En respuesta al Sr. Sanguinetty

tres cubas

Acaba de salir publicado, en Diario de Cuba, un texto en el que el Sr. Jorge A. Sanguinetty defiende la opción del voto negativo en la próxima farsa electorera del castrismo.

El texto me ha dejado con esa extraña certeza de que el señor Sanguinetty habla de un país completamente distinto de ese que yo viví hasta los 32 años de edad.

Para ilustrar esa extrañeza he decidido comentar algunos de los pasajes del texto de marras.

Pero eso no quiere decir que [el castrismo] ignore los resultados aunque sean desfavorables”.

El castrismo siempre ha vivido de ignorar lo que no le conviene saber.

Los cubanos saben que eso que ellos llaman Cuba es en realidad tres países en uno: el que sale en la tele y en los periódicos, el que disfruta la clase dirigente, y el que sufre el pueblo.

Los dos primeros países, el de los medios y el de la nomenclatura, viven de ignorar activa y olímpicamente al tercer país, que es el de la realidad.

Ignorar es, entonces, una de las armas más poderosas que tiene la mal llamada revolución cubana. De hecho, hay muchos chistes sobre el tema. Uno de los más famosos es el de la puerca que pare 3 puerquitos y el jefe de la granja reporta 4, el del municipio 5, el de la provincia 6 y el ministro del ramo le reporta 7 al omnisciente Castro de turno.

Como la revolución es magnánima, 4 puerquitos son destinados al consumo de la población y 3 al turismo. De más está decir que el Granma y el Noticiero enseguida corren a reportar un sobre cumplimiento en la producción porcina.

Muchos de esos puerquitos, además que ignorados, nunca existieron.

Debe suponerse que entre las filas del castrismo y en la población habrá mucha curiosidad por saber cuáles serán esos resultados”.

¿Curiosidad? ¿En un país en el que para leer las ediciones antiguas del Granma hay que presentarse en la biblioteca con una carta de autorización del PCC provincial? Yo no sé de que curiosidad habla el Sr. Sanguinetty, pero en la Cuba que yo viví (hasta casi veinte años después que él se fue) la inmensa mayoría de los cubanos solo tenían dos curiosidades: qué comer, y cómo irse del país.

Pero en la búsqueda de una legitimidad ilusoria, el castrismo paga un precio en la forma de un riesgo inevitable: que los resultados sean masivamente contrarios al designio totalitarista de la Constitución; esto es, que el número de votos negativos sea demasiado alto”.

No hay riesgo alguno. Si existiera riesgo alguno sencillamente no habrían convocado al supuesto referendo. El Sr. Sanguinetty ignora la existencia de eso que en Cuba se llaman “los factores”.

Para mentir en las elecciones, o para hacer desaparecer cualquier riesgo, el castrismo no descansa, como en el caso de los puerquitos, en una sola fuente de trampa o maraña, descansa en al menos tres.

Están los aguerridos chivatos de los CDR, están los aguerridos chivatos del mal llamado Poder Popular, y están los aguerridos chivatos del Partido y la Juventud Comunista municipal.

Los cuadros de esos tres “factores”, apoyados por la policía y por la Seguridad del Estado, tienen como tarea de choque –en la defensa de los sagrados principios del bandidaje castrista– garantizar que las llamadas elecciones ocurran sin el más mínimo sobresalto; y que las cifras coincidan exactamente con las ya decididas, meses antes, por el Buró Político del PCC.

La idea de que los votos negativos van a ser contabilizados, y que sus cifras podrían filtrarse es una idea absurda cuando se pone en el contexto de las tradiciones electoreras que el castrismo se ha gastado hasta hoy. No existe ningún antecedente de votos filtrados, como tampoco lo hay de que la oposición haya podido hacer algo tan simple como postular a sus candidatos para las elecciones del Poder Popular. Los “factores” se encargaron de que eso no ocurriera.

Además, es importante recordar que el castrismo no busca legitimidad alguna con este referendo. El único objetivo de toda esta farsa es convertir en ley cimera el carácter despótico del régimen. Es reafirmar la ideología asesina sobre la que descansa ese despotismo mientras se intenta legalizar, con una aureola constitucional, la persecución del libre pensamiento (Decreto 349) y el asesinato de los opositores (derecho a “defender” el socialismo con las armas).

El referendo del próximo 24 de febrero marca ese punto en el que el castrismo se va a quitar la careta y va a declarar, a los cuatro vientos, el carácter despótico que le caracteriza desde 1959. Si algo, es un grito de que la legitimidad le importa un bledo.

Ningún totalitarismo es perfecto; el cubano menos. Cuba no es Corea del Norte ni la Unión Soviética de los gulags. Los resultados del referendo no se pueden encerrar herméticamente”.

Me da mucha pena, pero los totalitarismos de izquierda sí son perfectos. Tanto es así que no existe ningún ejemplo, ni uno solo, de uno de esos totalitarismos que haya sido derrotado de abajo hacia arriba. Todos caen de arriba hacia abajo (como el soviético y, por efecto de dominó, los europeos), o de afuera hacia adentro (como el de Kampuchea).

Decir que los resultados del referendo no se pueden cerrar herméticamente es hablar de cualquier país menos de Cuba. El Sr. Sanguinetty vivió en Cuba hasta 1967, y nunca tuvo que sufrir en carne propia una de las farsas electoreras del castrismo. Los cubanos que vivimos dentro del castrismo, el tiempo suficiente, sabemos que los resultados reales nunca se filtran y, en realidad, nunca existen, porque el castrismo siempre ha vivido de ignorar lo que no le conviene saber.

Por tanto, esgrimir la posibilidad de fraude como argumento a favor de no ir a votar es falaz y constituye un error estratégico que favorecería al castrismo”.

Todo lo contrario, no ir a votar es la única forma real de poner en evidencia al castrismo. Los argumentos que da el Sr Sanguinetty, a favor del voto negativo, parten de un desconocimiento absoluto de la realidad cubana, de la idea errada de que el castrismo se parece en algo a cualquier gobierno normal de este mundo, o de que al régimen le interesa legitimarse. Nada de eso es así, y quien pretenda lo contrario está mal informado o busca desinformar.

El único argumento válido a favor de ir a votar No es el miedo que los cubanos tienen a las represalias de un régimen que, totalitario al fin, todavía controla la vida y la suerte de una buena parte de la población.

El problema con ese argumento es que muchos cubanos dentro de Cuba, como Berta Soler, Antúnez, Rodiles, Biscet y otros más, han perdido ese miedo y están llamando a boicotear la próxima farsa electorera del castrismo.

No apoyarlos sería un acto de mezquindad política, y un desencuentro con la Historia.

 

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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Una respuesta a En respuesta al Sr. Sanguinetty

  1. pepin2013 dijo:

    Cesar: Muy bueno, aunque no he leido completo el articulo de Sanguinety. Con todos mis proyectos tengo menos tiempo que la gallina vanguardia y no estoy muy empapado del tema. Pero creo que, una consulta popular, es imposible sin la supervision real de organismos y personas de afuera. Y eso, los bichos de la isla nunca lo permitiran. Oh, afrenta a nuestra soberania!Un abrazo,pepin

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