Se va el perro Canelo y llega el puerco Marrero

En la tradición comunista, cuando un miembro de la nomenclatura que ha estado involucrado en una situación de crisis menciona la palabra “autocrítica”, casi siempre es porque ya está marcado para la defenestración.

En una de sus recientes comparecencias ante la televisión cubana, el perro apaleado de los Castro, también conocido como Canelo, dijo lo siguiente:

“… y sobre la base de la autocrítica, de las cosas que tenemos que superar, lo que estoy llamando es que nosotros tenemos que seguir multiplicando los sentimientos de solidaridad, de sensibilidad, de respeto, de… bla, bla, bla

Lo dijo vestido con una guayabera blanca y cerca de él, con guayabera negra de eclipse en ciernes, estaba su posible sucesor, el gordo Marrero, el puerquito en ceba preferido de Alejandro “El Tuerto” Castro Espín.

Siempre, desde que lo pusieron a dedo estirado y aplausos titubeantes, dije que el verdadero nombre de Díaz Canel era Días Contados; y lo dije porque siempre lo vi como una figurita de transición, o como un pararrayos puesto para absorber el golpe de un pueblo enardecido por una carestía artificial que serviría, una vez defenestrado Díaz Canel, para hacer avanzar las posiciones de los hombres de “El Tuerto” dentro de la alta jerarquía de la Cosa Nostra castrista.

En estos momentos, el régimen Biden les está suplicando a sus homólogos de La Habana que hagan algo que sirva para que los inquilinos de la Casa Blanca, y sus burócratas pro castristas como Emily Mendrala, puedan decir que ya todo pasó, que el castrismo reconoció sus errores, que los culpables de la represión fueron separados de sus cargos, que esos culpables también estuvieron relacionados –de alguna forma oscura– con los “ataques acústicos” y que la nueva administración castrista, con el puerco Marrero a la cabeza, merece el beneficio de una duda forrada con la plata de los contribuyentes americanos.

La mesa estará servida entonces para que CNN (Castro’s News Network), Universión, The New York Pravda, The Washington Past y El Pis (allá en España) corran a gritar a los cuatro vientos que en Cuba hay un nuevo gobierno de “salvadores” dispuestos a dejar que los emprendedores prosperen, que los campesinos produzcan y que los exiliados cubanos puedan ocuparse de los suyos sin que medie la intervención de la mafia castrista. El Tuerto empezará a ser mostrado, claro está, como el gran estratega que pudo al fin legalizar a su familia mafiosa… chúpate esa, Michael Corleone.

Muchos cubanos dentro de Cuba pensarán que han derrocado a un tirano y que así fue como lograron que sus familiares detenidos regresaran a casa.  Pasada esa euforia inicial el exilio cubano, por su lado, se verá una vez más siendo reactivo y no proactivo. Descubrirá la patraña de castristas y demócratas, se rasgará sus ropas, protestará y olvidará que durante mucho tiempo algunos dijimos que enfocarse en Díaz Canel era un craso error, y que la verdadera rabia del perro estaba en la familia Castro y no en los monigotes que esos psicópatas son capaces de poner y quitar como si de utilería fueran.

Algunos pueden pensar que si esto que acabo de describir llegara a suceder, entonces el peor de los escenarios sería el regreso a una situación similar a la de Carter, a la Clinton o la de Obama. O sea, a los castristas haciendo y deshaciendo a su antojo en Cuba y en el mundo mientras los exiliados esperan, pacientemente, a que la bonanza del financiamiento demócrata pase y vuelva a empezar el próximo ciclo de descontento y represión.

Lamento avisarles que está vez no será así, lamento avisarles que si algo demuestran las últimas elecciones estadounidenses es que el socialismo está tocando a la puerta de los Estados Unidos de Norteamérica. Si eso es así, entonces el régimen Biden hará todo lo posible para empoderar al castrismo tanto como le sea posible y así convertirlo, junto con sus agentes del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla, en una fuente de apoyo en el asalto final contra la democracia americana.

¿Qué podemos hacer los exiliados cubanos para evitar que esto pase?

Muy fácil: Decirles a los cubanos que luchan dentro de Cuba, y a los burócratas del Partido Demócrata, que la libertad nunca será real mientras la familia Castro siga controlando los destinos del país.

La manifestación convocada para el próximo 25 y 26 de este mes, allá en Washington, es una muy buena oportunidad para hacerlo.

No la desaprovechen.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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9 respuestas a Se va el perro Canelo y llega el puerco Marrero

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  2. Alexander Rivas dijo:

    Como siempre genial. Y espero que no llegue a pasar y que esa mierda se acabe pronto

  3. Joshua_Ramir dijo:

    César, el puerco matrero fue mucho tiempo vice y presidente de Gaviota, de ahi a ministro del turismo, es decir siempre bajo el mando de Lopez-Callejas, se dice que son muy amigos. Al parecer polifemo y LC no se tragan, eso esta por probar, pero no me suena que polifemo le dé ordenes al otro familiar ni que coincidan en sus objetivos

    • Se va entonces LC, y el puerco matrero mostrará quién es su verdadero dueño. Tiempo al tiempo.

      • Joshua_Ramir dijo:

        🤣 si, veremos, al parecer papi los puede controlar aun… pero dime bro, a mi el tuerto me parece un cafre, para jugar tan ‘elegante’ tendria que tener un overlord 😁… fabio ya no esta no?

      • No creas que es tan difícil, son recetas muy viejas que solo necesitan ajustes pequeños para adaptarlas a las nuevas condiciones. Es un librito o un “manual del perfecto hijoeputín” que cualquier mediocre con poder, con mucho poder, puede aplicar. El tuerto controla la inteligencia y una buena parte del ejército. LC controla cuentas de banco. A la hora del cuajo, el plomo siempre ha mandado más que la plata. La pincha de Fabio nunca fue decirle a FC lo que tenía que hacer, de eso se encargaba Flavio. La pincha de Fabio siempre fue el Yuma… quiero decir… la agentura en en Yuma, una agentura que llega hasta nuestros días.

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