A buen entendedor

Estaba dicho, estaba escrito –con todas sus letras y en todos los muros– que el régimen Biden le iba a tirar una línea de vida al duvalierismo castrista. Ayer ya empezaron a insinuarlo con las declaraciones, para CNN, del burócrata Juan González.  

Si gustan del concepto de condiciones iniciales, o de la frase “todo empezó cuando…”, los remito a ese punto en el tiempo en el que quedó claro que algo esencial había cambiado, para siempre, en la República de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los remito a este video:

Para los que no entienden inglés, en ese video, del año 2019, pretenden conversar una propagandista del Partido Demócrata, llamada Rachel Maddow, y Chuck Schumer, un político burocratizado después de casi veinte años, en aquel momento, como senador de ese mismo Partido Demócrata.

La razón de ese intercambio de consignas partidistas fue la protesta tangencial del entonces presidente Donald Trump sobre el uso de la comunidad de inteligencia de los EE. UU. para perseguirlo a él, que había sido elegido legal y democráticamente, con acusaciones que ya hoy se sabe que fueron absolutamente falsas y que, cada vez más al parecer, fueron fabricadas por algunos funcionarios de esa misma comunidad de inteligencia.

Lo interesante de ese video, sin embargo, fue que en algún momento el intercambio de consignas partidistas, entre esos dos ideólogos, se salió del libreto esperado. Una pifia que quedó en evidencia cuando Schumer dijo, con todo el cinismo del que son capaces los políticos burocratizados, una frase que para mí es la frase más inmoral que haya dicho político estadounidense alguno.

Dijo Schumer algo así como que Trump se estaba metiendo con la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos, y que eso era un gran error, porque cuando alguien se mete con los funcionarios de esa comunidad ellos tienen… agárrense… “seis días a partir del domingo para pasarle la cuenta” a esa persona.

En inglés: “they have six days from Sunday to get back at you”.

¿Se acuerdan de la asquerosidad de que la KGB fuera un poder dentro del poder soviético? ¿Se acuerdan de los castristas estadounidenses diciendo que la CIA asesinó a los Kennedy? ¿Se acuerdan de los gritos de los miembros de Partido Demócrata, contra la CIA, cuando Watergate? ¿Se acuerdan de los miembros del Partido Demócrata interfiriendo con el FBI para que no pudiera usar las técnicas de escuchas telefónicas necesarias para neutralizar a las organizaciones terroristas de izquierda que asolaron a los EE. UU. durante los años 70s y 80s? ¿Se acuerdan de las camisas rasgadas de los miembros del Partido Demócrata cuando juraban y gemían que los EE. UU. nunca serían un “estado policial”?

Yo sí recordaba todo eso, y como lo recordaba pensé, en mi infinita ingenuidad, que la carrera política de Chuck Schumer había llegado a su fin, y que el Partido Demócrata pagaría, en las elecciones del 2020, la osadía de haber usado a la comunidad de inteligencia como arma contra un presidente legal y democráticamente elegido.

Ingenuo que soy, porque lo que pasó en ese año que medió entre la frase de Schumer y las elecciones del 2020 fue que una buena parte de la comunidad de inteligencia miró para otro lado mientras los Estados Unidos eran atacados por fuerzas hostiles tanto dentro como fuera de su territorio.

Miraron para otro lado cuando el castrismo les fundió el encéfalo a muchos diplomáticos estadounidenses y canadienses, y ellos fueron incapaces de reconocer que se trataba de una de la tantas y cada vez más cobardes agresiones de un régimen, el castrista, que siempre ha sentido y sentirá un odio profundo por los EE. UU.  

Miraron para otro lado cuando a finales del 2019 un virus se escapó de un laboratorio de Wuhan y ellos fueron incapaces de avisar que podría tratarse, como sucedió, de un Frankenstein dopado con esteroides. Haberlo reconocido habría salvado muchas vidas.

Miraron para otro lado cuando era evidente que el intento de desestabilización de la administración Trump, con los grupúsculos de Black Live Matter y Antifa, seguía el mismo patrón de desestabilización que el castrismo ya había usado en Chile con anterioridad.

Miraron para otro lado cuando tenían que haber sabido, porque es su trabajo saberlo, que la vicepresidenta de la entidad financiadora de Black Live Matter era nada más y nada menos que Susan Rosenberg, una terrorista que ellos saben, porque es su trabajo saberlo, que siempre fue “manejada” por la inteligencia castrista.

Miraron para otro lado cuando muchos avisaron que las máquinas para “contar” votos electrónicamente eran vulnerables a manipulaciones externas y, en algunos casos, eran producidas por compañías con fuertes vínculos con Venezuela y, por tanto, con el castrismo.

Miraron para otro lado cuando el día de las elecciones, y en medio de la madrugada, aparecieron miles de votos para un candidato que estaba derrotado, que no había hecho campaña, y que es incapaz de hablar con una claridad mínima.

Miraron para otro lado (o quizás ordenaron) mientras muchos “periódicos”, “líderes” y “periodistas” financiados por ellos, a través de instituciones como la NED y la USAID, corrieron a dar como vencedor a un candidato, el demócrata, cuando los votos todavía no habían sido contados y cuando ya se sabía que habían existido fuertes irregularidades durante la votación.

Miraron para otro lado cuando empezó a quedar en evidencia que la supuesta derrota de Donald Trump, en las elecciones del 2020, compartía muchísimas similitudes con esas “revoluciones coloreadas” (colour revolutions) que ya la comunidad de inteligencia de los EE. UU. había ensayado, con éxito, en otros países.

Cuando digo “miraron para otro lado” no me refiero, claro está, a esos funcionarios de la comunidad de inteligencia de los EE. UU. que han traicionado y trabajan para otros servicios extranjeros; o que fueron adoctrinados en las universidades de su país para sentir un odio irracional por su país; o que trabajan para la burocracia del Partido Demócrata a cambio de promociones y reconocimientos. Esos miraron para donde tenían y necesitaban mirar. 

Cuando digo “miraron para otro lado” me refiero a esos funcionarios que hacen su trabajo creyendo que luchan por un país y una democracia que, a pesar de todos sus defectos, sigue siendo mejor que cualquier otra alternativa que la humanidad haya intentado hasta ahora.

Es a ellos a los que les estoy escribiendo este texto, a los decentes, a los verdaderos “good guys”, y no a los que creyéndose buenos son peores que cualquier enemigo. Les escribo a los que saben, porque es su trabajo saberlo, cuál es el origen de la línea de vida que el régimen Biden quiere lanzarle al duvalierismo castrista, cuánto le debe el Partido Demócrata al despotismo de la Habana y cuáles son los vínculos entre esa nomenclatura cubana y una burocracia partidista, la demócrata, que aspira, precisamente, a convertirse en nomenclatura.   

Les hablo a esos que siempre han sabido que el único valor que tiene el dolor del exilio cubano, para el Partido Demócrata, es el voto de esos exiliados en unas elecciones que ya han sido coloreadas hasta tornarlas en un ritual simbólico.    

Me dirijo a los que saben que esa línea de vida, que el régimen Biden quiere tirarles a sus colegas estalinistas y asesinos de la Habana, ya estaba dicha y escrita, con todas sus letras y en todos los muros, desde mucho antes.

Solo esos patriotas pueden salvar a los Estados Unidos de Norteamérica.  

Nota: Hoy, nueve días después de la publicación de este post, Tucker Carlson dijo esto en Fox News:

https://rumble.com/vjo88x-tucker-shows-why-so-many-people-think-the-election-was-stolen.html

Publicado en Cuba | 5 comentarios

América, desde Alaska hasta la Patagonia, tiene solo dos opciones: parar al Castrismo o perecer.

Publicado en Cuba | 13 comentarios

El viernes pasado, 21 de mayo, con Andrés Alburquerque

El viernes pasado, a las 10:00 pm, estuve una vez más con Andrés Alburquerque en su programa “Enfoque Ciudadano“.

Lo hice para intentar responder a una pregunta que no respondí en mi libro “El Sóviet Caribeño“.

La pregunta es: ¿Cómo es posible que cuatro gatos comunistas se llevaran el gato al agua?

Para los que estén interesados:

Publicado en Cuba | 17 comentarios

El mensaje de August

Me escribe una amiga y lectora para pedirme que reconsidere la decisión de cerrar mi cuenta en Twitter.

Pensé en August Landmesser, y en lo fácil que resulta hoy saber que hizo lo correcto cuando decidió cruzar sus brazos.

No soy tan heroico, claro está, solo soy un cubano acostumbrado a votar con los pies y obsesionado con una pregunta: ¿cuando empiece a llegar la próxima tiranía, seremos capaces de ver los signos que nuestros padres quisieron ignorar?

Creo que una caterva de gorditos adoctrinados, insatisfechos y resentidos, que se arrogan el derecho de controlar las opiniones ajenas, a través de algoritmos y prohibiciones, son uno de los tantos preludios de ese mal que nuestros padres ignoraron.

Un preludio que a muchos puede parecerles insignificante, y es su derecho, pero que a mí me resulta sobrecogedor.

La libertad se pierde de a poquitos, pero después requiere de mucho para ser recuperada.

Por eso, cruzo mis brazos, y me voy de Twitter.

Publicado en Cuba | 18 comentarios

A ver si Netflix se decide a mostrar verdades

No estaría mal hacerles una petición a los ejecutivos de Netflix.

Publicado en Cuba | 15 comentarios

Viernes, 12 de marzo, con Andrés Alburquerque. Actualización.

El viernes pasado estuve en “Enfoque Ciudadano”, con Andrés Alburquerque. Conversamos, o monologué, sobre el Virus del Partido Comunista Chino, también conocido como SARS-Cov-2 o SARS-CCP.

Para los interesados, este es el enlace:

Actualización:

Ahora, casi tres meses después de la salida de este programa, empieza a tomar fuerza, en los Estados Unidos, la idea de que el Virus-CCP pudo haber escapado del Instituto de Virología de Wuhan.

Hace poco el sitio web Politico.com levantó su moratoria (léase censura) sobre el análisis de esa posibilidad.

Por su lado, el Washington Post ya reconoció que había sido un error etiquetar la hipótesis de ese origen del virus, a partir de un laboratorio, como desacreditada (“debunked”), peligrosa (“dangerous”) o dudosa (“doubtful”).

Al mismo tiempo, los emails de Anthony Fauci, hechos públicos recientemente –gracias al Acta de la Libertad de Información)—, muestran dos cosas que son realmente sobrecogedoras:

Una es que Fauci sabía que los EE. UU. habían financiado y colaborado con los experimentos de adquisición de función conducidos en el Instituto de Wuhan.

La otra es que Fauci supo, desde el mismo inicio de la pandemia, que la fuga del virus del laboratorio de Wuhan era una posibilidad real que debía ser tomada con mucha seriedad.

Lejos de hacerlo, Fauci se dedicó a negar, descartar y minimizar la hipótesis del origen artificial del virus.

Hay una gran diferencia entre defender una hipótesis, con argumentos reales, y usar el poder que se detenta para acallar las hipótesis alternativas.    

Todo esto tiene serias implicaciones humanitarias y políticas.

El reconocimiento temprano de que el virus pudo haber escapado de un laboratorio, –en el que se habían realizado experimentos de adquisición de función– habría permitido inferir que no estábamos ante un virus cualquiera, sino ante un Frankenstein con características nunca antes vistas.

Eso habría permitido justificar, y crear, políticas epidemiológicas mucho más agresivas, como el cierre inmediato de las fronteras, o el aislamiento inmediato de los casos detectados, para así salvar miles de vidas.

Lejos de hacer eso, Fauci se dedicó a negar esas posibilidades y se puso a combatir el virus como si se tratara de un fenómeno natural y no artificial, o como un simple error natural y no como un Frankenstein dopado y adoctrinado.  

La otra implicación es que los social-comunistas estadounidenses (léase élite del Partido Demócrata y sus adláteres), lejos de reconocer la gravedad de la situación, y ponerse a trabajar junto con la administración Trump para salvar las vidas de los estadounidenses, se dedicaron a boicotear y etiquetar negativamente la mayor parte de las medidas que esa administración quiso implementar para detener la pandemia.

Resaltan, por su bajeza, el haber llamado racista al deseo temprano de la administración de parar los vuelos desde China hacia los EE. UU.; así como el mal manejo de la pandemia en los estados dirigidos por los social-comunistas.

Un mal manejo que llegó incluso hasta el uso asimétrico de las medidas de aislamiento social, que unas veces fueron defendidas con furor, para destruir la economía, y otras fueron flexibilizadas para permitir o estimular manifestaciones y protestas masivas contra la administración Trump.

La tercera implicación, que es quizás la más seria, es que no hay forma humana de que la Comunidad de Inteligencia de los EE. UU. no hubiera estado al tanto de que el virus podía ser, con una alta probabilidad, un escape del laboratorio de Wuhan. Tienen que haberlo sabido, y decidieron callarlo, y ese silencio costó doscientas veces más vidas que el ataque del 11 de septiembre.

Digo que esa implicación es la más seria porque la Inteligencia China debe tener todas las pruebas sobre la colaboración estadounidense con el Laboratorio de Wuhan, así como de las implicaciones directas o indirectas de muchos científicos y políticos americanos con esos experimentos.

Si a eso le sumamos el nivel de penetración que los chinos ya deben tener dentro de la alta política estadounidense (tanto en el partido Demócrata como en el Republicano), y quizás dentro de la comunidad de inteligencia de ese país, entonces podemos inferir que podrían estar en condiciones de hacer algo muy parecido a ese chantaje que rusos y cubanos le montaron al partido Demócrata después del “escarmiento” de JFK.

Un chantaje basado en las pruebas de que ellos habían “escarmentado” a Kennedy y que sus correligionarios del partido Demócrata (con la CIA y el FBI incluidos) se habían dedicado a encubrir ese escarmiento para no perder el poder.   

Si eso es así, Dios no lo quiera, entonces América ya está derrotada.

A menos que…

Publicado en Cuba | 8 comentarios

Las 64 empresas chinas que venden químicos y máquinas a los carteles de México para desatar una epidemia de fentanilo descontrolada — Bosch’s Blog

Los que aplauden el desastre migratorio de la administración Biden, deberían leer este preocupante artículo de Laureano Pérez Izquierdo.

Operan al descubierto pese a las promesas del régimen de actuar para frenarlas. En tierra mexicana las organizaciones criminales las convierten en el veneno que atraviesa la frontera hacia los Estados Unidos. La lista completa de las compañías Laureano Pérez Izquierdo El incumplimiento sistemático de la promesa de terminar con las exportadoras de precursores químicos […]

Las 64 empresas chinas que venden químicos y máquinas a los carteles de México para desatar una epidemia de fentanilo descontrolada — Bosch’s Blog
Publicado en Cuba | Deja un comentario

Caravana de “Patria y Vida” aquí en Montreal

Tres momentos de la caravana que organizaron hoy los cubanos de Montreal, para protestar contra el despotismo castrista, y para exigir “Patria y Vida” en vez de la alternativa macabra del régimen que oprime a Cuba.

A todos los que fueron: muchas gracias.

Publicado en Cuba | 3 comentarios

Ayer, sábado 27 de febrero, en el programa “Voces que Inspiran”

Una vez más, el extraordinario Diego Suárez tuvo la gentileza de invitarme a “Voces que inspiran”, el programa de Radio Martí que dirige mi admirado Marcell Felipe.

La última vez que estuve en Radio Martí, el pasado 11 de enero, lo hice en un programa que poco después dejó de existir. Así que esta vez, para no herir sensibilidades, me cuidé mucho de hablar de ese Partido (Inter)Nacional Socialista para el que trabajan las hordas terroristas y marxistas de Black Lives Matter y Antifa.

Para los interesados en escuchar lo que dije, pueden hacerlo a partir del minuto 26 de esta grabación.

https://www.radiotelevisionmarti.com/a/285861.html

Publicado en Cuba | 4 comentarios

Para la historia de los narco corridos

Publicado en Cuba | 2 comentarios