Residente, rapero banana sin dientes

Escucho poco rap. Apenas hablo de rap. No me interesa mucho el rap y ayer, sin embargo, tuve una intoxicación de rap.

Por la mañana, el compositor, director de orquesta y escritor colombiano Francisco Lequerica me soltó una diatriba, muy bien argumentada, sobre la forma descarada con la que muchos raperos se apropian de composiciones musicales que no son de ellos, pero que logran distorsionar hasta que parecen originales.

Por la tarde, para más sin querer, me enviaron desde La Habana la letra de un rap escrito en respuesta a otro rap que acaba de sacar un rapero muy famoso que —ahí mismo me enteré— responde al nombre de Residente.

Claro está que, para entender la respuesta que me enviaron desde La Habana, tuve que escuchar la propuesta que la originó; y así fui a dar con un rap, del tal Residente, titulado “Esto no es América” (“This is not America”).

La idea de “Esto no es América” es bien simplona y parece reclamar —en plena sintonía con los ideólogos socialistas del Partido Demócrata de los EE. UU.—   que los inmigrantes sudamericanos tienen derecho a entrar en ese país porque sus ancestros ya estaban ahí, en América, cuando los europeos llegaron.

“Esto no es América” es una sopita de victimismo, odio retroactivo y violencia proactiva. Es una guapería con machetes enarbolados, Maras amenazantes, y llamados a una violencia que no es reconocida como un mensaje de odio porque, ya sabemos, ese sentimiento es un monopolio absoluto de los socialistas, y solo puede ser usado por quienes defiendan sus ideas.

Baste decir que, comparados con el video de Residente, los encarcelados del 6 de enero, en el Capitolio, lucen como unos angelitos acabados de llegar del cielo.

“Esto no es América” es, también, una sopita de ignorancia que pretende insinuar, entre otras cosas, que el calendario gregoriano lo inventaron los Mayas, o que la muerte de Víctor Jara —un defensor de los Gulags, de las purgas y de las hambrunas socialistas— define al continente americano más que el asesinato de Roque Dalton por los socialistas salvadoreños, o que la destrucción en vida de Reinaldo Arenas por los socialistas cubanos.

Es evidente, para cualquier persona que no tenga el oído cuadrado, que la América que pronuncia Residente no es la America de USA. La de los gringos es una America en la que la A inicial suena un poco como Ae, se pronuncia con la parte de atrás del paladar, dura entre 20 y 80 milisegundos más, y puede faltar sin que se afecte el entendimiento de la palabra porque en inglés, a diferencia del español, las vocales no son tan importantes como las consonantes.

La pretensión del pretensioso Residente, reclamando que cuando los gringos dicen America pretenden apropiarse de todo el continente hispano-americano, es absurda e ignora, con disciplina ideológica, que la pronunciación en inglés indica, claramente, que se están refiriendo a los United States of America. Llama la atención que una persona que se dice músico no sea capaz de percatarse de semejante obviedad. Es como si la música ya no quisiera dar la nota, sino estar en nota.

La inmediata popularidad del rap de Residente indica que la América de “This is not America” es un país en el que cada cual goza del derecho sagrado a su propia ignorancia. En esa América, muchos bailan y cantan enarbolando una violencia de machetes y pistolitas sin saber, por ignorantes, que los abusivos imperios de sus supuestos ancestros se derrumbaron cuando a Montezuma y Atahualpa se les ocurrió llevar lanzas a una pelea con arcabuces. Cuidado con los AR-15.

La incógnita que Lequerica y yo conversamos, asombrados, es esa de cómo un rap titulado “This is not America” ha llegado a convertirse en un fenómeno de masas hispanas, o en el ejemplo cimero de una industria capaz de convertir en millonarios a tipos que, salvo honrosas excepciones, son unos verdaderos energúmenos, violentos, ignorantes, mal hablados, e incapaces de crear rimas que un loro no pueda predecir.

En un mundo en el que toda la música clásica, todo el jazz, y todo lo mejor de la música popular están al alcance de cuatro golpes en el teclado, ¿cómo es posible que millones de seres humanos decidan gastar su tiempo, y su plata, en una música tan simplona, predecible, y muchas veces cantada por unos tipos tan violentos que padecen, a juzgar por las noticias, de una de las esperanzas de vida más bajas de este planeta?

Las respuestas a esas preguntas son bien complejas, y van desde la tontería innata de los adolescentes hasta el hecho, ya bien comprobado, de que muchos adultos nunca logran rebasar las actitudes intelectuales y psicológicas de la adolescencia.

También es verdad, me explica mi hijo cuando le pregunto por qué escucha rap, que ese ritmo es bien simple, repetitivo e hipnótico, y está diseñado para hacernos sentir bien. Es un regreso a la simplicidad del Tam-Tam africano, una forma de hacer música, por cierto, que fue muy utilizada en las trepanaciones tribales.

Otra de las posibles respuestas es que en las más recientes décadas de nuestra historia ese “capitalismo” tan odiado por Residente, que no es más que el libre mercado y la libertad individual que de él emana, ha creado suficiente riqueza para alfabetizar, darles escuelas, trabajos y, sobre todo, poder adquisitivo, a una cantidad cada vez más creciente de seres humanos con coeficientes de inteligencia muy bajos y, por tanto, con gustos mucho más cercanos a los que dan las instrucciones y no las verdaderas educaciones.

De ser así, esa sería una de las grandes ironías de estos tiempos: vivimos asediados por hordas de «odiadores» del “capitalismo” que ignoran ser el producto de una riqueza creada por eso, y por esos, que ellos tanto odian, mientras cantan.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
Esta entrada fue publicada en Cuba. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Residente, rapero banana sin dientes

  1. pedrin dijo:

    el soplamocos descarao este de residente es millonario y le debe ese dinero a un sistema que defiende, por sobre todas las cosas, el derecho de cada cual a decir y hacer lo que mas le plazca en la vida siempre que no le joda la existencia a los demas.
    este tipo ha ido a cuba, defiende a unos bandoleros que son pro-comunistas, los macheteros, cuando liberaron a uno de ellos que estaba preso por terrorista (pues esos si asaltaron armados el congreso de eeuu) fue este miserable a recibirlo como si fuera un heroe.
    me encantaria ver a este mediocre intentando hacer su musica en cuba.
    lamentablemente tenemos nosotros ejemplos de artistas de ese mismo genero que se han enfrentado al regimen con la letra de su musica y hasta con declaraciones personales, como es el ejemplo de Aldo el Aldeano, sin embargo ultimamente te lo puedes encontrar cooperando con este ingrato en producciones musicales.
    Se nos pierde el mundo. Que hacer ?

  2. pedrin dijo:

    y parece que los Ukranianos le estan dando por el trasero al hijo de puta.

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