Payá vs Castro, segundo encuentro

El oficialismo atribuye la presencia de Rosa María Payá en Lima a  "maquinaciones secretas" - 14ymedio
  1. Oswaldo Payá y Harold Cepero fueron vilmente asesinados por el régimen castrista.
  2. Sus asesinatos no fueron perpetrados por la Seguridad del Estado del régimen.
  3. Sus asesinatos fueron una operación minuciosamente preparada, y ejecutada, por la Dirección General de Inteligencia (DGI).
  4. Existe una gran diferencia, una diferencia abismal, entre las operaciones de los esbirros de la Seguridad del Estado y las operaciones del aparato de Inteligencia.   
  5. Los interesados en asesinar a Oswaldo Payá fueron, claro está, los herederos reales de la dinastía, o sea: Raúl Castro, Alejandro Castro, Mariela Castro y Raúl Guillermo Rodríguez Castro.

Estoy convencido de las cinco afirmaciones anteriores; aunque tengo que reconocer que cualquier persona, que así lo desee, puede rechazarlas y tildarlas con el adjetivo que mejor se le ocurra.

Ahora bien, aceptar esas afirmaciones implica usarlas como punto de partida para un grupo de preguntas que son inevitables.

Las dos primeras, o ¿por qué lo hicieron? y ¿cómo lo hicieron?, ya las he explorado en textos anteriores, uno de ellos fue escrito, para evitar demandas legales, como una ficción.

La pregunta que me ocupa hoy tiene que ver con el cálculo, por parte de la Inteligencia castrista, sobre cómo enfrentar el extraordinario costo político de esos asesinatos. O sea, cómo evitar la consecuencia, muy posible para ellos, de que intentado resolver un “problema” no estuvieran creando otro aún mayor.

Con esto quiero decir que los analistas de la DGI tienen que haberse percatado de que el asesinato de Oswaldo podría dar lugar al surgimiento, a partir de sus descendientes, de uno o más líderes de la oposición que nunca, absolutamente nunca, podrían ser acusados de trabajar para el castrismo.

Esos tipos de líderes son una verdadera pesadilla para el régimen, y por dos razones fundamentales. Una es que son inmunes a los ataques de los agentes de influencia que el castrismo lleva décadas infiltrando dentro de las organizaciones opositoras y dentro del exilio. Chivatos muy bien entrenados para embarrar, a quien les ordenen, con la duda de la traición. El propio Oswaldo Payá fue blanco, en su momento, de esos profesionales del embarre.    

La otra razón es que, al estar libres de toda duda, esos líderes pueden atraer la ayuda de las organizaciones de promoción de la democracia del gobierno de los Estados Unido, y de esos exiliados cubanos que son muy poderosos pero que, después de décadas de traiciones reales, actúan con mucha cautela a la hora de brindar sus apoyos a las nuevas figuras que van surgiendo. Muchas de esas personas, e instituciones, son las que hoy empiezan a dar su apoyo a Rosa María Payá.

Es por eso que la DGI tiene que haberse visto obligada a calcular muy bien sus opciones antes de asesinar a Oswaldo y a Harold. Un cálculo que implicaba predecir, desde mucho antes de ejecutar esos asesinatos, cuál sería el comportamiento futuro de los descendientes de Payá; o qué podrían hacer ellos, los castristas, para lograr que asesinando a un líder no estuvieran creando la posibilidad del surgimiento de otro aún más poderoso.

La primera posibilidad, o que los descendientes de Oswaldo Payá no hicieran nada, deben haberla descartado de inmediato porque sabían, a partir de la extensa penetración de la vida privada del líder del MCL, que esos jóvenes crecieron bajo el ejemplo de su padre y siempre lo apoyaron incondicionalmente.

La otra posibilidad, que creo fue la que calcularon como más probable (y les salió mal), fue que los descendientes de Oswaldo Payá se conformaran con seguir siendo simples militantes del MCL y esperaran, pacientemente, a crecer dentro de la jerarquía de esa organización.

Esa posibilidad es la que más habría favorecido al castrismo.  La razón es que todos, absolutamente todos, los movimientos opositores en Cuba están penetrados por los agentes del régimen. Algo que deja de ser una proeza cuando recordamos que todos, absolutamente todos, los movimientos opositores en Cuba son organizaciones esencialmente abiertas.   

De esa forma, si los descendientes de Payá hubieran decidido seguir dentro de las filas del MCL, los agentes del castrismo, ya debidamente posicionados dentro de esa organización, se habrían encargado de impedir, mediante los bretes y conflictos que siempre alimentan desde las sombras, que esos jóvenes llegaran a tener una posición preponderante dentro de la organización.

La alternativa más peligrosa para el castrismo, o que los descendientes de Oswaldo Payá decidieran crear su propia organización, los analistas de la DGI pueden haberla visto como menos probable y también, por qué no, como muy vulnerable a esas campañas de descrédito que sus agentes generan con tanta eficiencia.

Siempre los podrían acusar, a los descendientes, de no continuar la “sagrada” obra del padre, y aprovecharían cualquiera de esos errores que cualquier político joven comente –sobre todo si ha sido abocado al liderazgo de una forma violenta— para machacar sobre ellos hasta crear una imagen de incompetencia.

Igual, ante la posibilidad de que los descendientes de Oswaldo Payá decidieran crean su propia organización, la DGI tiene que haber trabajado, desde mucho antes del asesinato, para posicionar agentes en el entorno de los descendientes del líder del MCL. Personas que estarían ahí, quietecitas, o con perfiles muy bajos, esperando la oportunidad para convertirse en celosos guardianes de los nuevos líderes.

Con todas estas consideraciones de fondo observé con mucho interés, en su momento, la decisión que tomarían los descendientes de Payá; y confieso que me alegré mucho cuando decidieron que fuera Rosa María quien llevara la antorcha de su padre, y que se dedicara a crear su propia organización: Cuba Decide.

Me alegré mucho porque a pesar de todos los errores que pudiera cometer, como todo político joven, y de todas las acusaciones que se pudieran verter sobre ella y sobre esa decisión, me pareció que era lo que menos esperaba el castrismo y, por tanto, lo más dañino para el régimen.

Igual, la inevitable presencia de agentes de influencia de la DGI, en el entorno de Rosa y de Cuba Decide, me pareció algo que podría ser neutralizado a partir de la verticalidad y la decencia de los principios que guían a Rosa en su lucha contra el castrismo. Creo que el tiempo ha confirmado, en lo esencial, esa predicción.

Otra cosa que me alegró mucho fue que Rosa María y Cuba Decide decidieran poner un fuerte énfasis en la denuncia internacional del régimen y, lo que es más importante aún, en la búsqueda de coaliciones con las naciones democráticas que estén dispuestas a aislar al castrismo, a denunciarlo como el régimen asesino que es, y a crear las condiciones adecuadas para una intervención humanitaria en Cuba.

Eso me alegró mucho, porque si algo demostró el asesinato de Oswaldo Payá, de Harold Cepero, de Laura Pollán y de otros opositores cubanos, es que el régimen ya ha decidido mostrar su verdadera cara asesina y despótica. Una naturaleza frente a la que los opositores cubanos están completamente indefensos y, lo que es peor, lo estarán mientras el mundo no se una para decirle al régimen que hay límites cuyas violaciones no quedarán impunes.

Eso es algo que tienen que recordar los opositores dentro de Cuba: si no fuera por Cuba Decide, y por toda la campaña internacional de denuncia llevada a cabo por Rosa María, y por los compromisos que se han ido derivando de esas denuncias, es muy probable que algunos de ellos ya estarían muertos.

Digo esto porque en fecha reciente se ha desatado una campaña de descrédito contra Rosa María y Cuba Decide, una cruzada que va desde acusaciones falsas y cobardemente anónimas sobre mal manejo de fondos, hasta denunciar como malvado el reciente éxito de Cuba Decide al poner en evidencia la maldad del régimen con la carga de ayuda solidaria que el castrismo retuvo en el puerto del Mariel.

Nunca he estado en contra de las críticas o sugerencias a los líderes de la oposición. Algunas veces las he hecho y me parece que son muy válidas siempre y cuando no rebasen ciertos límites. Me refiero a esos que marcan la frontera entre la decencia, la ayuda, la unidad, y sus antónimos correspondientes.

Para mi asombro, una buena parte de esa cruzada contra Cuba Decide descansa en una visión de pureza, y en un deseo de perfección para la Cuba del futuro, que me crean una gran incomodidad corporal. Lo hacen porque me recuerdan una de las tácticas más usadas por los esbirros del G2 en los inicios de los años 60s.

Le llamaban “la muela de Lingote”, y será el tema del post que publicaré la próxima semana.       

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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10 respuestas a Payá vs Castro, segundo encuentro

  1. pedrin dijo:

    los hay que desde el mismo principio como no habia que sacarle a rosa maria comenzaron miserablemente a decir que ella y su mama «vivian de la historia del padre» o sea viajaban por el mundo y en miami no trabajaban a costa del recuerdo de su papa.
    Son personas bajas y miserables, agente sembrados en el exilio para crear esa discordia y sembrar la duda. Uno de ellos ha repetido hasta el cansancio que a paya lo mato carromero, hasta fotos y todo publica constantemente, escribe miserias refiriendose a esta muchachita, pero hacerlo tan a menudo y con tanta rabia es la indicacion de cuanto le jode a la habana lo que ella logra. Los miserables asi son el mejor termometro para saber cuan bueno es el trabajo de los disidentes.

  2. Joshua_Ramir dijo:

    hoy precisamente salio uno de esos articulos en 14 y medio »la ayuda de la discordia»… no sé que pensar sobre él..

    • Cuesta trabajo entender por qué les molesta tanto ese intento de ayudar a los cubanos, y esa maniobra perfecta para dejar al castrismo en evidencia. Yo la aplaudiría si fuera ellos. Hay un elemento de irracionalidad en todo esto que apunta hacia lo peor. Es una pena.

  3. pedrin dijo:

    la rosita que clavo su espinita incomoda en el trasero verde olivo de la roboilusion.

  4. Félix Antonio Rojas G dijo:

    Nombres de los agentes del g2 infiltrados en el MCL?…

    • Algún día los sabremos, ponle el cuño. No te lo tomes a título personal. Todas las organizaciones abiertas son susceptibles de ser penetradas. Como lo está ahora Cuba Decide. Operar desde la negación de esa realidad es condenarse de antemano.

  5. Rafael Perez dijo:

    Quizá estoy hablando por mí pero no tengo que poner a prueba la falta de compasión y El desprecio de la dictadura hacia el pueblo cubano enviando hacia la isla un cargamento de ayuda que nunca los necesitados van a recibir. Recuerdo que una amiga llevo a mi casa a tres vascos no alineados con la izquierda, qué estaban horrorizados Pues en el hotel Riviera pudieron ver qué se vendía en la tienda latas de puré de tomate que aún tenían en sus cajas una precinta que indicaba eran donaciones de una organización solidaria española al pueblo cubano. Ellos incluso tomaron fotos y compraron una lata para mostrar el recibo a esa organización. Conozco de un matrimonio español que en su Segunda visita a Cuba pago de su bolsillo el Exceso de equipaje de todo aquello que tenía en su garaje que estaba bueno y no pensaban usar para tratar de satisfacer las necesidades de unos amigos cubanos y sus vecinos a los cuales conocieron en su primer viaje y cuando llegaron al aeropuerto la aduana les reequisó todo ese cargamento. Podría también citar a un canadiense casado con una cubana de Isabela de Sagua que en cuanto tuvo noticias de las afectaciones sufridas por los pobladores de Aquel lugar como resultado de un huracán lleno varias maletas y salió corriendo para Cuba para auxiliar a sus vecinos del pueblo y como también todo aquello le fue quitado en el aeropuerto. Puede que haya cubanos que no conozcan cómo son estas cosas en Cuba y que la retención de la ayuda recolectada por Cuba Decide y su posterior desaparición del puerto del Mariel les haya abierto los ojos a una realidad que siempre ha estado presente en la Cuba de los Castro. En mi opinión el envío de esa ayuda se trató más bien de un revuelo propagandístico, y ahora que Manuel Milanés quiere demandar al profesor lazo por difamar en relación con la ayuda en cuestión, Cuba Decide, le envío un conocimiento de embarque por el contenedor que según el mismo ha expresado públicamente contiene una cantidad de datos inexactos que pone en duda la veracidad de todo esto. Concediéndole a Cuba Decide el beneficio de la duda,. Veo que Rosa María está presente junto con Tania bruguera y Leopoldo López en una reunión en Noruega en la que se maneja el diálogo con la dictadura como forma de producir el cambio. Ese plebiscito vinculante que plantea Cuba decidí solo pudiera realizarse si se está de acuerdo con el régimen para su ejecución pues al final es este el que tiene la sartén por el mango y como yo siento que con las dictaduras lo único que se negocia es el día en que van a salir del poder no puedo estar de acuerdo con la posición de esa organización. Para mí es una actitud tímida y complaciente hacia un régimen cuya conducta en estas últimas seis décadas han traído los incontables males para nuestro país que todos conocemos.

    • Creo que la importancia de esos contenedores radicó en el momento en el que se hizo la colecta. Ya se sabía que el régimen estaba usando al pueblo como rehén de una forma mucho más cruel que la habitual, y ya se sabía que se avecinaba una crisis humanitaria en Cuba como nunca antes. En ese contexto, creo que la idea de los contenedores fue muy buena. Si llegaron o no llegaron, si los castristas se los robaron o no se los robaron, o si la ayuda llegó o no a manos de los destinatarios me parecen asuntos muchos menos importantes que la capacidad que tuvo la colecta y el envío para dejar al descubierto, una vez más, la naturaleza inhumana del régimen. La «exigidera» de «pruebas» y «transparencias» entre opositores siempre me ha parecido una táctica contraproducente e innecesaria. Lo dije cuando acusaron a Rodiles de mal uso de fondos, y lo dije cuando acusaron a Rosa de mal uso de fondos. Eso no lleva ninguna parte y solo favorece al castrismo. La mayor parte de esos fondos vienen de organizaciones (USAID, NED, CIA, etc.) que tienen agendas no públicas con las que los destinatarios de los fondos a veces tienen que cooperar de una forma que implica poca transparencia. Por ejemplo, ayuda monetaria directa a familias de agentes estadounidenses presos por el castrismo, o caídos en la lucha contra el castrismo. Por ejemplo, establecimiento de vías de comunicación que no pueden ser, para nada, públicas. Es verdad que el castrismo sabe eso, y que intenta insertar agentes para apropiarse, controlar, o seguir esos fondos, pero el trabajo de detección de esos agentes debe ser dejado a las autoridades competentes. En cuanto al diálogo con entidades no codificantes, como el castrismo, me parece una pérdida de tiempo; pero reconozco que puedo estar equivocado, sobre todo porque carezco de un montón de informaciones que los dialogan sí tienen o, al menos, creen tener. El reprendimiento o la obsesión que algunos opositores tienen con la figura de Rosa María Payá también me parece innecesario y contraproducente. El cúmulo de tareas que se pueden acometer para acabar con el castrismo son casi infinitas. Si alguien cree que Rosa se equivoca, pues que se dedique a hacer lo contrario de lo que Rosa hizo, y ya está. Gastar tiempo y energías en criticar y criticar, cuando hay tanto que se puede hacer, me parece absurdo… y sospechoso. Cuba Decide es una estrategia más, al que no le guste, que se baje de esa guagua y se monte en otra. Al final de lo que se trata es de que no existe una ruta que vaya directamente desde La Lisa (que es el castrismo) hasta El Vedado (que es la democracia). Eso quiere decir que como quiera que nos pongamos, tenemos que cambiar de ruta en un momento determinado. Eso de formar griterías entre guaguas no lleva a ninguna parte. La estrategia es montarse y seguir montado mientras esa guagua vaya en la dirección que consideramos correcta. Cuando creamos que la dirección ya no es la correcta, nos bajamos, le agradecemos al chofer el habernos llevado un poco más cerca de El Vedado, y nos ponemos a esperar la próxima (aunque venga llena). Ahora bien, no montarse y gritar, o bajarse gritando, me parece absurdo.

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