They stay, I won’t pay

Como ya ustedes saben, tengo un amigo que es capaz de viajar en los tiempos.

Quiero decir con eso que tengo un amigo que es capaz de moverse, a su antojo, entre los muchos devenires de esos tiempos que incluyen, como una más, esta línea entre pasado, presente y futuro que nos ha tocado vivir.

A veces, como fue en el caso del affaire Alan Gross, los viajes de mi amigo traen informaciones que después resultan ser confirmadas, a grandes rasgos, por el paso del almanaque en esta vida que estamos viviendo.

Otras veces, como fue en el caso de los mal llamados “Ataques Acústicos” –porque en realidad se trata del uso de un “Arma de Destrucción Neural”— las informaciones de mi amigo han quedado en un limbo temporal; o sea, han quedado a la espera de que el tiempo pase y las confirme o las rechace.

Tengo que confesar que ayer, en cuanto vi las protestas de los valientes cubanos contra el castrismo cobarde y asesino (valgan las redundancias) enseguida pensé en mi amigo y en sus viajes. La razón por la que pensé en él es esa gran incógnita que puede ser recogida en una simple pregunta ¿cuál será la respuesta del Régimen Biden al mal rato que los cubanos les están haciendo pasar al Régimen Castro?

Pensé en mi amigo, pero decidí no llamarlo, porque si algo sé sobre sus viajes es que no pueden ser forzados. A pesar de eso, y para mi electrizante asombro, hoy me llamó temprano en la mañana para decirme que había ido al 2234 y que sí, que en esa línea del tiempo sí había existido una protesta masiva como la que los cubanos le infringieron ayer al castrismo.

Sin esperar, le solté la primera pregunta:

  • Bróder, ¿cuál fue la respuesta del Régimen Biden?
  • Disculpa que te responda con otra pregunta, pero, ¿sabes qué?, en ese futuro del 2234 es así como le llaman: el Régimen Biden.
  • Ok, bróder, gracias por la información, pero, ¿cuál fue la respuesta?
  • Mira, de inicio, quisieron abrirse de patas para tirarle un cabo al Régimen Castro. De inicio predominaron, dentro del Departamento de Estado, una bola de chiquillos y chiquillas que habían sido ideológicamente adoctrinados y adoctrinadas –con las técnicas pavlovianas del premio y el castigo– en un odio visceral hacia los Estados Unidos, y en una adoración perruna y vergonzante hacia el castrismo.
  • Sí, sí, pero me dijiste que eso fue de inicio…
  • Déjame hablar, coño.
  • Ok, disculpa.
  • Esos chiquillos se las arreglaron, a pesar de todas las objeciones y argumentos de los líderes del exilio cubano en el Yuma, para presentar la posible caída del Régimen Castro como una verdadera tragedia para los intereses de los Estados Unidos en América. Que si el narcotráfico, que si las emigraciones masivas, que si los gastos federales, que si una posible crisis sanitaria y el copón divino.
  • Partida de sin…
  • Eso, eso, pero les salió el tiro por el recto, porque no contaron con dos cosas.
  • ¿Qué cosas?
  • La primera: que los cubanos no dejaron de protestar, que las protestas, al menos en la línea de tiempo a la que viajé, se prolongaron durante meses y meses.
  • Volao, ¿y la segunda?
  • Pepe el camionero.
  • ¿Qué?
  • Más bien, quién.
  • ¿Pepe el camionero, quién es ese?
  • Un camionero de Alberta, allá en Canadá, que decidió escribir en los costados de su gigantesco camión un cartel que decía “If they stay, I won’t pay”.
  • ¿Si ellos se quedan, yo no pago?
  • Algo así.
  • ¿Y entonces?
  • Nada, que el puto cartel se hizo viral y mucha gente, para joder, empezó a pintarlo en sus autos y en las ventanas de sus casas.
  • ¿Y eso qué?
  • Acere, déjame hablar, coño.
  • Perdón, perdón.
  • Nada, que a un periodista se le ocurrió ir a ver a Pepe para preguntarle a qué se refería él con eso de “If they stay, I won’t pay”. Lo fue a ver, le hizo la pregunta, y Pepe le respondió “Go figure”.
  • ¿Averígualo tú?
  • Algo así.
  • ¿Y entonces?
  • Nada, que los defensores del castrismo en el Yuma empezaron a decir que los viles cubano-americanos estaban planeando no pagar los impuestos federales mientras el Régimen Biden no hiciera algo real contra su amado Régimen Castro.
  • ¿Y era eso lo que estaban planeando?
  • Nunca se pudo saber, porque cada vez que alguien les preguntaba los cubanos respondían como Pepe el camionero.
  • ¿Go figure?
  • Exacto; pero entonces pasó que Luisito, un tipo que era dueño de una ferretería en la Calle 8, puso un cartel en la vitrina de su negocio que decía “se venden cajas fuertes a precios módicos”.
  • Jajajajaja.
  • Así mismo, se dispararon las ventas de cajas fuertes en el estado de la Florida y, a los pocos días, empezó a correr el rumor de que los cubanos estaban cerrando sus cuentas de banco para evitar que el gobierno federal les metiera mano a sus activos.
  • ¿Y qué hizo el Régimen Biden?
  • Sobre reaccionó, porque resulta que los marxistas que controlaban el Partido Demócrata ya habían predicho que uno de los puntos más vulnerables en su estrategia para imponer el Socialismo en el Yuma era, precisamente, una campaña a favor del no pago de los impuestos. Por eso, en cuanto vieron que el cartelito de Pepe empezó a coger fuerza, decidieron empezar con las amenazas, las presiones legales y las persecuciones.
  • ¿Y qué pasó?
  • Que aquello se les fue de las manos. Los gobernadores de los estados protegieron a los cubano-americanos y enseguida empezaron a sumarse, al cartel de Pepe, los venezolanos, los nicaragüenses y hasta los mexicanos.
  • ¿Y qué pasó con el Régimen Castro?
  • Los cubanos siguieron protestando y muriendo como héroes hasta que al Régimen Biden no le quedó más remedio que decirle al Comando Sur que parqueara un par de fragatas a doce millas… y se acabó la pesadilla.
  • ¿Y le pasó algo al Régimen Biden?
  • Bueno, como consecuencia de la caída del Régimen Castro, y gracias al titubeo inicial de los Yumas, los cubanos pudieron echarles mano a los archivos de la DGI castrista, y empezaron lo que en esa línea del tiempo se conoce como los “Havanaleaks”.
  • ¿Cómo los Wikileaks?
  • Exacto, y el mundo y la opinión pública del Yuma pudieron saber la enorme cantidad de traidores americanos que trabajaban para el Régimen Castro, incluidos una gran cantidad de altos jefes del Régimen Biden, entre los que estaban, por cierto, algunos y algunas de aquellos chiquillos y chiquillas que habían hecho todo lo posible por salvar a los asesinos de la Habana. Hubo una ola de suicidios dentro del Partido Demócrata, con algunos republicanos también, y el que no se suicidó fue porque tuvo el súper poder ese de la hipocresía anglosajona.
  • Bróder, esa línea del tiempo no se parece mucho a la nuestra, ¿eh? ¿Hay alguna…
  • Disculpa que te interrumpa, ¿tu sabes que pensé lo mismo mientras estaba allá?     
  • ¿Pudiste averiguar por qué?
  • No pude. Me empezó a faltar l energía y tuve que regresar, pero antes de hacerlo pude mirar algunas cosas.
  • ¿Y?
  • Una cosa que me llamó mucho la atención es que todas las propagandas de ropa interior de hombres, que vi mientras estaba allá, mostraban unos calzoncillos con un tiro muy largo, y cuando digo todas, te aseguro que fueron todas. No vi ni una sola con esos calzoncillos que parecen diseñados para capados. Hice una búsqueda en el internet de allá y encontré un artículo sobre una ley para los calzoncillos. Lo encontré en un sitio web llamado Wikinsidia…
  • ¿Cómo Wikipedia?
  • Sí, sí, el equivalente de Wikipedia, pero en cuanto entras te sale un cartel que dice, “nuestro objetivo es manipularlo, el de usted debe ser descubrir nuestras manipulaciones”.
  • Que línea del tiempo tan rara, bróder, ¿a qué se…
  • Bueno, los calzoncillos. Hay una ley, que es internacional, por cierto, que impide producir esos canzoncillitos para capados. La razón es impedir que la línea germinal de los hombres, o sea, los espermatozoides, sea alterada por influencias externas.
  • ¿Bróder, y eso que tiene que ver con las diferencias entre esa línea del tiempo y la nuestra?
  • No sé, quizás vivimos en un mundo de testículos apachurrados y hervidos en sudor; pero no me hagas caso… solo estoy especulando.  

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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2 respuestas a They stay, I won’t pay

  1. Pedro dijo:

    César, cual estrategia crees que puede dar resultado o al menos mantener la presión y no perder para que no ocurra como en Venezuela que las protestas duraron mucho tiempo y al final la gente se cansaron y no se logró tumbar la dictadura?
    O el caso cubano tiene otras características que pueden hacer surgir otras variantes para poder ganar
    _
    ya lo digo desde ya: If they stay, I won’t pay, y me voy a comprar mi caja fuerte y correr la voz

    • Hay que coordinar con los venezolanos y los nicaragüenses para que también salgan a protestar contra el socialismo asesino (valga la redundancia).
      Hay que presionar al Régimen Biden tanto como se pueda.
      Hay que presionar, pedir, rogar si es necesario a la comunidad internacional tanto como se pueda.
      Hay que hacerles llegar a los cubanos de dentro la idea de que este es el principio del fin, que este es solo el primer asalto de una larga pelea.
      Hay que decirles a los militares castristas que los que decidan no asesinar al pueblo se llenarán de gloria y respeto.
      Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero…

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