Trump y el segundo salto

Hay un ángulo del odio hacia Donald J. Trump que hemos pasado por alto, y que me gustaría conversar antes del próximo 3 de noviembre.

Dejemos de hablar, por un momento, de revoluciones sociales.

Hablemos, para cambiar, de saltos cualitativos en el desarrollo de la humanidad.

Digamos, para aclarar, que un salto cualitativo es un reactor capaz de generar revoluciones.

Hasta ahora solo uno de esos saltos nos ha tocado en suerte.

Sucedió hace alrededor de 13 mil años y hoy lo conocemos como la “Revolución del Neolítico”.

No fue una revolución; fue, en realidad, un salto cualitativo, o un reactor del que salieron muchas de esas revoluciones que hoy disfrutamos o padecemos.  

Hasta ese momento éramos simples cazadores y recolectores.

Hasta ese momento habíamos pasado cientos de miles de años en la precaria situación de andar siempre recolectando o matando; y de vivir en pequeños grupos nómadas que a duras penas podían pasar un invierno sin morirse de hambre.

Entonces ocurrió el salto y, en un período relativamente corto de tiempo, inventamos la agricultura, la doma de los animales, las primeras ciudades y la esclavitud.

Pudimos, por primera vez, tener algo más que tiempo para pensar. Pudimos tener, por primera vez, personas que solo se dedicaran a hacerlo. Y fueron esas personas las que mejoraron la agricultura e hicieron posible que los excedentes de producción fueran cada vez mayores.

Así surgieron las grandes ciudades y así crecieron, con ellas, esos grupos de pensadores que generaron –por solo mencionar algunas– las revoluciones del lenguaje escrito, las matemáticas, la astronomía, la Historia, las religiones morales y la obtención de cada vez mejores materiales.

Si nos fijamos bien, podemos observar que en todo eso hubo un ciclo de retroalimentación positiva; o sea, que lo que se inventaba ayudaba a poder inventar más; y es de ahí de donde sale la idea de un reactor, o de un generador de revoluciones. Mientras más hacíamos, en mejores condiciones estábamos de poder hacer más.

Inventamos la rueda y la navegación, aumentó la extensión de nuestros desplazamientos y de esa forma entraron en contacto culturas distantes y distintas que empezaron a intercambiar conocimientos e invenciones que habrían podido quedar, algunos lo hicieron, aislados del saber común.

Una mirada con vista de águila, a los últimos 13 mil años del desarrollo de la humanidad, indica que todas las ventajas que disfrutamos hoy son consecuencia de un crecimiento que empezó a partir de esa mal llamada “Revolución del Neolítico”.

A partir de ella surgió el método científico, pasamos de la revolución agraria a la industrial y de esa a la informacional. Construimos ferrocarriles e inventamos máquinas movidas por el vapor. Dominamos la electricidad y creamos la producción masiva de bienes de consumo. Descubrimos el valor de la información y en poco tiempo surgió esta era digital que hoy vivimos.

Todas esas revoluciones, aunque fueron capaces de generar reordenamientos drásticos de nuestra forma de vivir y pensar, no alcanzaron, ni de lejos, a modificar nuestra esencia de Homo sapiens.

Todavía cargamos, en lo esencial, con una buena parte de las características de aquellos cazadores y recolectores que un día, quizás por azar, descubrieron la agricultura.

Nuestro cerebro, nuestro metabolismo y nuestro cuerpo siguen siendo, a pesar de haber cambiado mucho, estructuras seleccionadas para cazar o recolectar, para huir o atacar, o para disfrutar las simplificaciones y detestar las complejidades.

Hoy, 13 mil años después, todo eso está a punto de cambiar en lo que será el segundo salto cualitativo en la historia de la humanidad.

Hoy empiezan a confluir desarrollos científicos y tecnológicos extraordinarios que serán capaces de transformar al Homo sapiens –a menos que decida desaparecer como especie– en algo que, para empezar, tendremos que aprender a nombrar.

Todas las piezas del próximo reactor, o generador de revoluciones, ya están creadas, solo queda esperar a que confluyan y empiecen a interactuar, en ciclos de retroalimentación positiva, para que ocurra el segundo salto cualitativo en la historia de la humanidad.

La computación cuántica (CC), que es capaz de hacer en unos pocos segundos cálculos que de otra forma llevarían miles de años, ya existe. Igual, ya es una realidad la Inteligencia Artificial (IA); o la capacidad que ya tienen muchos programas de hacer la cosas mejor y más rápido que el cerebro de los seres humanos.

Es fácil visualizar entonces que tanto la Computación cuántica como la I. A. pueden confluir en un ciclo de retroalimentación que permita crear programas cada vez más poderosos y eficientes capaces, por ejemplo, de crear nuevos materiales y desarrollar aún más eso que hoy ya conocemos como Nanotecnología (N).

Dos consecuencias evidentes se desprenderán de ese desarrollo de nuevos materiales que ya está sucediendo. Una es la inevitable mejoría de los ordenadores cuánticos y tradicionales. La otra es la creación de dispositivos cada vez más eficientes para la captación y el almacenamiento de la energía obtenida a partir de la luz solar.

A eso hay que sumarle que, tanto la Inteligencia artificial como la Computación Cuántica y la Nanotecnología, confluirán para desarrollar aún más los avances de la Robótica, el Internet de las cosas, la impresión en tres dimensiones y el transporte aéreo y terrestre con drones y vehículos autónomos.

El resultado de todo eso será una humanidad con independencia energética. Eso generará comunidades aglomeradas en mega urbes concebidas y optimizadas por ordenadores; o dará lugar tanto a refugios individuales y autosuficientes como a pequeñas comunidades.

Todos tendrán acceso directo e inmediato a todos los conocimientos adquiridos en los últimos 13 mil años y tendrán también, a su disposición, la enorme capacidad productiva de los robots, del transporte automatizado y de la impresión en tres dimensiones.

A pesar de esos cambios, todavía seremos el Homo sapiens.

La primera etapa para que empecemos a dejar de serlo será la entrada en el reactor (del segundo salto) de los enormes avances que generarán las tecnologías antes descritas en la medicina, la biotecnología y, sobre todo, la neurología. Por primera vez podremos modificarnos genéticamente sabiendo, gracias a los ordenadores, las consecuencias reales y seguras de esas modificaciones. Por primera vez desaparecerán para siempre las enfermedades neurodegenerativas.

No solo seremos una especie que vivirá más y mejor; sino que poco a poco tendremos más tiempo y recursos para, por primera vez, conocernos de verdad. La razón de eso la puedo explicar con una imagen: Una escoba no permite entender cómo funciona una barredora de nieve, pero una barredora de nieve sí lleva consigo, inevitablemente, el funcionamiento de una escoba.

El cerebro humano ha sido, hasta fecha reciente, el objeto más complejo y con mayor capacidad de cómputo que existe en la naturaleza. Solo con el advenimiento de la Computación Cuántica y la Inteligencia Artificial el cerebro humano fue capaz de crear un objeto con una capacidad de cómputo superior a la suya. Es inevitable, entonces, que ese objeto sea usado, como una barredora de nieve, para entender a ese escobillón que llamamos “nuestra mente”.

Ese será el inicio del fin del Homo sapiens, o el surgimiento de una nueva especie que inevitablemente tendrá que hacer simbiosis con los ordenadores.

Como mismo muchos virus y muchas bacterias hicieron simbiosis con los seres humanos; o como mismo los seres humanos se vieron obligados a hacer simbiosis, para sobrevivir, con objetos como el pedernal, la lanza, el fuego, etc., no nos quedará más remedio, si queremos seguir existiendo, que hacer simbiosis con los ordenadores.

La enorme cantidad de información generada por la humanidad en los últimos 13 mil años ya rebasa, con mucho, la capacidad de cómputo de nuestro cerebro. Igual, esa enorme cantidad de información ha interactuado entre ella, y con nosotros, para crear niveles de complejidad que nuestra mente interpreta como un insulto. Durante los cientos de miles de años que fuimos cazadores y recolectores nuestra psiquis fue seleccionada para disfrutar las simplificaciones y detestar las complejidades.

Es por eso que cada vez que la humanidad ha aumentado drásticamente su nivel informacional siempre ha existido una reacción violenta. Algunos han llegado incluso a establecer una correlación directa entre el surgimiento de la imprenta y el aumento de la crueldad de la Inquisición, entre la Radio y el comunismo, entre el Cine y el nazi fascismo, entre la Televisión y el terrorismo de masas, o entre el Internet y el fundamentalismo religioso.

Hoy la humanidad está siendo asolada por una ola de violencia que bien podría deberse, entre otras cosas, al extraordinario aumento de la información, la complejidad y la incertidumbre, que generan los llamados medios sociales.

Para que todo eso se detenga tiene que suceder un segundo salto que ocurrirá en, y desde, los Estados Unidos de Norteamérica. Ese es el país, o el territorio, que está años por delante, del resto del mundo, en el desarrollo de esos elementos que conformarán, o ya están conformando, el próximo reactor o generador de revoluciones.

Una de esas revoluciones será, claro está, el entendimiento de las causas reales, tanto sociales como psicológica, que subyacen en el centro de muchos de los reclamos fanáticos o fundamentalistas que exhiben esos ideólogos que nos asolan hoy.

Para que eche a andar el reactor solo hace falta la voluntad política de liberar la creatividad y el emprendimiento de la sociedad estadounidense.

Una voluntad que está siendo atacada por esos políticos que, ya sea por sobrecarga de complejidad, porque intuyen que las falsedades de sus ideologías pueden quedar al descubierto, o porque trabajan para intereses foráneos, consideran como un verdadero insulto a sus personas y existencias.

Esa voluntad política se llama Donald J. Trump.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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20 respuestas a Trump y el segundo salto

  1. Miguel Iturria Savón dijo:

    Gracias por el artículo, César. Expone de forma clara y precisa un resumen de la evolución humana desde el surgimiento de la agricultura y la ganadería hasta la inteligencia artificial. La Revolución neolítica es aún el despegue de la civilización… Excepcional. Saludos, Miguel Iturria Savón.

  2. habanera1 dijo:

    Cesar, siempre le digo a mis amigos: si no gana Trump, atrasaremos 100 años en la evolución. Parece que me quedé corta en la cuenta. Gracias por tu aguzada vista de águila.

    • La cosa pinta para segunda edad oscura, pero va a ganar.

      • habanera1 dijo:

        Cesar, disculpa use este espacio para una pregunta sobre tu libro, pero, yo conocí en Cuba al comandante Roque, fui amiga de su hijo Roberto y de su esposa de aquellos tiempos que es, mi mejor amiga. No veo lo mencionas cuando hablas del Granma y la expedición… tenia entendido fue su timonel ..

      • Sí, ese fue el que se cayó al agua. No, no lo mencioné. El timonel fue Collado, que ya se sabe que era comunista. De Roque no he podido encontrar todavía que fuera comunista. Tengo fuertes sospechas, pero no he podido confirmarlo. Es muy probable que haya trabajado con Collado en la Marina durante la II Guerra Mundial, pero no tengo la confirmación. ¿Sabes si Roque era comunista antes del Granma?

      • habanera1 dijo:

        No lo se pero voy a indagar.

      • habanera1 dijo:

        Cesar, eso me respondio Roberto, el hijo del Comandante Roque.
        “Respecto a lo de mi padre, no fue comunista antes del 59, era del partido ortodoxo. Y nunca fue realmente comunista, sino se integró a la realidad política nacional, como millones de otros.”

      • Bueno saberlo, gracias.

      • habanera1 dijo:

        This is explosive. Imagino lo viste. Quiero postearlo en Twiter pero no puedo. Consideralo tu.
        https://video.foxnews.com/v/6209930642001#sp=show-clips

      • habanera1 dijo:

        Ya pude postear a Powell En Twiter. Sorry, es que tengo sueno..

      • habanera1 dijo:

        Hola Cesar, no estoy ya por Tweeter y no logro encontrarte en otro sitio asi que uso este que es la unica via de comunicacion que tengo contigo. Necesito una fuente de que en NY y otros estado sacaron inmates de prision para que votaran en las elecciones del 2020. He encontrado lo de Lebron y Bloomerg pero no esto que te digo. Yo estoy segura que eso ocurrio. Si conservas alguna noticia o alguna fuente sobre este tema, te lo agradecere mucho.Un abrazo y gracias por tu tiempo. Otra cosa. Me habia quedado con algunos apuntes sobre temas que tocaste con Alburquerque pero ahora salio el articulo de TIMES (https://time.com/5936036/secret-2020-election-campaign/) y creo que aporta algo ala dudas que planteaste. Bueno, luego sigo.

      • Estoy en Gab.com.
        Muchos presos fueron puestos en libertad bajo el argumento de que no se contagiaran con el Virus-PCC. Es muy probable que muchos hayan votado, pero en el clima de supresión de las informaciones que ya estamos viviendo va a ser muy difícil probarlo.
        Gracias por seguir en comunicación.

      • amagraes dijo:

        Yo, sabiendo lo que venia, guardé mucha informacion y recuerdo perfectamente eso de los presos. Pero no guardé ninguna. Acá en Miami, por ejemplo, se ha destapado una ola de violencia y crimen y en algunos hechos hay newyorkinos involucrados. Y bueno, Cesar, tratare de verte por ahi. No conozco ese sitio, lo exploraré. Saludos!!!!

      • Gab.com es como Twitter antes de que Twitter fuera comprado con miedos y promesas.

      • amagraes dijo:

        Ya estoy en Gap. Lo explorare.

  3. leopeso dijo:

    Cesi, muy buen artículo si lo leo desde una óptica secular, sin embargo, si bien estoy de acuerdo en que esa ola de violencia generada por el cúmulo de información a la que estamos expuestos pudiera comenzar en el monstruo,
    no creo a los Estados Unidos como el epicentro de ese reactor, sino al estado de Israel.
    Un abrazo mi hermano

    • Podría ser. La Israelí es una sociedad altamente innovadora, como todas las sociedades libres bajo asedio; y una buena parte del odio que le tienen los árabes que la rodean es precisamente por la enorme cantidad de complejidad que genera en una región, o una cultura, la árabe, que se caracteriza por su enorme rechazo a ese complejidad.

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