínguez Esponda

Mario Domínguez Noda

Ariadna Sierra Herrera

Kennia Rodriguez

Miguel Bañobre ECC (Galicia)

Tsunami Valiente Bacallao ECC (Turquía)

Yanetsis Cartas ECC (Países Bajos)

Isidro González Cuxiart ECC (Finlandia)

Yeniffer Vivian de la Luz Pinillo (Italia)

Jenny Milanes ECC (Tenerife)

Guillermo Juan Ferrer Vivanco ECC (Oviedo).

Chantal Mora González (Suiza)

César Reynel Aguilera (Canadá francés)

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Carta a los nietos del Canadá de hoy

(versión en inglés a continuación)

Queridos nietos canadienses del futuro.

Somos cubanos contactando desde el pasado.

Sí, somos de esa isla a la ustedes todavía van durante las vacaciones, cuando el invierno muerde y la nieve aúlla.

Somos de esa isla con su música pegajosa y sus lindas playas.

Somos de allá, y los estamos contactando, desde el pasado, porque queremos confirmarles algo que ya ustedes saben en el futuro.

Hoy sentimos dolor, y no es un dolor como una sensación, como un sentimiento, como una memoria o una idea.

Hoy sentimos un dolor que está hecho de todos esos dolores combinados.

Sentimos dolor porque al pueblo cubano lo están matando y la mayor parte de sus padres y abuelos no están prestando atención alguna.  

Sentimos dolor porque los cubanos están siendo apaleados, encarcelados y exiliados, por un régimen militar, y la mayoría de sus abuelos solo están reservando sus vuelos hacia las lindas playas de Cuba.

Sentimos dolor porque las mujeres cubanas están siendo amenazadas, con la separación de sus hijos, por el simple delito de cantar la canción Patria y Vida.

Sentimos dolor porque mientras eso pasa, allá en Cuba, aquí en Canadá algunas sus de abuelas se disfrazan de periodistas para diseminar la asquerosa propaganda de que en Cuba la educación y la salud pública son tan gratuitas como en las prisiones canadienses.

Sentimos dolor porque los cubanos están sufriendo un genocidio en cámara lenta y la mayoría de vuestros abuelos votan por políticos que se dedican a negar eso en público, y que son adictos a celebrarlo en privado.

Sentimos dolor porque los niños cubanos son vendidos para el sexo y algunos de sus abuelos justifican sus pedofilias con sus castrofilias.

Sentimos dolor porque las mujeres y los hombres cubanos se venden para el sexo mientras algunos de sus abuelos todavía piensan que revolución es prostitución.

Sentimos dolor porque los cubanos luchan en las calles por su libertad mientras la única preocupación de algunos de sus abuelos es como seguir extrayendo el ensangrentado níquel de Cuba.

Sentimos dolor porque muchos niños cubanos están muriendo mientras vuestros padres se ríen por los estúpidos calcetines que sus abuelos están usando.

Sentimos dolor porque sabemos que algún día, en el futuro, ustedes se percatarán de que hoy nosotros tuvimos un infinito número de razones para sentir dolor.

Es por eso que los estamos contactando desde el pasado.

Porque sabemos que su país tiene una excelente conciencia de retrovisor.

Sabemos que el Canadá tiene una larga tradición pidiendo disculpas cuando disculparse ya nada resuelve.  

Sabemos que sus abuelos pidieron disculpas por sus padres, y que vuestros padres también lo hicieron en su momento, como ustedes lo harán por los suyos.

Se disculparon con los aborígenes del sur y del norte, se disculparon con los francófonos, con los negros, los judíos y, esperamos que algún día, con las mujeres.

Nosotros sabemos que en el futuro ustedes, los nietos del Canadá de hoy, podrán despertar un día con un deseo incontrolable de pedirles disculpas a los cubanos.

Llegado ese día, tenemos que decirles que esas disculpas no son necesarias.  

Llegado ese día, nosotros tenemos que decirles que ya ustedes están perdonados, porque no hay nada que perdonar.

Llegado ese día ustedes se percatarán de que cuando nosotros nos quejamos de ustedes, siempre lo hicimos acerca algunos de ustedes y a veces, desafortunadamente, de la mayoría de ustedes; pero nunca, gracias a Dios, tuvimos que quejarnos de todos ustedes.   

Ese día se percatarán de que esos pocos canadienses que estuvieron a nuestro lado, hoy, los salvaron de tener que pedirnos disculpas en el futuro.

La razón de eso es este hombre que todavía nos habla desde el pasado, diciendo:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

Queridos nietos canadienses del futuro, gracias a esos pocos canadienses con decoro que estuvieron hoy de nuestro lado, y a un hombre llamado José Martí, ustedes nunca tendrán que pedirnos disculpas en nombre de sus abuelos.

Así es que, pasen un lindo día y perdónennos, por favor, nuestro Spanglish.

Letter to the grandchildren of today’s Canada

Dear Canadian grandchildren living in the future.

We are Cubans reaching to you from the past.

We are from that island you still go on vacations when the winter bites and the snow howls.

We are from that island with the sticky music and the beautiful beaches.

We are from there, and we are reaching to you, from the past, because we want to confirm what you already know in the future.

Today we are in pain, and it is not a pain like a sensation, like a feeling, like memory, or an idea.

Today we are in pain with all those pains combined.

We are in pain because the Cuban people are being killed and most of your grandparents and parents are not paying any attention.

We are in pain, because Cubans are being beaten, jailed and exiled, by a military regime, and most of your grandparents are booking theirs flies to the beautiful beaches of Cuba.

We are in pain because the Cuban women are being threatened with the separation from their children just for chanting Patria y Vida.

We are in pain because, while that happens in Cuba, here in Canada some of your grandmothers disguise themselves as journalists, to spread the nauseating propaganda that in Cuba education and health care are as free as in the Canadian prisons.  

We are in pain because the Cubans are suffering a slow-motion genocide and most of your grandparents are voting for politicians devoted to ignoring that in public and addicted to celebrating that in private.

We are in pain because Cuban children are being sold for sex, and some of your grandfathers justify their pedophilia with their castrophilia.

We are in pain because Cuban women and men are selling themselves for sex, while some of your grandparents still think that revolution is prostitution.

We are in pain because the Cubans are fighting for their freedom in the streets while some of your grandparents’ only concern is how to keep extracting that bloody nickel from Cuba.

We are in pain because in Cuba children are dying in scores while your parents are laughing about the stupid socks your grandparents are using.

We are in pain, because we know someday, in the future, you will realize that today we had an infinite number of reasons for being in pain.

That is why we are reaching to you from the past.

Because we know your country has an excellent rearview mirror consciousness.

We know that Canada has a long tradition of apologizing when apologies are no longer effective.

We know that your grandparents apologized for their parents’ mistakes, as your parents did it for theirs, and you will do it for yours.

They apologized to the aboriginal people from the south and the north, they apologized to the French people, to the blacks, to the Jews, and someday, we hope, they will apologize to women.

We know that in the future you, the grandchildren of today’s Canada, could wake up one day with an uncontrollable desire of apologizing to the Cubans.

Come that day, we have to say those apologies are not required.

Come that day, we have to say that you are already forgiven because there never was anything to forgive.

Come that day you will realize that when we complained about your grandparents, we did it about some of them and sometimes, unfortunately, about most of them. But never, thank God, we had to complain about all of them.

That day you will realize that those few Canadians who sided with us today saved you from apologizing to us in the future.

The reason for that is this man that still talks to us from the past when he said:

“When there are many men without decorum, there are always others who have in them the decorum of many men”.

Dear Canadian children in the future, thanks to those few Canadians with decorum, who sided with us today, and thanks to a man named José Martí, you will never have to apologize to us on behalf of your grandparents.

So, have a wonderful day and, please, forgive our Spanglish.  

Nota: el 14 de noviembre pasado, en solidaridad con la marcha que nunca sucedió, muchos cientos de cubanos nos dimos cita en Montreal para dar nuestro apoyo a eso que, al otro día, podría o no podría suceder. Los organizadores de la marcha me pidieron que dijera algunas palabras en inglés (spanglish) y decidí leer el texto que hoy aparece en este post. La razón por la que decidí tocar ese tema, y no otros, fue porque ya en ese momento sabía que podíamos estar apoyando una jugada del régimen castrista. No me arrepiento de haber dado mi apoyo. Ver a tantos cubanos juntos me dio, pasara lo que pasara, una gran esperanza sobre el futuro de Cuba. El régimen puede haber pensado que ganó, pero al final solo nosotros sabemos que las mejores pruebas de amor son esas que se saben derrotadas de antemano, y siguen luchando.

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Llamado de José Daniel Ferrer y la UNPACU

El líder opositor cubano, y prisionero de conciencia, José Daniel Ferrer, ha hecho un llamado a la resistencia cívica en Cuba entre los días 1ro y 10 de diciembre del 2021.

El llamado de Ferrer no solo es por la libertad de Cuba, sino también por la libertad de todos esos países que se encuentran bajo el yugo de regímenes totalitarios.

Ese llamado internacional indica que puede estar ocurriendo un cambio de paradigma entre los líderes opositores en sus enfrentamientos a los regímenes totalitarios.

Con la llegada del régimen Biden al poder en los EE. UU., y con la deriva de la nomenclatura del Partido Demócrata hacia posiciones cada vez más socialistas, muchos en el mundo han dejado de ver a la gran nación americana como el aliado más confiable en sus búsquedas de libertad y democracia.

Un efecto inicial de esa deriva socialista de los EE. UU. es una especie de desencanto acompañado, por desgracia, de cierta sensación de abandono. Sin embargo, el efecto a mediano y largo plazo bien podría ser el inicio de estrategias de luchas coordinadas internacionalmente, entre los movimientos opositores de esos países oprimidos. Movimientos que ya no esperan, como antes, por la ayuda de la nación americana.

La libertad y la democracia funcionan como un fluido dentro de un sistema de vasos comunicantes. Cuando las bloquean en un punto (los EE. UU., por ejemplo) se desplazan hacia otro. Eso es algo que los amantes de los totalitarismos ignoran a menudo.

Es posible que la deriva socialista dentro de los EE. UU., lejos de traer un abandono de la lucha por la libertad en el mundo, se convierta en el catalizador de un movimiento internacional de lucha frontal contra los totalitarismos y, por tanto, contra el socialismo. Un movimiento que podría, eventualmente, ayudar a los americanos a deshacerse de esa plaga socialista que los amenaza hoy.

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Victoria convoyada

Señoras y señores, si salta de aquí para allá, rompe tambor, y berrea, ¿qué es? ¿me van a decir que es un gato?

Por dios, que el chivo es el chivo y sin chivo no hay chiva.

Lo digo porque ya va siendo hora de que aceptemos la realidad y dejemos de negar lo que siempre fue una sospecha y ya hoy es evidente: Yúnior García Aguilera es una jugada de la familia Castro.

Y no es que yo lo esté diciendo ahora, de malagradecido que soy, después que Yúnior se haya rajado como una caña santa. No, lo dije en su momento, cuando escribí que había que apoyar la marcha del 15 de noviembre, y que había que apoyarla aunque el régimen la controlara, aunque cambiaran la fecha, o aunque algunos de los convocantes se echaran para atrás a última hora.

Está escrito y tiene fecha.

El historial de Yúnior solo convenció, si es que lo hizo, a incautos y castristas. Su trayectoria alabando a Raúl Castro en público, pidiendo que lo dejaran vivir en La Habana (deseo concedido, por cierto), y queriendo arreglar al socialismo desde el socialismo, solo indicaron en el sentido de un joven poseedor de eso que los policías castristas llaman “vectores de reclutamiento”.

Con Yúnior ya en La Habana, con Archipiélago surgiendo casi de la nada, y con esos jóvenes –algunos de ellos otrora “emprendedores”, por cierto— convocando a la crónica de una marcha avisada, algunos nos preguntamos si los vectores habían sido desplazados para ir llevando al aguerrido muchacho, poco a poco, hasta esa esquina del gráfico que dice “chiva”.

La pregunta, claro está, fue y es retórica; porque a fin de cuentas era irrelevante si el castrismo usaba a un agente suyo para convocar a una marcha que solo podía tener, al menos de inicio, un efecto negativo para el castrismo. Cualquier efecto que la marcha pudiera tener a favor del castrismo, pensamos algunos, sería después del 15 de noviembre.

Facilito, seguimos pensando, lo único que tenemos que hacer es agarrar lo que nos conviene (el llamado a la marcha), e ignorar o neutralizar después cualquier efecto a favor del castrismo que pudiera surgir como consecuencia de esa convocatoria. ¿Se acuerdan de aquellas croquetas que salían convoyadas con una guachipupa intragable? ¿Se acuerdan como comprábamos las croquetas y dejábamos la guachipupa en el mostrador? Bueno, algo así.

La pregunta, entonces, es: ¿qué gran ventaja ulterior pensaba alcanzar el castrismo que le permitiera justificar, desde el punto de vista operativo, el efecto perjudicial que pudiera tener la convocatoria de esa marcha?

Para empezar, el único efecto perjudicial serio que el castrismo pudo haber temido fue que la gente saliera a protestar y ellos tuvieran que enfrentar, de nuevo, algo parecido al 11 de julio. Ese fue un riesgo calculado que ellos lograron minimizar gracias al reciente y escaso perfil opositor de los convocantes, al cambio de la fecha inicial, a la absurda campaña de descrédito que desataron y a la actitud dubitativa (¿casual?) de los que convocaron la marcha.

El resto, digamos, la mala imagen internacional del régimen, la “quemadera” de chivatos dentro y fuera de Cuba, el no quitar la electricidad durante un tiempo, el gastar gasolina o espantar a los turistas, son cosas todas que el castrismo, sencillamente, se pasa por los forros. Para nosotros fueron victorias evidentes, pero para ellos nunca llegaron a ser turbulencias capaces de desgarrarles la ropa interior.

La segunda parte de la pregunta operativa, esa de la ventaja que pensaban alcanzar los castristas, es mucho más difícil de explicar porque para hacerlo se debe empezar por reconocer que ninguna de esas operaciones se hacen buscando un objetivo único, o una sola ventaja. Todo lo contrario, esas operaciones solo son aceptadas cuando permiten postular, de antemano, que se pueden obtener muchos objetivos a la vez.

Para entender esos objetivos hay que hacer un poco de historia y hay que empezar por recordar, parafraseando a John Lennon, que en política todo pasa mientras estamos ocupados protestando por otras cosas. Así, mientras en el año 2012 todos estábamos protestando por el vil asesinato de Oswaldo Payá y Harold Cepero, el castrismo iniciaba sus planes para obtener la rendición total e incondicional de los Estados Unidos de Norteamérica, y la destrucción final del exilio cubanoamericano.

La llegada de Barack Hussein a la Casa Blanca en el año 2008 marcó el acceso al poder en los EE. UU. de la primera generación de estadounidenses que habían sido pavlovianamente educados, desde inicio de los años 90s, en el asesinato de la reputación de su país, y en la culpa y el odio que siempre acompaña a esa antigua estrategia de los marxistas.  

Eso creó una mezcla perfecta para el castrismo. Por un lado, tuvieron a un presidente americano con viejos vínculos personales con el terrorista y agente castrista Bill Ayers, y por otro tuvieron a una caterva de chiquillos adoctrinados en el odio a su país y, por contraste, en la admiración al régimen asesino de la familia Castro. La mesa estuvo servida, y poco falto para que el castrismo se diera banquete.

En el 2012, y en cuanto empezaron las negociaciones entre el Tuerto y Hussein el castrismo dio la orden, con vistas a lo que vendría, de empezar a crear un grupo de futuros emprendedores controlados por el régimen, y de empezar a insertar en Cuba, en los EE. UU., y en el resto del mundo, a una nueva camada de agentes de influencias disfrazados de artistas, escritores, periodistas y un largo etcétera.

¿No recuerda aquellos articulitos y libritos premiados que no leyeron ni los premiadores? ¿No recuerdan aquellos pintores y comunicadores salidos de la nada?  ¿No recuerdan aquellos trajeados “hombres de negocios” ofreciendo villas y castillas? Esas fueron las lubricaciones previas a las penetraciones.

En el año 2016, ya con la mano de Hussein levantada por La China en señal de victoria, y con la Clinton presta a meterse en la Casa Blanca, el castrismo estuvo a punto de llevarse el gato al agua. Todo parecía indicar que estaban muy cerca del viejo sueño de destruir al exilio cubano en los EE. UU., y de lograr que el gigante del norte se encargara de hacer lo que antes habían hecho soviéticos y venezolanos.

Hay que aclarar que, por parte del castrismo, no todo fueron negociaciones y promesas en forma de zanahorias. También hubo, desde el año 2016, los palos de unos ataques acústicos concebidos como una declaración de principios, y como el recuerdo de que los objetivos del régimen serian obtenidos a las buenas o a las malas.

Ya para el 2016 el castrismo sabía, de buena tinta, que podía contar con una nueva generación de admiradores gringos que estarían dispuestos a gritar, a todos los niveles de las administraciones demócratas, que a esos émulos de Numancia (léase el Tuerto y compañía) era mejor darles todo lo que pidieran.  

Estuvieron a punto de lograrlo, pero ocurrieron dos milagros. Uno nació del pueblo estadounidense, y es la figura de Donald Trump; el otro nació del pueblo y el exilio cubano, y es la figura de Alexander Otaola. Uno logró llegar a la presidencia de los EE. UU. de una forma inesperada para muchos; y el otro se ha convertido en el flagelo económico, político y social más devastador que ha tenido que enfrentar el castrismo.

Donald Trump es el primer presidente de los EE. UU. con un estilo de poder empresarial y anti burocrático. Esa forma de gobernar enseguida le permitió poner al castrismo al borde de la quiebra. Ya para el 2021, cuando Donald Trump tuvo que dejar la Casa Blanca, era evidente que el régimen de La Habana estaba pidiendo el agua por señas, y que muchos de sus emprendedores y agentes de influencias se habían quedado con el bate al hombro.  

Alexander Otaola, por su lado, es una mezcla perfecta de Eduardo Chibás con Clavelito (quizás los dos comunicadores más exitosos de la historia de Cuba), algo que le dio la posibilidad de interesar, movilizar y agrupar a una enorme masa de cubanos, dentro y fuera de Cuba, que hasta ese momento habían mostrado una gran apatía por los discursos y las metratrancas de los políticos e intelectuales cubanos.

Otaola, como todo comunicador obligado a vivir en la inmediatez de las noticias, se equivoca a veces, pero otras veces acierta de una manera evidente y devastadora para el castrismo. Uno de sus grandes aciertos fue el llamado que hizo al famoso parón en el envío de las remesas. Otro fue la enorme presión moral que empezó a ejercer sobre artistas y músicos cubanos para que dejaran de nadar entra dos aguas, o entre La Habana y Miami, y se decidieran, finalmente, a denunciar el dolor del pueblo cubano.

Hubo fricciones, hubo desencuentros, pero Otaola se mantuvo firme y al final la humanidad de esos músicos y artistas resultó ser más fuerte que las presiones del régimen, o las comodidades de sus carreras. Fue a partir de ese momento que estuvieron listas las condiciones para que surgiera algo tan extraordinario como la canción Patria y Vida.

Mientras todo eso sucedía el régimen, claro está, no se quedó con los brazos cruzados y empezó a trabajar para ayudar a sus queridos compinches demócratas en el derrocamiento de Donald Trump. Todavía es muy temprano para saber con exactitud cuál fue la contribución del castrismo a la desvergüenza de las últimas elecciones estadounidenses. Hay que esperar, pero por lo pronto resultan muy llamativos el nombramiento de Josefina Vidal como embajadora en Canadá, el vínculo de las famosas maquinitas para (¿mal?) contar los votos con Venezuela (léase castrismo), y de las compañías dueñas de las maquinitas con esa misma Canadá a la que fue a parar Josefina.

Parece ser que lo lograron y, con la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, el castrismo volvió a ver los cielos abiertos. Al nuevo régimen Obama-Biden no le sería muy difícil, pensaron, regresar a la rendición anteriormente pactada. Solo sería cuestión de echarle la culpa de los ataques acústicos a los rusos y de movilizar, dentro del nuevo régimen demócrata, a esos muchachos y esas muchachas, como la Emily Mendrala, que se habían quedado con unos deseos incontenibles de bajarse sus blumercitos en La Habana.

Para ayudar a esos funcionarios y esas funcionarias el castrismo solo tendría que movilizar a aquellos emprendedores que se habían quedado con el bate al hombro, y ordenarles que se pusieran a pedir el fin de las sanciones. Lo mismo hicieron con aquellos agentes de influencias, ya sembrados de antemano, para que empezaran a hablar de amor, diálogo y todas esas sandeces que el castrismo usa cuando quiere engatusar. La nota inicial de esa orquesta roja la daría un tal profesor Lazo.

Todo estaba listo, pero… ¿se acuerdan de Patria y Vida?  Bueno, ya para ese momento Patria y Vida se había convertido en el himno que eventualmente, el 11 de julio del 2021, se convertiría en la primera canción protesta de la historia de Cuba; o sea, en la primera canción que dio lugar a una protesta real, en la que cientos de miles de cubanos salieron a las calles a gritar, precisamente, el título de esa canción.

Gritaron Patria y Vida, gritaron libertad, gritaron abajo el comunismo y Díaz Canel singao. Nadie gritó abajo las sanciones, nadie gritó queremos diálogo, nadie gritó vamos a conversar mientras tú me crucificas. Ese día el castillo de naipes del castrismo se derrumbó, ese día la banda procastrista dentro del régimen Biden perdió una buena parte de su capacidad para defender al castrismo. Ese día todo regresó a la casilla cero.

A partir de ese momento el castrismo se dio cuenta de que tenía al menos tres prioridades, dos a corto plazo y una a mediano o largo plazo. Sabían que tenían que atacar, ningunear y minimizar la canción Patria y Vida antes de la entrega de los premios Grammy; y sabían que para poder reactivar la muela bizca del fin de las sanciones, y el dialoguito, tenían que crear a un “opositor” que escapara de Cuba después del 11 de julio y que terminara en los EE. UU. pidiendo vehemente, y amparado por su coartada de “opositor”, el fin de las sanciones y el reinicio de la eterna conversadera entre sordos.

¿Ven ahora como fue diseñada la Operación Levah?

Yúnior convoca a una marcha, y la atención se va para allá. El régimen responde con el aviso de unas exageradas maniobras militares, y la atención continúa. Yúnior cambia la fecha de la marcha, y la atención sigue ahí. El régimen empieza el acoso, y la atención ya es foco. Se acerca el día de los Grammy, Yúnior dice que va a marchar solo y la atención es expectativa. Ya casi están ahí los Grammy, Yúnior “desaparece” y la atención es obsesión. Faltan unas horas para los Grammy, reaparece Yúnior y los ojos de muchos se van para España.

¿Ven ahora como se explica el mensaje insultante, contra Beatriz Luengo, de uno de esos premiaditos que apestan a chilindrón por los cuatro costados?

Ese fue el primer diente de la tenaza castrista. El segundo fue que Yúnior llegó a España y, lejos de ponerse a hablar de teatro, de las mejores estrategias para las migraciones internas, o de reclutamientos policiales, se dedicó, sin sacudirse el polvo del camino, a defender enfática y seborreicamente las consignas del fin de las sanciones y del puto dialoguito.

Pero todavía está lejos de gritar misión cumplida. Todavía le falta entrar en contacto con la castrobanda del régimen Biden, todavía le falta volver a cruzar el Atlántico, esta vez en dirección a Washington, para empezar la gira de los medios masivos de noticias falsas, las entrevistas, y las declaraciones ante congresistas y representantes.

Para lograr esa tercera fase de la tenaza castrista es muy probable que, estando todavía en Cuba, Yúnior haya hecho contacto con funcionarios de la embajada estadounidense (o de alguna muy parecida). Gente que idealmente lo haya ayudado a escapar o que, al menos, se preste para crearle la leyenda de una escapada digna. Funcionarios que le permitan realzar su perfil de “opositor” y así establecer contactos políticos que, de suceder, podrían servirle para ayudar al castrismo en la que es ahora una de sus máximas prioridades a mediano o largo plazo: la neutralización mediática de Alexander Otaola.

Lo interesante del caso es que nada de esto es una sorpresa. Muchos pensamos, desde el inicio, que la inobjetable victoria del 15 de noviembre podía salir convoyada y que, de ser así, solo teníamos que agarrar la croqueta y dejar la guachipupa. Ahora esperamos que, una vez pasados los inevitables quince minutos de fama que tendrá Yúnior, el exilio haga lo mismo… y se siente a observar.

Foto del encabezamiento: Yúnior dizque incomunicado de Archipiélago (Archi).  

Nota: La invitación al exilio, para que siente a observar, parte de que muy pocas veces hemos tenido los exiliados cubanos una oportunidad tan clara para ver como salen de las sombras los agentes castristas. El régimen está tan desesperado, y necesita tanto convertir a Yúnior en el recadero de sus anhelos, que ha decidido empujar, como un carrito de helado, a sus chivatos infiltrados en el exilio. Verlos salir de las sombras, para defender lo indefendible (Yúnior), y ver como lo hacen indignados es, cuando menos, el placer de un diagóstico largamente sospechado y finalmente confirmado. Verlos insinuar o gritar que la culpa de la traición de Yúnior la tiene el pueblo cubano, es triste, pero es también divertido si levantamos nuestras copas y sonreirmos antes de decir «siempre supe que era chiva».

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Paredón Records

¿Por qué ese ensañamiento del castrismo con la canción Patria y Vida?

Una de las tantas respuestas a esa pregunta es que Patria y Vida cerró –con una humillante derrota para el régimen– la sucia historia de la canción protesta en Cuba.

A riesgo de parecer reiterativo, me atrevo a asegurar que la mal llamada canción protesta fue un engendro de los comunistas cubanos.

Sus orígenes más remotos se remontan a esa frase de Lenin diciendo que el primer deber de un comunista es la creación de un periódico.

En la época no existía la radio, y mucho menos el cine o la televisión, pero ya Lenin había definido el comunismo como lo que siempre ha sido: un sistema de propaganda concebida como coartadas para asesinar.

Después vino Willy Münzenberg, discípulo aventajado de Lenin en eso de las noticias falsas, y extendió el emporio de la propaganda comunista hacia todos los medios que existían en la época.

La música en la radio enseguida se convirtió, claro está, en una de las formas preferidas de la propaganda roja. Es por eso que no existe hoy una sola organización comunista que no tenga una colección de canciones convertidas en himnos de combate y destrucción.

En Cuba, se puede decir que la canción protesta empezó cuando la comunista estadounidense Estela Bravo llegó a La Habana y, después de robarse un regio apartamento en la 5ta Avenida, empezó a trabajar para Radio Habana Cuba por la mañana, y para el departamento de medidas activas de la Inteligencia castrista por la tarde.

Estela Bravo fue instrumental en la seducción inicial y en el reclutamiento ideológico de Bárbara Dane, la tonta útil que ha pasado a la historia como una de las creadoras de la canción protesta, y como la cofundadora del infame sello de grabación Paredón Records.

Si Bárbara y sus compinches hubieran decidido llamar a su sello Gulag Records, nadie habría protestado. Ahora bien, si hubieran decidido llamarlo Endlösung Records (Grabaciones Solución Final), los gritos de horror habrían estremecido las osamentas de Auschwitz.

Esa es una prueba más de cuan eficientes han sido los comunistas en su labor de propaganda. Han asesinado a más de 105 millones de seres humanos (contando los recientes 5 millones del virus del Partido Comunista Chino) y, sin embargo, sus propagandistas no tienen que pedir disculpas por llamar a un estudio de grabación con el cochino y criminal nombre de Paredón Records.

Bárbara Dane y sus compinches fueron unos tontos útiles muy eficientes y durante años se dedicaron a exagerar, hasta el asco, los muertos de las democracias para esconder, hasta la complicidad, los asesinatos del comunismo.

En esa labor ocultadora de los crímenes del comunismo recibieron, hay que reconocerlo, una muy buena ayuda de los regímenes militares de derecha que asolaron a muchos países latinoamericanos. Nada mejor que una bofetada en Montevideo para esconder unos tanques soviéticos entrando en Praga.  

Al final grabaron alrededor de cincuenta discos y en cada uno de ellos se dedicaron a denunciar los errores de las democracias para justificar los totalitarismos, los fallos de la legalidad para alabar las injusticias, y los crímenes racistas para ignorar las etnias que los comunistas intentaron borrar de la faz de la tierra.  

No es casual, entonces, que uno de los discos de Paredón Records lleve por título una de las frases preferidas de Hitler, de Stalin, y de Castro. Al parecer Bárbara Dane y sus compinches decidieron homenajear a sus arquetipos cuando lo titularon I hate the capitalist system (Odio el sistema capitalista).

La gran paradoja de esta historia es que la canción protesta fue solo concebida para que otros protestaran fuera de Cuba; pero casi sesenta años después surgió una canción que alcanzó a convertirse en el himno de la protesta final de los cubanos.

Patria y Vida cerró así, con esa derrota del régimen, la historia de la canción protesta, y de los defensores de la maldad del castrismo.

Foto: Bárbara Dane sonriendo junto a un asesino.

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