I am a genius-III (by Frank Rodríguez)

(versión en español a continuación)

Before Uncle Joe Biden proposed his “Build Back Biden” plans, I predicted, with a high degree of certainty, that his policies would produce a high rate of inflation.

An average citizen would not have been able to forecast that not allowing oil pipelines to be completed, and forbidding exploration for oil in Alaska, and other federal lands, would mean an increase in the price of a gallon of gasoline. After all, Biden, such a nice man, promised that pipeline construction workers would now be employed building solar panels that would somehow offset the decrease in domestic fuel supplies. An average citizen would surely think that having a solar panel on the roof meant lower prices at the pump, logically.

But the sun has not shined on Biden’s plans, and his opposition to U.S. coal production has also meant an increase in the price of electricity and heating oil, another cause of inflation. And forget about building nuclear plants, the lowest source of air pollution, but anathema to Uncle Joe.

No, an average American would not have thought that since gasoline is used to transport all goods in the good-old USA, and electricity is used to run all factories that produce all the goods in the good-old USA, the price of all goods in Amazon would rise like a Jeff Bezos rocket, and all the heavily subsidized electric cars built by Elon Musk would now cost more to run, or park, if they run out of juice.

One definition of inflation taught to average Americans is a situation of “too many dollars chasing too few goods.” But Uncle Joe has always thought that there can never be too many dollars, how can that be bad? So, he has decided to beg, borrow, or steal, (an old English expression) to get his way. Beg OPEC to produce more oil, borrow from the Chinese Communists, and steal from the pockets of U.S. taxpayers. After all OPEC includes Venezuela and Iran, the Red Chinese have financed the Biden lifestyle for quite a while, and it is not really stealing if your grandchildren will be paying for it.

One way to produce more goods, an average American citizen might deduce, is to have more people working on making the goods. But in addition to the laid off pipefitters and coal miners, turns out now that the nurses we glorified during the pandemic are now being fired, not laid off, if they will not vaccinate. Never mind that nurses should know if they need to do so or not, being among the people fighting the pandemic head on. So, Biden’s solution is to give money to people to stay at home, except to deny unemployment benefits to those unvaccinated health workers

An average American would certainly agree with these policies, as well as the one that demands that corporations fire unvaccinated workers, an average American would surely realize that that will increase the supply of workers and then goods, which would lower the cost of goods, that is, lower inflation.

And now the grand finale, by hook or by crook (another old English expression) Uncle Joe is obstinate to spend $3.5 trillion (really from $5 to 8 T over the years) in Build Back Biden, + $1.2 T for bridges and roads in addition to the big Ts he already spent fighting COVID, only to have COVID return with a vengeance. Uncle Joe Biden’s policies surely remind me of Uncle Joe Stalin’s, another genius in totalitarian economics.

Only a highly trained economist, namely me, could figure this out. I am off to the mall. I am buying all I can now, before prices go up, along with my taxes and blood pressure.

Soy un genio-III (por Frank Rodríguez)    

Antes de que Joe Biden propusiera su “Plan de Reconstrucción Biden” yo predije, con un alto grado de certeza, que esa política suya generaría un alto índice de inflación.

Un ciudadano promedio no habría sido capaz de predecir que dejar que los oleoductos quedaran sin ser completados, y prohibir la exploración petrolera en Alaska y en otras tierras federales, podría traer como consecuencia un aumento en el precio del galón de gasolina.

Después de todo Biden, un tipo tan bueno, prometió que ahora los constructores del oleoducto serían empleados en la construcción de unos paneles solares que, de alguna manera, servirían para compensar la disminución en el suministro de combustibles de uso doméstico. Un ciudadano promedio de seguro habría pensado, lógicamente, que tener un panel solar en el techo se traduciría en precios más bajos en la gasolinera.

Pero el sol no brilló sobre los planes de Biden, mientras que su oposición a la producción de hulla en los EE. UU. también se tradujo en un incremento en el precio de la electricidad y, eventualmente, de la calefacción, que son otras de las causas de la inflación. Y olvidémonos de la construcción de plantas nucleares, que son las que menos polucionan el aire, pero de las que el Tío Joe huye como de la hulla.

No, a un americano promedio no se le habría ocurrido que, si la gasolina es usada para transportar todos los bienes en nuestra vieja y buena América, y la electricidad es utilizada para producir todos los bienes en nuestra vieja y buena América, un aumento en los precios de esas energías traería como consecuencia que los precios en Amazon subirían como uno de esos cohetes de Jeff Bezos, o que los fuertemente subsidiados carros de Elon Musk empezarían a costar más caros para moverse, o para ser parqueados si se quedan sin enjundia.  

Una de las definiciones de inflación mejor conocidas, por el americano promedio, es “demasiados dólares cazando muy pocos bienes”. Pero el Tío Joe siempre ha pensado que nunca hay demasiados dólares porque, según él, ¿cómo puede ser eso malo? Así es que ha decidido mendigar, pedir prestado o robar (que es una vieja expresión de la lengua inglesa) para salirse con la suya.

Mendigar a la OPEP para que produzca más petróleo, pedir prestado a las arcas del Partido Comunista Chino y robar de los bolsillos de los contribuyentes americanos. Después de todo, la OPEP incluye aliados como Venezuela e Irán, la China roja ya ha financiado el estilo de vida Biden por un buen rato, y no es realmente robar si los que pagan son tus nietos.      

Una forma de producir más bienes, podría deducir un americano promedio, es teniendo más gente que trabaje en la producción de esos bienes. Pero además de despedir a los trabajadores de los oleoductos, y a los mineros de la hulla, ahora resulta que esas enfermeras que glorificamos durante la pandemia serán despedidas, sin ayuda para el desempleo, si deciden no vacunarse.

Poco importa que esas enfermeras deban saber, después de haber sido las personas que lucharon de frente contra la pandemia, si necesitan o no vacunarse . Así es, la solución a la que Biden ha llegado es pagar para que la gente se quede en casa, mientras niega la ayuda de desempleo a los trabajadores de la salud no vacunados.    

Un americano promedio podría estar ciertamente de acuerdo con esas políticas de Biden, así como con esa idea de demandarles a las corporaciones que despidan a sus trabajadores no vacunados. Un americano promedio podría seguramente pensar que eso incrementará el suministro de trabajadores y, en consecuencia, de unos bienes que eventualmente bajarán sus precios y reducirán, por tanto, la inflación.

Y así llega la apoteosis, porque ya sea a las buenas o a las malas el Tío Joe se obstina en gastar 3,5 billones españoles, que son los trillones americanos (aunque en realidad serán de 5 a 8 en el curso de los años), en su “Plan de reconstrucción Biden”, a los que hay que sumarles otros 1,2 billones españoles en puentes y carreteras, más los que ya se ha gastado en luchar contra el COVID, solo para lograr que el virus regrese aún más vengativo.

Sin lugar a dudas, las políticas del Tío Joe me recuerdan las del Tío Stalin, otro genio de la economía totalitaria.

Solo un economista muy bien entrenado –quiero decir, yo– podría darse cuenta de todo esto. Por eso voy echando para el mercado ahora mismo, a comprar todo lo que pueda antes de que los precios suban, junto con mis impuestos y mi tensión arterial.

Traducción del texto en la imagen del encabezamiento:

Biden: “El almuerzo es gratis si ya está pagado”.

Pie de imagen: “Asesores económicos elucubran sobre al Bidenconomía”.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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2 respuestas a I am a genius-III (by Frank Rodríguez)

  1. aga dijo:

    ¡Está buenísima esta serie! Daría un libro… Fíjate que el sistema me estaba mandando tus correos automáticamente a No deseados. Gracias que revisé. Igual con los de Zoé.

    Abrazos, Alesso ________________________________

    • Es muy difícil que hoy en día no haya un gordito incel, adoctrinado e izquierdoso trabajando en una de las tantas plataformas que existen (como WordPress, Yahoo. Gmail, etc.). Basta con que haya uno solo, y que meta un pedacito de código en el sistema para que los amantes de la democracia se las vean negras. Es inevitable… por el momento.

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