Escudo, o se estrellan

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Siempre lo ha sido, pero ahora, más que nunca, es el momento de la unidad de todos los que luchan dentro de Cuba contra el régimen despótico de la familia Castro.

Las razones fundamentales son dos:

  1. La dinastía muestra su punto de más alta vulnerabilidad en los últimos sesenta años. El desprestigio de las llamadas ideas de izquierda, la desaparición de Venezuela y Brasil como hospederos a parasitar, el envejecimiento de la cúpula castrista, la muerte cercana de Raúl Castro, la falta de méritos “revolucionarios” de los herederos designados a dedo, y la elección de Donald Trump como presidente de los EE UU, traen como consecuencia que al castrismo solo le quede una fuente de legitimidad: la represión brutal.
  2. A partir del punto anterior es fácil entender el peligro que se cierne sobre la vida de los actuales opositores pacíficos al castrismo.

La indefensión es el signo que ha agrupado a los opositores al castrismo desde 1959. Poco importa si fueron antiguos batistianos, demócratas convencidos, alzados, micro-fraccionarios, defensores de los derechos humanos, periodistas independientes, católicos amantes de la libertad, blogueros juveniles, mujeres cansadas de tantos abusos, o personas dispuestas a marchar por las calles de La Habana. Todos comparten una abismal indefensión ante la poderosa maquinaria represiva del castrismo.

Durante décadas los castristas les hicieron creer a los cubanos y al mundo que su brutal maquinaria represiva era de una benevolencia rayana en la santidad. La ausencia del recurso de habeas corpus, el amordazamiento de la prensa nacional, las infrahumanas condiciones de las cárceles cubanas, y el silencio cómplice de los medios occidentales, hicieron posible crear eso que el castrismo siempre ha reconocido como su “reserva de sangre”.

Pero pasó el tiempo, los cubanos siguieron protestando y si algo dejaron en claro las oportunas muertes –para el castrismo– de Orlando Zapata, Oswaldo Payá, Harold Cepero, Laura Poyán y muchos otros, es que esas protestas obligaron al régimen a quitarse la careta de la falsa benevolencia para dejar al descubierto su esencia gansteril y asesina.

Una esencia que es, siempre lo ha sido, tan soviética y estalinista que todavía hoy es muy similar a los asesinatos de antiguos espías rusos ordenados por Putin, al envenenamiento del medio hermano que ordenó el gordito norcoreano, y a los ataques acústicos contra los diplomáticos estadounidenses en La Habana. Cuando de brutalidad se trata el pedigrí del castrismo se remonta hasta los huesos de Félix Dzerzhinski, el fundador de la inhumana Cheka.

La paradoja de estos tiempos que corren en Cuba es que nunca el despotismo castrista ha sido tan vulnerable y, al mismo tiempo, tan abiertamente asesino como lo es ahora. A pesar de eso, y de las oportunidades y peligros que eso implica, los opositores cubanos siguen sin lograr una unidad que resulta imprescindible, pues les permitiría retar al castrismo de una forma más eficiente y protegerse mejor, los unos a los otros, mientras lo hacen.

Es bien conocida la marcada y ancestral tendencia a la desunión que tienen los cubanos en asuntos de política. A esa tendencia, sin embargo, se suman otras dos que son tan o más paralizantes. La primera es el trabajo de los agentes de penetración que el castrismo siempre se encarga de emplazar en todas y cada una de las organizaciones que le combaten. La segunda es la influencia de los agentes y/o simpatizantes del castrismo que viven fuera de Cuba y que, bajo el manto de “ayudar” a los opositores, se dedican a influir para que estos nunca tomen las decisiones que más afectarían a la familia Castro.

El problema con esas tendencias es que son tan inevitables –por ser parte de una idiosincrasia que es muy difícil de cambiar y de las vulnerabilidades propias de las organizaciones abiertas y no violentas– que obligan a trabajar con ellas. La clave, entonces, está en crear un grupo de principios básicos o estrategias de luchas que inmunicen, tanto como sea posible, contra el clima de desconfianza que generan las penetraciones y manipulaciones del castrismo. Solo así se podrá lograr algo parecido a la tan necesaria unidad.

Les toca a los opositores dentro de Cuba decidir cuáles serían esos principios básicos. Algunos de ellos, sin embargo, me parecen tan evidentes que me atrevo a mencionarlos.

  1. Dada la naturaleza totalitaria y amoral del castrismo todas las organizaciones opositoras parten de reconocer que pueden estar penetradas y que son, por tanto, vulnerables a manipulaciones.
  2. Para evitar lo anterior es necesario crear un grupo de principios básicos en la lucha contra el castrismo que sirvan para minimizar, tanto como se pueda, las manipulaciones del régimen y las divisiones de la oposición.
  3. El castrismo no es reformable y las leyes castristas son una farsa. Cualquier intento de usarlas, sobre todo después de la brutal reacción del régimen al Proyecto Varela, es en vano y puede ser contraproducente.
  4. La oposición no busca ninguna reforma. La oposición busca el derrocamiento del régimen despótico y dinástico de la familia Castro, la libertad de los presos políticos, el fin del sistema unipartidista, la disolución de la ilegítima Asamblea Nacional, la legalización de la libertad de asociación, el derecho a la propiedad privada, la creación de una ley de partidos políticos, y la convocatoria a unas elecciones presidenciales con voto secreto y directo que sean supervisadas por los organismos internacionales.
  5. De los tres caminos posibles para el derrocamiento del régimen –de arriba hacia abajo, de afuera hacia adentro, y de abajo hacia arriba— la oposición siempre priorizará el tercero, o sea, el trabajo político directo para convencer a un número cada vez más creciente de cubanos que la protesta pacífica es el mejor de los caminos hacia la democracia y el bienestar.
  6. Del punto anterior se desprende que la lucha es en las calles, ya sea mediante las protestas pacíficas o mediante el proselitismo encaminado directa y evidentemente a sumar más ciudadanos cubanos a las mismas.
  7. Cada organización opositora tendrá absoluta libertad para acatar, o no, los principios anteriores. Las que lo hagan tendrán la responsabilidad moral de coordinar sus acciones con las homólogas para así buscar, tanto como sea posible, que esas acciones sean sinérgicas y no antagónicas.
  8. Dado el peligro de muerte que pesa sobre los opositores cubanos no puede existir un líder de la oposición ni una organización rectora de la misma. De ser así el castrismo se encargaría inmediatamente de eliminarlos. Solo la existencia de un grupo de líderes y organizaciones trabajando en conjunto, y con los mismos principios, podrá minimizar los asesinatos “legales” del régimen.
  9. Las organizaciones que acaten estos principios se comprometen a nunca denigrar a otra organización, sea homóloga o no, por el simple hecho de tener opiniones distintas. Al mismo tiempo, las organizaciones que acaten estos principios se comprometen a nunca considerar como ofensivos los llamados a explicar cómo ayudan, o no, sus posiciones a la causa común de los opositores.
  10. Cada organización que acate estos principios se compromete a pedirle a los grupos solidarios, que la ayudan desde el exterior, que inicien una campaña proactiva –y coordinada con la de los otros grupos— para proteger la vida de los opositores cubanos.
  11. Ya va siendo hora de que los opositores cubanos no tengan que esperar al asesinato de uno de ellos para iniciar una campaña internacional de denuncias. Teniendo en cuenta el poder omnímodo del castrismo y la larga lista de opositores muertos en circunstancias no esclarecidas ya va siendo hora de iniciar la campaña proactiva bajo el lema “Temo por ell@s”. Un llamado a la comunidad internacional sobre el peligro que se cierne sobre esas mujeres y esos hombres que osan oponerse al despotismo castrista (como Berta Soler, Rosa María Payá, Ailer González, Eduardo Cardet, Antonio Rodiles, Antúnez, y muchos más).

Si lo opositores dentro de Cuba no buscan la unidad, el régimen los neutralizará uno a uno, o una a una, y la dinastía será eterna.

Ya va siendo hora de que se unan.

 

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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3 respuestas a Escudo, o se estrellan

  1. MJ Ramee dijo:

    vamos a ver si se produce el milagro… o si un poco de las 3 logran completar una cuarta

  2. H.Menéndez dijo:

    Pericles

    Concuerdo con muchos de estos elementos del pronóstico.
    Es más, un nuevo aparato de gobierno, con la ausencia de una figura poseedora de la aureola del apellido histórico, subordinado a un PCC, -que aunque inicialmente siga bajo la tutela de Raúl-enfrentará, a corto o mediano plazo, un modelo de dirección diferente al tradicional, en el cual la autoridad absoluta se concentraba en una sola mano… mano, -Partido que manda y supuesto Gobierno que obedece-a la que también le resta poco tiempo para salir de circulación y entregarla a otra generación más joven, desprovista del renombre que le respaldaba.. Lógicamente, a este nuevo formato le resultará más complejo el diario trajinar, la decisiones de cada día, por cuanto. frecuentemente tendrán que elegir entre lo que habrá que decidir para conservar el mazo, en particular en el ámbito económico y lo que será necesario decidir para concordar con “la máxima autoridad para la dirección y las decisiones” como más o menos establece la Constitución que aprobamos.

    La unidad entre los movimientos y liderazgos opositores resulta fundamental. Pero su fraccionamiento y diversidad de estrategias conspiran contra un posible éxito.
    Esto, no es excepcional ni históricamente desconocido. De una parte la aspiración a la jefatura máxima de cada uno de los grupos, que ninguno probablemente estaría dispuesto a delegar en otro, o siquiera compartir. De otra, la penetración histórica y conocida del aparato que mantiene el flujo de información actualizado y en general, a mi modesto entender, una ausencia de respaldo popular, producto, de una parte de las medidas que lo impiden y de otra, de una confiabilidad muy restringida de los que constituirían su apoyo.

    El estilo Soviético, no se adoptó por convicción ideología, sino por conveniencia coyuntural y geopolítica. Pero resultó útil, junto al restos de los elemento para conseguir el objetivo fundamental en ese momento, la conservación del poder.

    Las “protestas” de nuestra sociedad, en particular en vida de Fidel, fueron esporádicas y de bajo ruido, salvo excepciones como la del Mariel y el maleconzazo_ Si somos objetivos habría que suponer que había un fraccionamiento del pensamiento popular: los que se lo creían, los que aparentaban que se lo creían, para mantener sus beneficios, los que no se lo creían, pero le temían, los que no tenían otra opción, que simular que eran creyentes Etc. Etc.
    Sin dejar de tener en cuenta además, que la maniobra de la apertura, genero graves problemas y conflictos al receptor de la emigración, factor que estoy convencido también entró en la decisión de la estrategia de Fidel, para golpear en riposta.

    Algunos razonamientos:
    1- Tan pronto descubran al infiltrado y lo excluyan, ellos también resultarán excluidos.

    5- La protesta pacífica sería lo ideal. El problema es donde, como y cuando hacerla, y quien la programa y la dirige

    7- Cada formación opositora tendrá libertad…..libertad de quien… Como teoría democrática, muy razonable, como práctica del día a día ¿De que manera, considerando sus divergencias e intereses¿

    9- Me pregunto como y a través de que se haría convocatorias o comunicación de ideas. Para ello, por el momento, sigue sin existir ningún medio

    10- Desde el exterior, probablemente habrá gente que coopere, pues no corren riesgos. Desgraciadamente también hay muchos que viven de ello hace mucho. Si triunfan, también querrán su parte, porque el modus operandi tradicional se les termina.

    A pesar de todo yo soy optimista.
    Siempre he considerado que en nuestra sociedad ocurrirá una transición, como la Española tras cuarenta años de Franquismo; o la de Chile, a pesar de la enorme deuda de sangre en la que se apoyó y de lo positivo del éxito económico de su gestión, que sacó al país de la ruina y lo acercó al primer mundo..

    Conservo la esperanza de que a pesar de lo avanzado de mi edad, pueda verlo.

    Pericles

    —————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————

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