Crónica de una jugada cantada

Fue, como decimos en el béisbol, una jugada cantada.

Ya se sabía, desde mucho antes del pasado 3 de noviembre, que estas elecciones estadounidenses podrían terminar siendo manchadas por irregularidades y falta de transparencia.

Los signos, como las señas de los coach en el béisbol, estaban por todas partes.

Empecemos por decir que en los EE. UU. muchos estados carecen de procedimientos legales capaces de garantizar, con una alta certeza y como debe ser, que cada voto corresponda a un ciudadano.

Las identificaciones con fotos, la emisión de cartas de votantes, o el uso de las declaraciones de impuestos para emitir las boletas, han sido bloqueadas en muchos estados, y casi siempre por los equipos legales del Partido Demócrata.

La razón que se ha esgrimido para eso es “buenista” y reclama, con mucho énfasis ideológico, que los mecanismos de verificación del voto ponen obstáculos a los votantes de bajos ingresos y, por tanto, deben ser rechazados bajo el eslogan de evitar la “supresión de votantes”.

La consecuencia de ese “buenismo” es que en muchos estados es posible, al menos en teoría, votar varias veces pretendiendo ser una persona distinta en cada votación. Algo muy difícil de hacer en las zonas rurales (donde muchos se conocen) pero muy fácil de hacer en esas grandes urbes anónimas en las que, casualmente, el Partido Demócrata casi siempre gana.

Además de la baja capacidad en la identificación de votantes también existe, como una posible fuente de irregularidades electorales, la ampliación, hasta los límites del absurdo, de lo que se conoce como el voto en ausencia por correo.   

Esa modalidad siempre ha existido para personas que, por diversas razones, no pueden acudir a las urnas el día de las elecciones. El problema con su ampliación, también bajo el eslogan de evitar la “supresión de votantes”, es que se convierte, por tres razones fundamentales, en otra posible fuente de irregularidades.

La primera razón es que un bajo volumen de votos por correo permite a las autoridades electorales verificar la identidad de los votantes, y la fecha de emisión del voto de una forma mucho más exacta. Algo que es muy difícil de hacer cuando el volumen de las boletas recibidas se multiplica varias veces.

La segunda razón es que el voto masivo por correo permite hacer lo que se conoce como “colectas de votos”; o sea, el envío de buenas almas que, bajo el eslogan de estar luchando contra la “supresión de votantes”, van de sitio en sitio solicitando boletas que nadie puede verificar si ya estaban llenas cuando fueron colectadas, o si no fueron llenadas bajo la influencia del alma caritativa que las recogió.

La tercera razón es que, en ausencia de mecanismos de verificación adecuados, la colecta de boletas se presta para el vertido de grandes cantidades de boletas falsas, dentro de los centros de conteo, según las conveniencias de uno u otro partido político.

Una de las cosas que llama la atención en estas elecciones es que, mucho antes del inicio de la pandemia del virus chino, el Partido Demócrata intentó legislar, y en muchos casos logró hacerlo, el aumento del acceso al voto por correo.

Otra cosa que llama mucho la atención es que, en los meses previos a las elecciones, los abogados del Partido Demócrata iniciaron cientos de demandas legales, en muchos estados, intentando bloquear las medidas propuestas por los abogados del Partido Republicano para garantizar la legalidad del voto por correo.

Esas medidas, que van desde la firma de un testigo asegurando que la persona que vota es quién dice ser; o que se deba comparar la firma del que vota con la firma que haya dejado antes en algunas de las bases de datos del gobierno, fueron exitosamente bloqueadas, en algunos casos, por los abogados del Partido Demócrata.

La otra fuente importante de posibles irregularidades es el uso cada vez más frecuentes de sistemas electrónicos de voto que son mucho más eficientes pero que abren, por ser ordenadores, la posibilidad del jaqueo y de la interferencia a distancia sobre los resultados de una votación. Sus vulnerabilidades, por mucho que los fabricantes lo nieguen, ya han sido demostradas muchas veces.     

Lo hasta aquí descrito es el sustrato de unas irregularidades que no necesariamente tienen que ocurrir o, más importante aún, no necesariamente tienen que ocurrir de una forma masiva y evidente. Quiero decir con esto que, el hecho de que una irregularidad pueda suceder no es garantía, para nada, de que suceda.

Lo que cambió en estas elecciones no fue el sustrato de las irregularidades, sino una serie de señales que indicaban que ese sustrato podría ser usado de una forma tan masiva y evidente que indicaría, de suceder, no una preferencia por un candidato u otro, sino un desprecio absoluto por los más elementales principios de la democracia.

Si miramos de una forma racional los últimos cuatro años de la administración Trump, podemos observar una campaña política, en su contra, que tiene todos los indicios de un profundo desprecio por la verdad, la ley, la decencia y la democracia.

Es difícil concebir a una persona respetuosa de la democracia que no sienta nauseas por la forma en la que los medios, y las encuestas, intentaron influir en las elecciones del 2016, cuando dieron por ganadora inobjetable a una candidata, Hillary Clinton, que distaba muchísimo de esa posición.

Es difícil concebir a una persona respetuosa de la ley que no sienta nauseas por la forma en la que muchas instituciones que se encargan del cumplimiento de esa ley, como el FBI o el Departamento de Justicia, fueron usadas como armas (por la administración Obama) para acusar a un presidente, con pruebas absurdas y fabricadas, de haber hecho colusión con Rusia.

Es difícil concebir a una persona respetuosa de la verdad que no sienta nauseas por la forma en la que los medios se prestaron para una campaña de descrédito, basada en esa supuesta y absurda colusión con Rusia, con la que machacaron al presidente durante meses, incluso cuando ya sabían que no era verdad, y por la que nunca han pedido algo ni remotamente parecido a una disculpa.

Es difícil concebir a una persona decente que no sienta nauseas al escuchar las noticias del ordenador del hijo de Joe Biden y la forma en la que esa noticia fue silenciada, no investigada, y minimizada, por unos medios que siempre se han proclamado como guardianes de la verdad, el “buenismo” y la decencia.     

Fue realmente difícil observar el circo de la absurda, innecesaria e infundada impugnación del presidente, o el bloqueo del segundo paquete de ayuda por la pandemia, sin preguntarse cuáles son los límites de un partido político, el Demócrata, que es capaz de usar a su propio pueblo como el daño colateral de su odio a un presidente.

A todo eso hay que sumarle el hecho de que en las semanas previas a las elecciones la retórica de Nancy Pelosi indicaba una certeza absoluta, e inconmovible, de que Donald J. Trump nunca se reelegiría como presidente.

Una retórica que parecía demente cuando se observaba el comportamiento de la economía estadounidense, el entusiasmo en los mítines políticos de Trump o sus tasas de creciente aceptación entre todas las minorías. Algo que contrastaba, de una forma lastimosa, con los mítines vacíos de Biden y con su escaso interés en hacer una campaña electoral consistente.

Es esa combinación del sustrato de las irregularidades, con la actitud antidemocrática del Partido Demócrata, la que llevó al presidente Trump, y a muchos analistas, a avisar de que estas elecciones podrían ser manchadas por irregularidades y falta de transparencia.

Como sucedió.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
Esta entrada fue publicada en Cuba. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Crónica de una jugada cantada

  1. pedrin dijo:

    se acabo la confianza en el sistema de voto americano. los democratas han llegado al punto de hacer lo que sea necesario con tal de no perder el poder. estamos jodidos a menos que el partido republicano se ponga los pantalones como corresponde y enfrente a estos pandilleros.

  2. lazarojordan dijo:

    Comparto que la jugada estaba cantada. Y sabemos que estos problemas de los softwares se conocen desde el 2010 o antes inclusive. Por qué los Republicanos permitieron que estos softwares continuasen siendo utilizados cuando habia precedentes que demostraban la falsedad de otras elecciones locales donde fueron empleados? Por que no hubo una denuncia masiva ante la prensa y por los medios de difusión a la mano del Presidente de que estos softwares podían ser utilizados y haber alertado de esta situación a la ciudadania completa? Me parece que nos falta alguna información clave que no ha sido brindada para tener una imagen de lo que ha estado sucediendo y de su verdadera magnitud. Tengo la intuición de que esto no se ha acabado todavía y que una gran sorpresa será introducida en toda esta vorágine. Otros elementos que me llevan a pensar así es la respuesta bastante calmada por parte de Trump y los cambios de algunos miembros del gobierno en posiciones claves e importantes. Al tanto de la opinión y comentarios tuyos y de los lectores. Cordialmente

  3. Hay que ridiculizar el pensamiento “esto no puede pasar en este país”. Cualquier cosa puede pasar en cualquier país, como demuestra la historia. Actuemos para que los Estados Unidos, el país más más próspero, avanzado y compasivo del mundo, no abandone los principios que le permitieron alcanzar ese lugar cimero. Hay que derrotar a los que quieren que Estados Unidos copien un sistema que ha fallado en todos los sitios que se ha implantado, incluyendo Suecia. Sí, claro, hay cosas malas o que se pueden mejorar dentro de este país, pero debe hacerse dentro del exitoso sistema que inventaron los padres fundadores, el que quieren desmontar en nombre del progreso y la igualdad. Que cierren el Estado de Oregón y prueban en pequeño. Tendremos que rescatarlo pocos años después de la pobreza y el sometimiento.

  4. click here dijo:

    Excellent site you’ve got here.. It’s difficult to find high quality writing like yours nowadays.
    I honestly appreciate people like you! Take care!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s