¿Por un mundo mejor?

better world

Estimados luchadores por la paz, nada genera más guerras que las tiranías. Basta recordar que los soldados de Lenin, Hitler, Stalin y Mao mataron más de 100 millones de seres humanos.

Estimados luchadores contra el hambre, nada genera más hambrunas que las tiranías. Basta recordar las que sufrieron la Unión Soviética, China y Corea del Norte para saber que los tiranos usan el hambre como un instrumento de control social.

Estimados defensores del planeta tierra, nada genera más polución que las tiranías. Basta visitar los ríos de La Habana, o respirar los aires de Beijing, para reconocer que las tiranías son máquinas generadoras de polución.

Estimados defensores del periodismo honesto, nada miente más que el periódico de un tirano. Basta leer el Granma de los Castro, el Pravda de Stalin o el Völkischer Beobachter de Hitler para descubrir el cielo de las noticias falsas.

Estimados defensores de las minorías, nada es más intolerante que una tiranía. Basta recordar a los tibetanos en China, a los homosexuales en Cuba y a los judíos en la URSS para descubrir que Mao, Castro y Stalin los aplastaron como si fueran gusanos.

Estimados defensores de los inmigrantes, la inmigración es un problema de las democracias. Las tiranías simple y llanamente prohíben el libre movimiento de las personas.

Estimados propugnadores del relativismo moral, nada le ha hecho más daño a este planeta y a la humanidad que las tiranías. Mientras ellas existan el mundo seguirá condenado a las guerras, el hambre, la polución, las mentiras, el exterminio y la intolerancia.

Estimados adictos a las endorfinas de la bondad auto-adjudicada, Donald Trump no es un  tirano. Es el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, fue elegido en elecciones limpias por 60 millones de ciudadanos de una de las democracias más antiguas y funcionales de este planeta. En cuatro u ocho años se irá para su casa.

Estimados luchadores por un mundo mejor, la lucha es contra Putin, Maduro, Castro, Mugabe, Correa y Ortega; contra las oligarquías islámicas y el psicópata norcoreano. Mientras esos regímenes y sus similares sigan existiendo el mundo seguirá siendo lo que es.

Estimados liberales estadounidenses, gastar tanto tiempo, odio, y energía en luchar contra Donald Trump es como entrar en una Sala de Emergencia y ponerse a curar un catarro mientras el resto de los pacientes padecen de una isquemia cardíaca. Es absurdo, negligente y criminal.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
Esta entrada fue publicada en Cuba. Guarda el enlace permanente.

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