I am a genius-IV (by Frank Rodríguez)

(versión en español a continuación)

It takes a military genius like me to have been able to forecast that U.S. citizens would be left behind in Afghanistan if the U.S. military was removed first.

An average American citizen would not have come up with the idea that Americans would need a military escort to be able to get out of a country now run by a hostile terrorist group.

Only an expert, like me, would realize that if a country is already more than 50% in the hands of the enemy in May, 60% in June, 70% in July and 80% in August, that the country would probably fall into enemy hands by September (oh sorry, 90% in September and 100% in October).

An average American citizen would have agreed with the State Department in conducting normal visa procedures for allies who had fought alongside the U.S. for twenty years. An average American would have not foreseen the need to hurry things along. After all, the lives of these people were not on the line. We must recall that among the first acts of the Taliban, more than 20 years ago, was to throw women from springboards into swimming pools. Those pools were empty of water.

Once the democratically elected Afghan government had ceased to exist, only a military genius like me would have come up with the idea that the U.S. did not need to abide by any agreement with it, and so, it could destroy, or better still remove, all or most of its military equipment, already bought and paid for by U.S. taxpayers (although they are still paying for it as it was bought with a Chinese credit card.)

And it takes a genius like me to realize that the U.S. is not going to defend Taiwan (Republic of China) from an attack by Red China (People’s Republic of China). After all, Uncle Joe is all in favor of unity, and he will give a speech to rejoice in the final unity of all the Chinese people, to now include the Taiwanese along with Tibetans, and Uighurs, all eager to partake in the Xi Jinping’s dim sum. I am off to get my third Pfizer shot against the Chinese virus.

Soy un genio-IV (por Frank Rodríguez)

Hay que ser un genio militar, como yo, para haber sido capaz de predecir que muchos ciudadanos de los EE. UU. serían abandonados a su suerte, en Afganistán, si las tropas americanas eran sacadas antes.   

A un ciudadano promedio de los EE. UU. no se le habría ocurrido la idea de que los americanos necesitarían escoltas militares para salir de un país controlado por un grupo terrorista hostil.    

Solo un experto, como yo, se habría dado cuenta de que, si más del 50% de un país está en manos del enemigo en mayo, el 60% en junio, el 70% en julio y el 80% en agosto, probablemente en septiembre ese país caería en manos del enemigo (oh, perdón, 90% en septiembre y 100% en octubre).    

Un ciudadano promedio de los EE. UU. habría estado de acuerdo en que el Departamento de Estado aplicara los procedimientos normales de visado a esas personas que lucharon junto con los EE. UU. durante veinte años.

Un ciudadano promedio de los EE. UU. no habría imaginado que hiciera falta apurar esos procedimientos de visado porque, después de todo, las vidas de esos que lucharon junto a los EE. UU. no estaban en peligro. Debemos recordar, por ejemplo, que uno de los primeros actos de los Talibanes, hace más de veinte años, fue lanzar a mujeres desde trampolines hacia piscinas… sin agua.

Una vez que el gobierno democráticamente electo de Afganistán hubiera dejado de existir, solo un genio militar como yo habría concebido la idea de que los EE. UU. no necesitaban cumplir ningún acuerdo con ese gobierno y, por lo tanto, podrían destruir o, aún mejor, sacar toda o una buena parte ese equipamiento militar que ya había sido comprado y pagado por los contribuyentes americanos (aunque todavía lo están pagando porque fue comprado con tarjetas de crédito chinas).

Y hace falta un genio militar como yo para darse cuenta de que los EE. UU. no van a defender a Taiwán (República de China) de un ataque de la China Roja (República Popular China). Después de todo, el Tío Joe está completamente a favor de la reunificación, y hasta daría un discurso para saludar con alegría la unidad final de todo el pueblo chino. Una unidad que incluiría, a partir de ese momento, a taiwaneses, tibetanos, uigures, y a todos los que ansíen ser parte del plato de Dim Sum servido por Xi Jinping.

Voy echando a meterme el tercer pinchazo contra el virus chino.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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6 respuestas a I am a genius-IV (by Frank Rodríguez)

  1. pedrin dijo:

    cesar gracias por ir a los programas de Alburquerque.

    y a Alburquerque por tener esos programas.

  2. Alexander Rivas dijo:

    Hola Cesar,

    Te comparto este articulo de La presse. Me gustaria conocer tu opinion.
    Faut-il nationaliser Facebook ?: https://lp.ca/t9Sy61?sharing=true
    Me he quedado muy intrigado con esto. No creo que La presse publique algo asi por simple casualidad. Y me pregunto si al estupido de Zuckerberg se lo quieren quitar ya del medio y de paso no tener intermediarios para el control de las masas?

    • El gran problema con los Medios Sociales es el pseudo anonimato. Es la creencia de que una cuenta anónima es realmente anónima, cuando no lo es ni nunca lo ha sido para los administradores de los Medios Sociales. Un verracutín que tiene tres cuentas anónimas en una plataforma (Verra, Cutín y Racu) solo es anónimo para los usuarios de esa plataforma; pero nunca para los administradores. El resultado de esa asimetría es que las tres cuentas anónimas se pueden dedicar a hacerle la vida un yogur a otros usuarios sin que los administradores intervengan. No lo hacen porque les conviene, entre otras cosas, hacer creer a otros que tienen más usuarios que los que realmente tienen y, también, porque extraen más informaciones de cuatro cuentas (una pública y tres anónimas) que las que podrían obtener de una sola cuenta pública que siempre estará restringida por las obligaciones que emanan de la responsabilidad individual. Las grandes plataformas saben eso desde que empezaron y nunca, jamás, han hecho absolutamente nada para evitarlo. Todo lo contrario, si algo han hecho es estimular ese circo porque, a fin de cuentas, ellos son los dueños de la carpa. Otra de las ventajas de haberse montado ese circo es que, una vez alcanzado un valor umbral de usuarios, los administradores tienen la capacidad algorítmica, y la usan, de crear falsos estados de opinión a favor o en contra de determinados objetivos que son importantes, de forma transitoria o no, para los intereses de esas compañías administradoras de los medios sociales. Imagínate un mundo en el que unas compañías farmacéuticas inventan un poderoso analgésico y que, una vez que lo inventan, insisten en que es inocuo y lo único que hace es hacerle la vida más llevadera a las personas que sufren de dolores. Imagínate que en ese mundo las personas no tiene que identificarse con sus cuentas reales (nombre apellido y número social) para comprar esos analgésicos. Sencillamente pueden ir a las farmacias y decir que se llaman Verra, Cutín, o Racu, para comprar tantas pastillas de analgésicos como quieran. Imagínate que esos medicamentos, lejos de ser inocuos, crean adicción y tienen un montón de efectos secundarios que generan conductas antisociales. Imagínate que esas compañías niegan y niegan la peligrosidad de esos medicamentos y acumulan (mientras niegan esa peligrosidad) cientos de millones de personas “enganchadas” a esos medicamentos. Imagínate que un día sale un político que quiere ponerles freno a esas compañías y todas, sin ponerse de acuerdo, deciden bajar los precios de esos medicamentos en el área representada por ese político. Inmediatamente las conductas antisociales aumentan en esa área, el político es culpado, pierde las elecciones y las compañías farmacéuticas permanecen inmunes a las consecuencias de sus actos. Si el político no pierde, sencillamente lo embarran con cuanta mierda puedan y, eventualmente, le niegan el acceso a las farmacias controladas por esas compañías. Algo parecido, aunque mucho peor, sucede con los Medios Sociales de hoy. Es una epidemia alimentada por los negadores de la epidemia, diseñada para dar una falsa sensación de bienestar a las víctimas de la epidemia, y usada para seleccionar a los políticos que nunca intentarán luchar contra la epidemia.

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