Asco

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Ese es el balance de la Cumbre de Panamá para cualquier cubano con un ápice de decencia: un asco infinito.

Las hordas castristas lograron, en unas cuantas horas de gritos y golpes, de esbirras que dicen ser psicólogas, de torturadores que dicen ser diplomáticos y de discípulos de Goebbels que pretenden pasar por intelectuales, borrar todas las diferencias ideológicas, raciales o religiosas que podían existir entre los cubanos.

A partir de ahora la lucha será entre la decencia y una larga lista de antónimos que pueden ser resumidos en una sola palabra: castrismo.

Gran error de los estrategas de la represión castrista. El miedo a la supuesta bonanza prometida por el inquilino de la Casa Blanca los ha llevado a soltar sus peores perros con demasiada premura, y a quitarse los últimos jirones de una careta que ya estaba bien roída por el tiempo y sus verdades.

Los hermanos Castro menosprecian una vez más al pueblo cubano. Creen haberlo sumido en un miedo irreversible. Viven convencidos de haber quebrado el espíritu de una nación otrora indomable. Quizás tengan razón, pero quizás, también, estén menospreciando el enorme poder redentor del asco.

En cuanto al Sr. Barack Hussein Obama, su pretendida política de acercamiento a los Castro no ha producido, hasta ahora, otros resultados que los ya previstos por los cubanos que criticamos su decisión de diciembre del año pasado: un aumento de las salidas ilegales —con todas las muertes que eso implica— y un incremento de la represión hasta niveles de asco.

El afán desmedido del señor Obama por pasar a la Historia —su arrogancia al reducir la compleja situación cubana a un simple conflicto partisano, y su absurda intención de conversar con el ruido— podrá verse retribuida si algún día esa Historia terminara por reconocerlo como el iniciador de la Guerra Civil Cubana, un conflicto que bien podrá llamarse La Guerra del Asco.

Acerca de reynelaguilera

La Habana, 1963. Médico. Bioquímico. Escritor. Desde 1995 vive en Montreal.
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2 respuestas a Asco

  1. menendag10 dijo:

    Aunque casi nunca estamos de acuerdo en nuestros enfoques, yo siempre visito tu blog.
    Compartimos el criterio de lo saludable que resulta la discordancia, la diversidad y los juicios .frecuentemente contradictorios, brotados de nuestras propias experiencias y confrontaciones generacionales.( Imagínate que el año que tu naciste yo me gradué de Médico)
    En virtud de esto, trato de analizar tus planteamientos sin mis propios prejuicios y aunque no me convenzas, de todos modos me enriquece para ser más objetivo.
    Y como tiene que ver, te adjunto un comentario mío sobre estos temas motivado por otro de Montaner, con el que me pasa lo mismo que contigo: Siempre lo leo pero casi nunca coincido.

    Montaner: “Obama se ha arrodillado ante el régimen cubano” Abril del 2015
    .Curioso, suena como el lenguaje del Tea Party. Evidentemente que lo– cuestionable y peligroso– es un problema de estrategia de índole pragmática; hija pródiga de un enfoque filosófico de la política, la dialéctica. La tendencia del Homo Sapiens a fosilizarse al enfocar una problemática, en especial cuando esta transita por una estadía tan prolongada, es un fenómeno común que incide en el análisis razonable de lo esencial, lo que el sentido común genera, ante el fracaso de tácticas desfasadas y la ausencia de otras alternativas
    Las concesiones económicas estarán siempre pautadas por la realidad objetiva, que las limita o flexibiliza según su conveniencia, lo que obliga, en particular a una economía incompetente y fracasada, por lo fallido de su propio modelo, a ajustarse a los nuevos escenarios, que evidentemente contribuirán a prolongar su presencia, pero paralelamente, incluso en ausencia de los derechos que en algún momento resultará imprescindible recobrar, agregan, aunque solo sea un gano de arena en la mustia playa en que yace la sociedad.
    La comparación con los trogloditas que se citan, la época en que florecieron y la geopolítica que lo condicionaba no parece un argumento convincente en la sustantividad actual.
    No diría que Obama se arrodilla, sino más bien que resulta capaz de erguirse, a contrapelo de sus detractores, con una visión realista y ubicada en la ineludible contemporaneidad.
    La confrontación, no solo proseguirá, sino que resultará reforzada, en una sociedad que tenga la oportunidad de atisbar lo que se ha perdido y lo que le falta por conquistar.
    El embargo fue una herramienta supeditada a una etapa superada. Mal elegida y peor gestionada, no solo no melló los designios estratégicos con que convivió, sino que además resultó un argumento útil para justificar las calamidades y la persistencia del modelo, incluso después de la autodestrucción del sistema en su medio original.
    Como se puede afirmar que “el embargo si ha funcionado porque la intención no era derrocar al gobierno sino reducir su capacidad de actuación”. Mi limitada cultura política, creo que la genérica en la población, entendió siempre que el objetivo fundamental era la eliminación de una regencia que resultaba en un riesgo potencial (como la crisis de los misiles), la persistencia en su traspatio de una metástasis del enemigo global y por supuesto la influencia ideológica y la limitación de la presencia económica y militar en una América Latina, subordinada históricamente a USA.
    Si el bloqueo realmente estuvo definido como una fórmula para “reducir su capacidad de actuación” entonces su fracaso habría que definirlo en realidad como hecatombe, por cuanto el legado histórico, a pesar de su evidente deriva al desastre, ha sido tan extenso y dañino que resultará laborioso borrarlo
    La presunción de que la prensa mundial está desinformada y errada, a parte de éticamente prepotente, parece un argumento generado por la frustración y la ausencia de una argumentación sólida y convincente
    Pericles

    .

    • Hermenegildo,

      El embargo ha funcionado mejor que todas las políticas de apaciguamiento ensayadas por los demócratas y liberales de los Estados Unidos de Norteamérica. No ver eso es, sencillamente, desplazar cualquiera análisis desde el terreno de la racionalidad hacia el terreno del sentimentalismo. Decir que levantar el embargo es quitarle una justificación al régimen es creer, ingenuamente, que el régimen necesita justificaciones para mantenerse.
      El castrismo —que no es más que el duvalierismo o el somozismo de izquierdas—, nunca fue capaz, a pesar de los millardos que los soviéticos se gastaban cada año en subvenciones, y de los millones de cubanos que trabajaron como esclavos durante décadas, generar riqueza alguna en Cuba, solo empobrecimiento.
      Creer que el levantamiento del embargo va a traer bienestar a los cubanos es desconocer la naturaleza del régimen y es olvidar, o ignorar, que la pobreza es consustancial al control que los Castro ejercen sobre la población cubana.
      Todos los momentos anteriores, en los que los cubanos empezaron a disfrutar de ciertas ventajas materiales fueron, sencillamente, desmantelados. El mercado libre campesino de los años 80, las ferias de los artesanos, y todos los “experimentos” que han existido fueron desmantelados después de cierto tiempo. ¿La razón? La gente vio un respiro, y en el totalitarismo, cuando la gente respira, le da por gritar.
      Creer —como cree el compañero Barack en sus afanes mesiánicos— que el levantamiento del embargo va a minimizar el famoso “no es fácil” es ignorar el comportamiento de los Castro en las últimas décadas y desconocer que es precisamente ese “no es fácil” el que mantiene a los cubanos sin decir, o pensar, en el “yo merezco más”.
      Hay que tener una ingenuidad rayana en la negligencia criminal para creer que los Castro, y sus clones seleccionados y entrenados durante décadas, van a dejar que se les vaya de las manos uno de sus mecanismos de control más efectivos.
      Los cubanos, mientras tanto, y sin hablar mucho, están dejando en claro que el levantamiento del embargo no les va a traer ninguna mejoría estable y verdadera, y lo están dejando en claro con una acción: remar.
      Todos los “buenistas” de este mundo, adictos como son a las endorfinas del babeo moral, se deleitan celebrando el levantamiento del embargo sin mirar a las dos consecuencias inmediatas que ha tenido: aumento del éxodo y aumento de la represión.
      Después, cuando ocurra la debacle que puede ocurrir, esos mismos “buenistas” se las arreglarán para culpar al gobierno estadounidense de turno, sobre todo si es republicano, o para decir que en realidad lo que sucedió fue que cuando el embargo fue eliminado ya era muy tarde para prevenir el desastre que se avecinaba. En fin, que esa gente nunca pierde.

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